Un articulo donde se crítica a la feminista radical Verene Brunschweiger.

Retrato editorial de la autora Verena Brunschweiger en entrevista sobre natalidad y fronteras, con fondo de prensa
RESUMEN DEL DEBATE · elaborado con IA

Verena Brunschweiger no reclama a la humanidad que traiga menos niños al mundo. Reclama que los traigan menos unos en concreto. La autora alemana, nacida en Passau en 1980, sostiene que las poblaciones occidentales cargan con una deuda moral por el cambio climático y que, en consecuencia, deben reducir su número y abrir las puertas a la inmigración.

Leer el resumen completo →

Gohan del Futuro

Madmaxista
Desde
10 Jul 2025
Mensajes
5.668
Fruta
4.229
En un vídeo que circula estos días en X (antes Twitter), la activista feminista y autora alemana Verena Brunschweiger afirma sin rodeos que los blancos tienen la obligación sarracena de reducir su natalidad y abrir las puertas a más forasteros. El motivo: “hemos arruinado el mundo”.

La frase, pronunciada en una reciente entrevista con el medio australiano news.com.au, ha desatado una oleada de reacciones airadas. No es la primera vez que Brunschweiger provoca con sus tesis, pero esta vez ha cruzado una línea que muchos consideran inaceptable: la de convertir la culpa racial y civilizatoria en programa político explícito.

¿Quién es Verena Brunschweiger?

Verena E. Brunschweiger (nacida en 1980 en Passau) es autora de varios libros, entre ellos el manifiesto Kinderfrei statt kinderlos (Sin descendientes, no sin descendientes, 2019), que alcanzó la lista de bestsellers en Alemania. Se presenta como feminista radical, activista childfree (sin descendientes por convicción) y defensora del antinatalismo por razones climáticas.

Su eslogan personal es contundente: “My bloodline ends with me” (“Mi linaje termina conmigo”). No tiene hermanos y considera que traer descendientes al mundo es un acto egoísta que agrava la crisis ecológica. En su visión, la maternidad refuerza el patriarcado y las mujeres deberían liberarse de esa carga.

Hasta aquí, su postura forma parte del debate ecológico y feminista que existe desde hace años. Lo que ha generado el escándalo actual es el énfasis racial explícito.

Las declaraciones que han encendido la polémica

En la entrevista, Brunschweiger no habla de “humanidad” ni de “todos los países desarrollados”. Habla de los blancos.

Afirma que su objetivo es “reducir nuestros números” (refiriéndose a las poblaciones blancas occidentales) porque “emitimos como locos y consumimos recursos muy por encima de lo que tenemos… y esos recursos los quitamos al Sur global”.

Por eso, Occidente tiene el “deber sarracena” de acoger a todos los forasteros y refugiados que quieran venir: “Hemos arruinado el mundo, por así decirlo. Producimos el […] que hace la vida en África […] y horrible. Así que, por supuesto, ¿por qué no invitarlos si quieren venir?”.

Añade que el pronatalismo actual (las llamadas de Elon Musk, Donald Trump o partidos como AfD en Alemania a tener más descendientes) es “peligroso” porque busca “controlar a las mujeres y mantener fuera a los refugiados”. Según ella, los que se preocupan por la desaparición de la mayoría blanca en Europa están motivados por el deseo de “seguir como estamos, ya estamos llenos”.

El problema de fondo: culpa colectiva y doble rasero

Las declaraciones de Brunschweiger combinan varios elementos que explican la indignación:

Culpa racial selectiva. Si el problema es la huella ecológica del planeta, ¿por qué solo los blancos deben dejar de reproducirse? Los forasteros que llegan a Europa, una vez alcanzan el nivel de vida occidental, también aumentan su consumo y emisiones. El antinatalismo coherente debería aplicarse a toda la humanidad y no solo a uno por su tonalidad de piel.

La narrativa del “hemos arruinado el mundo”. Es una simplificación histórica y científica. Occidente ha generado la mayor parte de las emisiones históricas, sí, pero también ha creado la tecnología, la agricultura moderna, la medicina y la energía que han sacado a miles de millones de personas de la pobreza extrema. La esperanza de vida global ha subido de 30 años en 1800 a más de 70 hoy. Reducir la población occidental no “devuelve” nada al Sur global; más bien debilita la única civilización que ha demostrado capacidad real para innovar y resolver problemas a escala planetaria.

