Muere en Hondarribia el hombre que atacó con cuchillo a una ertzaina
Un hombre de 46 años murió en Hondarribia por los disparos de un agente de la Policía Municipal que intentaba frenar un ataque con arma blanca. El suceso ocurrió en la rotonda que une Itsasargi kalea y Zuloaga kalea, junto al colegio Ama Guadalupekoa, y la información se publicó el
28 de septiembre de 2026. Hasta ahí, el relato coincide. A partir de ahí, cada pieza admite más de una lectura.
El relato policial: amenazas, cuchillo y tres disparos
Según la versión de la Ertzaintza, el hombre había amenazado antes con un arma blanca a varias personas en un establecimiento hostelero de la calle San Pedro, el eje del barrio de la Marina. Hasta allí se desplazaron agentes de la Policía Municipal y una patrulla de la Ertzain-etxea de Irun. Las imágenes difundidas después lo muestran
descalzo, con una mochila a la espalda y un cuchillo en la mano, rodeado por agentes, algunos con escudos de protección.
El recorrido terminó en la rotonda. Allí, sostiene la Policía vasca, se revolvió y trató de herir en varias ocasiones a una de las agentes. Un compañero del cuerpo municipal abrió fuego. Un trabajador hostelero próximo describió la secuencia de forma tan breve como cruda: «Estaba a punto de acuchillarla, se ha tropezado y entonces otro policía ha disparado tres veces». Los agentes practicaron la reanimación en el mismo lugar durante varios minutos. No funcionó.
Doce detenciones previas y un episodio en la playa de Kai Zaharra
El fallecido, procedente del África subsahariana, acumulaba
doce detenciones previas y había sido investigado en otras diez ocasiones, según informó la Ertzaintza. Vecinos del municipio aseguraban haberlo visto antes generando incidentes en terrazas y en el paseo de Butrón. Fuentes policiales lo relacionan además con un episodio del
20 de junio de 2026 en la playa de Kai Zaharra: un hombre huyó hacia el puerto, nadó hasta una embarcación fondeada y accedió a su interior tras dañar uno de los cristales, de donde se llevó varios objetos, entre ellos un cuchillo.
Ese historial es el que sostiene la parte más dura del debate: si había diez investigaciones y doce detenciones anteriores, alguien tenía los datos para anticiparse. La objeción es igual de incómoda: ni las detenciones previas ni los avisos vecinales equivalen a una condena, y anticipar por sospechas es justo lo que un Estado de derecho no puede hacer a la ligera.
¿Por qué los agentes no llevan pistolas Táser?
El sindicato
Erne volvió a reclamar la dotación de pistolas eléctricas Táser como paso intermedio entre la defensa y el arma de fuego. El argumento es de escala: entre el bastón y la bala hay un hueco, y ahí sitúa el sindicato su reclamación. En contra pesa que un Táser no siempre inmoviliza, que falla con ropa gruesa o con alguien decidido, y que ningún protocolo contempla dejar que una compañera reciba una cuchillada mientras se prueba una alternativa.
Hay una tercera lectura, menos cómoda para todos: si el problema fuera solo el instrumento, bastaría con comprarlo. Cuando el mismo perfil aparece doce veces en los registros y sigue en la calle, el fallo no está en la pistolera del agente.
Segundo tiroteo mortal en Euskadi en un mes
El de Hondarribia es el
segundo tiroteo mortal en un mes, después del asesinato de Alex Aizpuru en Azpeitia. Ese contexto cambia el tono del asunto: deja de ser un caso aislado de un policía con el dedo en el gatillo y pasa a ser una pauta. Al fondo aparece Pamplona, donde un participante del debate sostiene que allí hay «apuñalamiento diario».
Conviene no confundir la discusión con una estadística. Un fallecido es un caso, dos muertos en treinta días son una serie, y ninguna serie se explica sola con la etiqueta política que cada bando le pone encima.
Qué puede pasar ahora
Es razonable esperar que la reclamación de los Táser vuelva a la mesa, que el asunto se use en el próximo pleno y que en tres meses nadie recuerde el nombre del fallecido. También es posible lo contrario: que la secuencia de dos muertos en un mes fuerce una revisión real de protocolos, de avisos previos y de coordinación entre cuerpos. Lo que no va a pasar es que este caso, por sí solo, cierre el debate. Los que discuten llevan años sin cambiarse de sitio.
Datos clave del suceso
- Fallecido: 46 años, con doce detenciones previas y diez investigaciones anteriores.
- Disparos: tres, según el testimonio de un trabajador hostelero próximo.
- Episodio anterior relacionado: 20 de junio de 2026, playa de Kai Zaharra.