Dos heridas por puñetazos en las fiestas de Molvízar
Las fiestas patronales de Molvízar, en Granada, terminaron con dos jóvenes atendidas por lesiones faciales después de que un hombre que había subido al escenario durante la actuación de una orquesta reaccionara con puñetazos cuando le recriminaron su presencia. Ocurrió de madrugada, en plena celebración de la elección de la corte de honor. El agresor fue reducido por los propios asistentes, según el relato de testigos recogido por
gaceta.es.
El episodio no fue un estallido aislado sin contexto. Minutos antes, miembros de la banda habían denunciado el robo de sus pertenencias y pedían ayuda para contactar con las autoridades porque, decían, no tenían documentación ni teléfonos. Un guardia civil en prácticas que estaba entre el público subió al escenario para mediar. El hombre se abalanzó sobre él, cayó del escenario y, lejos de calmarse, volvió a subir y se dirigió contra las dos chicas.
Qué pasó exactamente en el escenario de Molvízar
La secuencia, tal como la describen varios testigos, tiene tres fases. Primero, la orquesta denuncia robos y pide ayuda. Después, el agente intenta mediar y el hombre responde con agresividad. Finalmente, tras caer y volver a subir, propina un golpe en el rostro a una de las jóvenes y otro en el ojo a la que estaba detrás.
Las dos víctimas fueron trasladadas al centro de salud con lesiones faciales.
La tensión estalló entonces entre los presentes, muchos de los cuales se abalanzaron sobre el escenario para frenar al agresor. Ni siquiera en ese punto cedió: seguía alterado y sin atender a razones, según los relatos. Otro individuo del grupo aseguró haber presenciado los robos iniciales, pero se negó a identificar a los responsables alegando que no era ningún chivato. Ese detalle, secundario en apariencia, explica por qué el caso se convirtió en un polvorín de comentarios.
El robo previo y el silencio que lo complica todo
La investigación analiza si existen antecedentes del agresor, mientras el municipio reclama mayor seguridad en los eventos públicos ante la escalada de altercados durante las fiestas. El robo de pertenencias a los músicos queda en un segundo plano, pero no desaparece: sin identificación de los presuntos responsables, la causa se queda coja. Hay quien sostiene que ese silencio es la prueba de que el problema no es solo un individuo, sino un entorno que protege a los suyos. En contra pesa el argumento de que negarse a señalar a nadie es una reacción humana, no una conspiración.
La seguridad en fiestas patronales, el debate de fondo
El episodio ha causado una fuerte conmoción en Molvízar. La pregunta que sobrevuela el municipio no es solo quién es el agresor, sino por qué un evento festivo con orquesta, público familiar y corte de honor puede convertirse en un escenario de agresiones en cuestión de minutos. Los datos disponibles apuntan a que el hombre accedió al escenario en medio de la actuación, sin que nadie lo detuviera antes. La reducción final la hicieron los asistentes, no un dispositivo de seguridad previsto.
Lo que el caso deja abierto
Las autoridades investigan lo ocurrido y analizan si existen antecedentes del agresor. No hay más. El resto es una discusión que va mucho más allá de Molvízar y que mezcla seguridad, inmigración y la sensación de que las fiestas populares han dejado de ser un espacio protegido. Con estos mimbres, el caso debería cerrarse con una detención y un juicio. Sigue abierto, y nadie sabe cuánto tardará en resolverse.