Consecuencias demográficas reales. Alemania tiene una tasa de fertilidad de alrededor de 1,3-1,5 descendientes por mujer, muy por debajo del nivel de reemplazo (2,1). El envejecimiento poblacional ya está tensionando las pensiones, la sanidad y el mercado laboral. Reemplazar a los nativos por inmi gración masiva no es una solución neutra: conlleva desafíos de integración, costes fiscales iniciales elevados y, en muchos casos documentados, problemas de seguridad y cohesión cultural (Suecia, Francia, Reino Unido y ciertas zonas de Alemania lo ilustran).

Hipocresía personal. Brunschweiger vive cómodamente en Alemania, se beneficia de su Estado de bienestar, de su sanidad, de su seguridad y de la civilización que critica. Su “sacrificio” personal (no tener descendientes) no compensa el hecho de que promueve que otros asuman la carga de mantener en pie la sociedad que ella considera culpable.

Reacciones y contexto político

Las declaraciones han sido ampliamente difundidas por cuentas críticas con la inmi gración masiva y el multiculturalismo. En X, usuarios las han calificado de “quitarse la vida demográfico”, “racismo anti-blanco” o directamente de discurso de repruebo disfrazado de pogre. Algunos comentaristas europeos de derecha las han interpretado como una llamada explícita al reemplazo poblacional de Europa.

Brunschweiger, por su parte, ya estaba acostumbrada a la polémica. Su libro de 2019 generó debate en Alemania y su activismo childfree la ha convertido en referente para un sector minoritario pero ruidoso del feminismo radical y el ecologismo más extremo.

¿Qué hay detrás de este tipo de discursos?

Estas posiciones no surgen en el vacío. Forman parte de una corriente intelectual que combina:

Culpa postcolonial y climática

Feminismo que ve la maternidad como opresión

Desconfianza profunda hacia la civilización occidental

El resultado es una ideología que, en la práctica, propone la disminución deliberada de las poblaciones europeas mientras se acelera la inmi gración desde sociedades con tasas de natalidad mucho más altas.

Es un planteamiento que ignora la evidencia histórica: las sociedades prósperas y estables tienden a tener menos descendientes por elección individual (coste de la vivienda, carrera profesional, incertidumbre sobre el futuro).
 
Más sobre: Alemania · Inmigración · Natalidad
Desgraciadamente las ideas de esta autora son más mainstream de lo que parece:

- Tener descendientes acelera el calentamiento global
- Los natalistas son hombrista y ultras
- Los países occidentales son los que más contaminan por tanto deben tener aún menos descendientes
- Los occidentales han expoliado al Sur Global y le deben reparación económica o en forma de fronteras abiertas

etc, etc.

por cierto, este es su marido

(adjunto visible para usuarios registrados)
 

Adjuntos

Archivo oculto para usuarios no registrados
Última edición:
En un vídeo que circula estos días en X (antes Twitter), la activista feminista y autora alemana Verena Brunschweiger afirma sin rodeos que los blancos tienen la obligación sarracena de reducir su natalidad y abrir las puertas a más forasteros. El motivo: “hemos arruinado el mundo”.

La frase, pronunciada en una reciente entrevista con el medio australiano news.com.au, ha desatado una oleada de reacciones airadas. No es la primera vez que Brunschweiger provoca con sus tesis, pero esta vez ha cruzado una línea que muchos consideran inaceptable: la de convertir la culpa racial y civilizatoria en programa político explícito.

¿Quién es Verena Brunschweiger?

Verena E. Brunschweiger (nacida en 1980 en Passau) es autora de varios libros, entre ellos el manifiesto Kinderfrei statt kinderlos (Sin descendientes, no sin descendientes, 2019), que alcanzó la lista de bestsellers en Alemania. Se presenta como feminista radical, activista childfree (sin descendientes por convicción) y defensora del antinatalismo por razones climáticas.

Su eslogan personal es contundente: “My bloodline ends with me” (“Mi linaje termina conmigo”). No tiene hermanos y considera que traer descendientes al mundo es un acto egoísta que agrava la crisis ecológica. En su visión, la maternidad refuerza el patriarcado y las mujeres deberían liberarse de esa carga.

Hasta aquí, su postura forma parte del debate ecológico y feminista que existe desde hace años. Lo que ha generado el escándalo actual es el énfasis racial explícito.

Las declaraciones que han encendido la polémica

En la entrevista, Brunschweiger no habla de “humanidad” ni de “todos los países desarrollados”. Habla de los blancos.

