Women'secret quiere playas sin comentarios: la campaña que divide
¿Se puede prohibir que alguien te mire o te comente en la playa? La marca de lencería Women'secret ha lanzado una campaña bajo el lema «playas libres de comentarios» con la que dice buscar un verano más respetuoso e inclusivo, donde las mujeres puedan disfrutar sin recibir juicios no solicitados sobre su apariencia o vestimenta. La iniciativa, según la propia marca, forma parte de su estrategia para conectar emocionalmente con su público abordando temas relevantes para las mujeres. El anuncio, que se emite como
publicidad en plataformas como YouTube, ha generado un rechazo notable en foros de economía y actualidad, donde se cuestiona tanto el mensaje como la intención comercial.
El vídeo, que acumula unas 400 visitas en la noticia que lo difunde, muestra a influencers que habitualmente exhiben su cuerpo en redes sociales quejándose de que las redes comenten sus cuerpos. Esa contradicción es el principal argumento de los críticos:
«son influencers que se dedican a enseñar su cuerpo en las redes quejándose de que las redes comenten sus cuerpos», resume un participante. La campaña, lejos de pasar desapercibida, ha reavivado el debate sobre los límites del marketing con causa y la hipocresía que algunos atribuyen a las marcas.
¿Qué es la campaña 'playas libres de comentarios'?
La propuesta de Women'secret consiste en promover un ambiente en el que las mujeres puedan estar en la playa sin recibir comentarios o juicios no solicitados sobre su apariencia o vestimenta. Según la descripción que circula, la marca busca «crear un ambiente donde las mujeres puedan disfrutar de las playas sin recibir comentarios o juicios no solicitados» y fomentar un cambio cultural que permita vivir el verano con mayor libertad. No se especifican medidas concretas ni mecanismos para lograrlo, más allá del mensaje publicitario.
La reacción en el foro ha sido mayoritariamente crítica. Se argumenta que la campaña es «autoritarismo disfrazado de buenri», en palabras de un participante, y que pretende decirle a la gente qué puede o no decir. Otros señalan que las mismas mujeres que critican los comentarios no aguantarían un día sin recibir elogios, y que la iniciativa es una soflama comercial más que una reivindicación real.
La marca, mientras, no ha detallado cómo piensa implementar esas playas sin comentarios, lo que alimenta las burlas sobre su viabilidad.
La hipocresía de la marca: modelos anoréxicas y ahora cuerpos reales
Uno de los reproches más repetidos es la contradicción entre el mensaje de la campaña y el historial de la propia marca.
«Toda la vida contratando modelos anoréxicas y ahora vienen con los de los cuerpos», critica un participante. Ese argumento conecta con una sospecha más amplia: que el interés de Women'secret no es el bienestar de las mujeres, sino vender más sujetadores y bragas apelando a una causa social.
La campaña también ha sido acusada de querer silenciar a los hombres que miran o comentan.
Varios mensajes ironizan con que las playas libres de comentarios solo servirán para que ellas puedan seguir haciendo sus propios comentarios, y recuerdan que las mujeres son a menudo las más crueles juzgando la apariencia de otras mujeres. Se cita incluso una anécdota escolar: listas informales en las que las chicas puntuaban el atractivo de los chicos, sin que se recuerde lo contrario. La discusión deriva hacia la hipocresía social y la selectividad de los juicios.
El rechazo en redes y foros: 'zorrear pero sin que te llamen zorra'
La campaña ha sido recibida con una mezcla de burla y rechazo en foros de economía y actualidad. Un mensaje resume el sentir general:
«zorrear pero sin que te llamen zorra». Otros ironizan con que se trata de «un plan perfecto, sin fisuras ni cetáceos» o piden playas libres de comentarios también hacia los hombres: «no quiero que comenten si alguien es calvo, gordo, peludo, bajito, feo, barrigón». La queja por la estigmatización de los calvos aparece como ejemplo de que los juicios estéticos no son exclusivos de un género.
El vídeo de la noticia tiene 400 visitas, una cifra ridícula para una campaña que se emite como anuncio en YouTube. Eso lleva a algunos a preguntarse si no sería mejor no darle más publicidad. La mayoría de los comentarios, sin embargo, coinciden en que el anuncio les salta cada pocos minutos y resulta invasivo. La discusión deriva hacia el hartazgo publicitario y la sensación de que las marcas imponen discursos.
¿Es esto una estrategia de marketing o una soflama ideológica?
El debate de fondo es si Women'secret busca un cambio cultural o simplemente vender más. La marca afirma que la iniciativa forma parte de su estrategia para conectar emocionalmente con su público abordando temas relevantes para las mujeres. Los críticos ven una operación de marketing con causa, un intento de capitalizar el malestar social.
La campaña no ha anunciado medidas concretas ni alianzas con organizaciones, lo que refuerza la sospecha de que se trata de un eslogan sin sustancia.
Algunos participantes señalan que el wokismo ha muerto y que entramos en otra era, mientras otros consideran que se trata de una tiranía que obliga a fingir que no se ve. La discusión deriva hacia la política y el poder, con referencias a que las mujeres utilizan la sexualidad para su beneficio.
Esther Vilar es citada como autora de un libro definitivo sobre el tema. En cualquier caso, la campaña ha logrado lo que buscaba: notoriedad, aunque sea a costa de la burla.
Al final, la playa sigue ahí, con o sin comentarios. La marca no ha explicado cómo piensa impedir que la gente hable, y los críticos no han explicado cómo piensan callarla. Un verano sin juicios, dicen. Otro eslogan que se lo lleva el viento.