Una "marcha verde" hacia Ceuta y Melilla reabre el pulso con Marruecos
¿Qué se esconde detrás de una nueva "marcha verde" hacia Ceuta y Melilla? Activistas vinculados a movimientos en favor del expansionismo marroquí se han reunido en Nador y Tetuán, convocados por el autodenominado Comité de Liberación, para coordinar una movilización hacia las dos ciudades autónomas españolas. La iniciativa, adelantada por
El Faro de Ceuta, recuerda la táctica que Marruecos empleó en 1975 para ocupar el Sáhara Occidental, aunque esta vez se presenta como una acción «pacífica» y «simbólica» que busca la «recuperación de las ciudades ocupadas». Entre los asistentes había militantes de origen ceutí y melillense, desplazados a ambas localidades marroquíes para definir estrategias conjuntas con los impulsores del comité, que según las informaciones publicadas cuenta con el respaldo en la sombra de las autoridades marroquíes.
Qué plantea el Comité de Liberación y por qué ahora
El esquema es conocido: presión sostenida en la frontera, relato de agravio histórico y una puesta en escena que fuerza a España a elegir entre el desgaste diplomático o la cesión. Lo nuevo es el calendario. Una parte del análisis sostiene que Marruecos percibe una ventana de oportunidad ante un gobierno español debilitado, y que el tiempo juega a su favor cuanto más se prolongue esa debilidad. En contra pesa el argumento de que cualquier gesto de fuerza activaría la respuesta de la UE y de los socios atlánticos, algo que Rabat ha evitado históricamente.
La reunión de Nador y Tetuán no es un acto aislado. Sirve para coordinar a los comités locales, fijar el relato y preparar la logística de una movilización que, si se produce, volvería a poner a Ceuta y Melilla en el centro del tablero. La pregunta que sobrevuela el asunto es si estamos ante una operación de presión negociadora o ante el primer paso de algo más ambicioso.
El precedente del Sáhara y el efecto dominó en Canarias
La comparación con 1975 no es gratuita. La "marcha verde" original acabó con la administración española del Sáhara Occidental y dejó una secuela de conflicto que dura hasta hoy. Hay quien sostiene que aquel episodio sentó un precedente peligroso: la idea de que España cede cuando se la empuja con suficiente presión social y diplomática. Desde esa lectura, Ceuta y Melilla serían la siguiente ficha, y Canarias el objetivo posterior, una vez consolidada la posición en el Atlántico.
El flanco canario aparece en el análisis por una razón concreta: la entrega del Sáhara dejó a España sin margen de maniobra en la fachada atlántica y reforzó la posición marroquí en la ruta migratoria. Quienes defienden esta tesis subrayan que la presión no es solo territorial, sino también migratoria y energética, y que se ejerce de forma escalonada.
Qué papel juega el Gobierno español y la OTAN
El Ejecutivo guarda silencio oficial sobre la convocatoria. Una parte del análisis lo interpreta como prudencia para no alimentar el relato marroquí; otra, como síntoma de que no hay plan. La discusión sobre el gasto en defensa se cuela en el asunto: se argumenta que un país que destina recursos a la OTAN debería poder garantizar la integridad de su territorio sin depender de terceros, y que la pertenencia a la Alianza no cubre automáticamente Ceuta y Melilla.
En el terreno legal, la cesión de las dos ciudades no es un trámite. Cualquier reforma del título preliminar de la Constitución exige mayorías de dos tercios en Congreso y Senado, disolución de Cortes y elecciones, además de un referéndum si lo pide una décima parte de los parlamentarios. No es Gibraltar. La comparación con el Sáhara no encaja jurídicamente, aunque la presión política no entiende de encajes.
Qué se está moviendo en el terreno social
Más allá de la diplomacia, hay quien plantea respuestas ciudadanas: convocatorias para desplazarse a la frontera y formar una barrera humana, o exigir responsabilidades por colaboración con una iniciativa que se percibe como hostil. Otras voces llaman a la calma y advierten de que la sobreactuación es precisamente lo que busca el organizador. El debate sobre el papel de las fuerzas de seguridad en una hipotética movilización masiva queda abierto.
El cálculo completo, con los escenarios de presión migratoria, diplomática y energética desglosados, da una diferencia que sorprende a quien lo lee entero. La conversación no se cierra: se traslada al terreno de los hechos según avance la convocatoria.
Qué puede pasar a partir de ahora
El Comité de Liberación ha anunciado su intención de movilizar, pero no hay fecha confirmada ni cifras de participación. La pelota está en el tejado de Rabat, que no ha desmentido el respaldo, y en el de Bruselas, que tampoco ha movido ficha. Mientras tanto, Ceuta y Melilla siguen siendo la frontera terrestre de la UE con Marruecos, y eso no lo cambia ninguna marcha.
Que nadie espere una respuesta contundente a corto plazo. La política exterior española lleva años funcionando a golpe de comunicado y gesto simbólico, y este caso no parece que vaya a ser la excepción.