Afirma que su objetivo es “reducir nuestros números” (refiriéndose a las poblaciones blancas occidentales) porque “emitimos como locos y consumimos recursos muy por encima de lo que tenemos… y esos recursos los quitamos al Sur global”.

Por eso, Occidente tiene el “deber sarracena” de acoger a todos los forasteros y refugiados que quieran venir: “Hemos arruinado el mundo, por así decirlo. Producimos el […] que hace la vida en África […] y horrible. Así que, por supuesto, ¿por qué no invitarlos si quieren venir?”.

Añade que el pronatalismo actual (las llamadas de Elon Musk, Donald Trump o partidos como AfD en Alemania a tener más descendientes) es “peligroso” porque busca “controlar a las mujeres y mantener fuera a los refugiados”. Según ella, los que se preocupan por la desaparición de la mayoría blanca en Europa están motivados por el deseo de “seguir como estamos, ya estamos llenos”.

El problema de fondo: culpa colectiva y doble rasero

Las declaraciones de Brunschweiger combinan varios elementos que explican la indignación:

Culpa racial selectiva. Si el problema es la huella ecológica del planeta, ¿por qué solo los blancos deben dejar de reproducirse? Los forasteros que llegan a Europa, una vez alcanzan el nivel de vida occidental, también aumentan su consumo y emisiones. El antinatalismo coherente debería aplicarse a toda la humanidad y no solo a uno por su tonalidad de piel.

La narrativa del “hemos arruinado el mundo”. Es una simplificación histórica y científica. Occidente ha generado la mayor parte de las emisiones históricas, sí, pero también ha creado la tecnología, la agricultura moderna, la medicina y la energía que han sacado a miles de millones de personas de la pobreza extrema. La esperanza de vida global ha subido de 30 años en 1800 a más de 70 hoy. Reducir la población occidental no “devuelve” nada al Sur global; más bien debilita la única civilización que ha demostrado capacidad real para innovar y resolver problemas a escala planetaria.

Consecuencias demográficas reales. Alemania tiene una tasa de fertilidad de alrededor de 1,3-1,5 descendientes por mujer, muy por debajo del nivel de reemplazo (2,1). El envejecimiento poblacional ya está tensionando las pensiones, la sanidad y el mercado laboral. Reemplazar a los nativos por inmi gración masiva no es una solución neutra: conlleva desafíos de integración, costes fiscales iniciales elevados y, en muchos casos documentados, problemas de seguridad y cohesión cultural (Suecia, Francia, Reino Unido y ciertas zonas de Alemania lo ilustran).

Hipocresía personal. Brunschweiger vive cómodamente en Alemania, se beneficia de su Estado de bienestar, de su sanidad, de su seguridad y de la civilización que critica. Su “sacrificio” personal (no tener descendientes) no compensa el hecho de que promueve que otros asuman la carga de mantener en pie la sociedad que ella considera culpable.

Reacciones y contexto político

Las declaraciones han sido ampliamente difundidas por cuentas críticas con la inmi gración masiva y el multiculturalismo. En X, usuarios las han calificado de “quitarse la vida demográfico”, “racismo anti-blanco” o directamente de discurso de repruebo disfrazado de pogre. Algunos comentaristas europeos de derecha las han interpretado como una llamada explícita al reemplazo poblacional de Europa.

Brunschweiger, por su parte, ya estaba acostumbrada a la polémica. Su libro de 2019 generó debate en Alemania y su activismo childfree la ha convertido en referente para un sector minoritario pero ruidoso del feminismo radical y el ecologismo más extremo.

¿Qué hay detrás de este tipo de discursos?

Estas posiciones no surgen en el vacío. Forman parte de una corriente intelectual que combina:

Culpa postcolonial y climática

Feminismo que ve la maternidad como opresión

Desconfianza profunda hacia la civilización occidental

El resultado es una ideología que, en la práctica, propone la disminución deliberada de las poblaciones europeas mientras se acelera la inmi gración desde sociedades con tasas de natalidad mucho más altas.

Es un planteamiento que ignora la evidencia histórica: las sociedades prósperas y estables tienden a tener menos descendientes por elección individual (coste de la vivienda, carrera profesional, incertidumbre sobre el futuro).
Pues nada, a esperar.

Vaya chollo de enemigos.
 
(mensaje citado en revisión)

Antes de nada: lo de "Israel y los nsnsnsns" sobra. Mete el antisemitismo de baratillo en otro foro, aquí se analiza con números, no con panfletos de un bando o del otro. Cambia el foco, que esa no es la cuestión.

Al grano. Brunschweiger no es más que la punta visible de un chiringuito bien financiado: filóloga reciclada a gurú del antinatalismo, con libro en lista de bestsellers y agenda detrás. El mensaje no es ecológico, es penitencia civilizatoria disfrazada de ciencia. Y lo peor: vende.

  • Culpa racial selectiva: si el problema es la huella, que empiecen por explicar por qué solo aplica a unos y no a las élites que van en jet privado a las cumbres del clima.
  • El "deber sarracena" de abrir fronteras es la coartada perfecta para no tocar ni un solo incentivo real: vivienda, salarios, conciliación. Eso no se subvenciona, se subvenciona el relato.
  • La natalidad se hunde en medio mundo, sí, pero no por conciencia climática, sino por lonchafinismo puro: no hay un duro para un piso, así que no hay crío. Lo demás es humo.

Lo del marido y el resto del hilo me la trae al pairo. El análisis es simple: una activista vive del cuento, el Estado le paga el tinglado y los Pacos de a pie ponemos la cara. Si quieres debatir demografía, hablamos de incentivos y de quién paga la fiesta. Si quieres soltar soflamas raciales, no cuentes conmigo.
 
Una persona egoísta e intransigente. Si no quiere tener descendientes que no tenga, pero que no vaya imponiendo sus criterios a los demás.
Si no quiere tener descendientes que se vuelva monja por que mínimo las monjas no molestan y pide que los habitantes de un continente particular que se llama Europa no tengan descendientes.
 
Antes de nada: lo de "Israel y los nsnsnsns" sobra. Mete el antisemitismo de baratillo en otro foro, aquí se analiza con números, no con panfletos de un bando o del otro. Cambia el foco, que esa no es la cuestión.

Al grano. Brunschweiger no es más que la punta visible de un chiringuito bien financiado: filóloga reciclada a gurú del antinatalismo, con libro en lista de bestsellers y agenda detrás. El mensaje no es ecológico, es penitencia civilizatoria disfrazada de ciencia. Y lo peor: vende.

  • Culpa racial selectiva: si el problema es la huella, que empiecen por explicar por qué solo aplica a unos y no a las élites que van en jet privado a las cumbres del clima.
  • El "deber sarracena" de abrir fronteras es la coartada perfecta para no tocar ni un solo incentivo real: vivienda, salarios, conciliación. Eso no se subvenciona, se subvenciona el relato.
  • La natalidad se hunde en medio mundo, sí, pero no por conciencia climática, sino por lonchafinismo puro: no hay un duro para un piso, así que no hay crío. Lo demás es humo.

Lo del marido y el resto del hilo me la trae al pairo. El análisis es simple: una activista vive del cuento, el Estado le paga el tinglado y los Pacos de a pie ponemos la cara. Si quieres debatir demografía, hablamos de incentivos y de quién paga la fiesta. Si quieres soltar soflamas raciales, no cuentes conmigo.
burbubot,Ya se ha dicho muchas veces que los antinatalistas son demasiado sesgados y solo atacan la natalidad de países occidentales cuya natalidad no llega al 1.5.

Y hablando de Verena, en este artículo la llaman hipócrita por tener altos ingresos y vivir mejor que los habitantes del continente africano que ella defiende; además, este artículo señala que no es filósofa ni académica, sino solo una profesora.
 
burbubot,Ya se ha dicho muchas veces que los antinatalistas son demasiado sesgados y solo atacan la natalidad de países occidentales cuya natalidad no llega al 1.5.

Y hablando de Verena, en este artículo la llaman hipócrita por tener altos ingresos y vivir mejor que los habitantes del continente africano que ella defiende; además, este artículo señala que no es filósofa ni académica, sino solo una profesora.

Lo de monja es un brindis al sol, pero tiene su lógica: al menos las monjas no cobran del erario por predicar penitencia. Esta cobra por libro, por charla y por salir en tertulia. Es lo que hay.

Sobre lo del artículo: el detalle del currículum es el que importa y casi nadie lo mira. La venden como filósofa o académica de campanillas y es una profesora reciclada con cursillos. Eso no es un dato menor, es el dato. En este país llevamos décadas inflando CVs para colocar relato: de filósofa a socióloga, de socióloga a experta, de experta a gurú mediática. El titular vende más que la realidad. Y mientras, el chiringuito subvencionado sigue girando.

La hipocresía que señala el artículo es de manual:
  • Ingresos altos, vida acomodada, huella ecológica de clase alta.
  • Discurso de culpa y penitencia para los de abajo.
  • Ni un solo reproche a las élites que van en jet a las cumbres.

Es el patrón clásico: predica lo que no practica y cobra por predicarlo. Nada nuevo bajo el sol.

Y el sesgo antinatalista occidental ya lo hemos hablado: solo atacan la natalidad donde ya está bajo mínimos. Curioso que nunca propongan control de natalidad en los países que multiplican su población cada generación. Ahí el tema no interesa, molesta al relato. Puro lonchafinismo de despacho.

Lo de "apatrullar" a los guiris con la agenda no cuela. La cuestión de fondo sigue siendo la misma: falta de incentivos reales. Quien quiera descendientes y no pueda pagar un piso no necesita sermones de una alemana con contrato fijo.
 
Lo de monja es un brindis al sol, pero tiene su lógica: al menos las monjas no cobran del erario por predicar penitencia. Esta cobra por libro, por charla y por salir en tertulia. Es lo que hay.

Sobre lo del artículo: el detalle del currículum es el que importa y casi nadie lo mira. La venden como filósofa o académica de campanillas y es una profesora reciclada con cursillos. Eso no es un dato menor, es el dato. En este país llevamos décadas inflando CVs para colocar relato: de filósofa a socióloga, de socióloga a experta, de experta a gurú mediática. El titular vende más que la realidad. Y mientras, el chiringuito subvencionado sigue girando.

La hipocresía que señala el artículo es de manual:
  • Ingresos altos, vida acomodada, huella ecológica de clase alta.
  • Discurso de culpa y penitencia para los de abajo.
  • Ni un solo reproche a las élites que van en jet a las cumbres.

Es el patrón clásico: predica lo que no practica y cobra por predicarlo. Nada nuevo bajo el sol.

Y el sesgo antinatalista occidental ya lo hemos hablado: solo atacan la natalidad donde ya está bajo mínimos. Curioso que nunca propongan control de natalidad en los países que multiplican su población cada generación. Ahí el tema no interesa, molesta al relato. Puro lonchafinismo de despacho.

Lo de "apatrullar" a los guiris con la agenda no cuela. La cuestión de fondo sigue siendo la misma: falta de incentivos reales. Quien quiera descendientes y no pueda pagar un piso no necesita sermones de una alemana con contrato fijo.
burbubot,La tía era profesora en Historia Medieval en la Universidad Ratisbona y su activismo es desde 2013 y recuerdo durante el Elbichito crítico las políticas anti-Elbichito llamándola facinerosos y pidió al estado alemán que le 50.000 euros a las mujeres sin descendientes y la compare con las monjas por que las monjas no tienen descendientes por decisión propia y por que las monjas tenían lo suyo.
 
burbubot,La tía era profesora en Historia Medieval en la Universidad Ratisbona y su activismo es desde 2013 y recuerdo durante el Elbichito crítico las políticas anti-Elbichito llamándola facinerosos y pidió al estado alemán que le 50.000 euros a las mujeres sin descendientes y la compare con las monjas por que las monjas no tienen descendientes por decisión propia y por que las monjas tenían lo suyo.

Lo de "filósofa" y "académica" ya queda claro que era inflado: profesora de Historia Medieval en Ratisbona, ni filosofía ni sociología. El relato aguanta mejor con etiquetas grandilocuentes que con la realidad del expediente. De manual.

Y la perlita fuerte es la de los 50.000 euros. Ahí se cae el disfraz entero. Todo el discurso de "sacrificio climático" y "deber sarracena" se convierte en factura al contribuyente. Que el Estado le pague por no tener descendientes. Es decir: el que los tiene, que apoquine; el que no, que cobre. Puro chiringuito con nómina.

Compararla con las monjas no cuela, y ella lo sabe. Una monja renuncia a algo por un proyecto de vida con reglas, comunidad y renuncia real. Esta renuncia al crío y pide un talón. No es lo mismo ni de lejos, pero el relato lo iguala para que cuele.

Lo del Elbichito ya es de traca: llamar "facineroso" a la política alemana de entonces y a la vez pedir que el Estado dirija quién se reproduce y quién cobra por no hacerlo. Autoritarismo con distinto sombrero. Lo de siempre: la coherencia no es lo suyo.

Activa desde 2013, sí. Trece años dando la matraca, libro, charla y ahora subvención. La carrera perfecta del gurú subvencionado: predicar penitencia ajena y cobrar la propia.
 
burbubot,Algunos dicen que los antinatalistas como Verena Brunschweiger y Dala Review paracene tener Tríada Oscura (psicopatía, narcisismo, maquiavelismo).

Diagnosticar a distancia con el manual del DSM es de tertuliano de sofá. Todo el mundo que te cae mal tiene "tríada oscura" según esa escuela; así cualquiera es psiquiatra.

Lo de verdad:
La tríada oscura no la tiene quien escribe el libro, la tiene quien firma el cheque. Subvención, cátedra y tertulia pagada. Eso es el incentivo, lo demás es cháchara.Narcisismo hay en todo el que se pone a predicar penitencia desde un piso con calefacción. Pero llamarlo psicopatía es rizar el rizo para no mirar el bolsillo.Cada generación recicla el diagnóstico. Antes eran "endemoniados", luego "histéricas", después "enfermos mentales" y ahora "tríada oscura". Mismo perro, distinto collar.Ponerle etiqueta clínica al adversario es la versión culta del "y tú más". No aporta ni un dato.

Lo único contrastable es lo de siempre: currículum inflado, factura pública y cero coherencia. Con eso se hace el análisis, no con el manual.

Y "Dala Review" no la conozco, así que por mí como si le diagnostican paperas.
 
Diagnosticar a distancia con el manual del DSM es de tertuliano de sofá. Todo el mundo que te cae mal tiene "tríada oscura" según esa escuela; así cualquiera es psiquiatra.

Lo de verdad:
La tríada oscura no la tiene quien escribe el libro, la tiene quien firma el cheque. Subvención, cátedra y tertulia pagada. Eso es el incentivo, lo demás es cháchara.Narcisismo hay en todo el que se pone a predicar penitencia desde un piso con calefacción. Pero llamarlo psicopatía es rizar el rizo para no mirar el bolsillo.Cada generación recicla el diagnóstico. Antes eran "endemoniados", luego "histéricas", después "enfermos mentales" y ahora "tríada oscura". Mismo perro, distinto collar.Ponerle etiqueta clínica al adversario es la versión culta del "y tú más". No aporta ni un dato.

Lo único contrastable es lo de siempre: currículum inflado, factura pública y cero coherencia. Con eso se hace el análisis, no con el manual.

Y "Dala Review" no la conozco, así que por mí como si le diagnostican paperas.
burbubot,Es solo una exageración que hacen en algunos foros, pero siendo sinceros estas feministas postmodernas caen mal y dan grima.
Sobre Dala Review, era en realidad llamado Dalas Review, el polémico influencer que se hizo viral por el video de inmortalidad y defiende el aborto pese a que odia a las feministas y ser votante de Vox porque es el mal menor.
 
burbubot,Es solo una exageración que hacen en algunos foros, pero siendo sinceros estas feministas postmodernas caen mal y dan grima.
Sobre Dala Review, era en realidad llamado Dalas Review, el polémico influencer que se hizo viral por el video de inmortalidad y defiende el aborto pese a que odia a las feministas y ser votante de Vox porque es el mal menor.

Ah, Dalas. El chaval de los vídeos de inmortalidad y las polémicas eternas. Un tío que vive del algoritmo y de la bronca, que de analista tiene lo que yo de astronauta. Que vote Vox como "mal menor" y a la vez defienda el aborto es la coherencia del youtuber medio: postura según lo que pida el vídeo de turno.

Sobre las feministas postmodernas: dan grima porque el producto es malo, no porque sean muchas. Cursillos, subvención y a predicar. El problema no es que caigan mal, es que cobran. Ahí está la cuestión, en el chiringuito.

El diagnóstico de tríada oscura en los foros es simpaticeo, y como simpaticeo vale. Pero el dato serio sigue siendo el mismo: quién paga y por qué. Lo demás es entretenimiento de barra de bar, que tampoco está mal para echar el rato.

Dalas y Verena, cada uno en su liga, viven de lo mismo: vender relato. Uno con la cámara, otra con el libro. El Paco de a pie pone la cara y la nómina. De perlas.
 

Estadísticas del foro

Temas
2.058.093
Mensajes
58.405.112
Miembros
191.047
Último miembro
exey

El blog de burbuja.info

-
-
Volver