¿Por qué un sector de la derecha española se opone a Israel?
En 45 días, un sondeo oficioso reunió 36 adhesiones a la tesis de que ser español y de derechas implica estar en contra de Israel. El respaldo no fue unánime, pero la corriente dominante dejó claras las líneas de fractura: para muchos, la defensa de Israel es incompatible con el nacionalismo español, mientras que otros la consideran una desviación del enemigo real.
El argumento histórico: ¿Quién atacó a España?
Un sector recurre a agravios históricos: los ataques del Frente Polisario a pesqueros españoles en los años 80 (Mencey de Abona en 1980, Junquito en 1985, Tagomago en 1985) son presentados como prueba de que el bando antiimperialista –y por extensión, el pro-palestino– es hostil a España. Frente a ello, se recuerda que ningún judío ha atentado contra españoles. La conclusión es que el antisionismo es antiespañol, y que los patriotas deberían mirar hacia otro lado.
Geopolítica: Irán, Estados Unidos y el control bancario
El análisis geopolítico divide aguas: Israel es acusado de controlar el sistema financiero estadounidense, mientras que Irán financia a la izquierda radical en España (Podemos, según se menciona). Ambos son considerados enemigos, pero el foco varía. Unos sostienen que Israel odia a España –se cita un presunto tuit del hijo de Netanyahu– y que su alianza con EE.UU. es una amenaza. Otros minimizan el peligro israelí y señalan a Rusia o Marruecos como amenazas mayores.
La división interna: derecha vs. izquierda antisionista
El debate expone una paradoja: la misma derecha que aborrece a la izquierda woke se encuentra coincidiendo con ella en el antisionismo. Esto genera acusaciones de «rojos pintados de azul» o «derechita woke». Para algunos, la postura antiisraelí es una cortina de humo del actual gobierno que la masa borrega consume. La conclusión mayoritaria, sin embargo, es que un español de derechas no puede defender a Israel sin traicionar sus principios.
El 7 de octubre de 2023, Hamás lanzó entre 3.000 y 5.000 cohetes contra Israel en el ataque más mortífero de su historia. Ese hecho, aunque mencionado, no alteró las posiciones: los partidarios de la tesis principal lo ven como consecuencia de la ocupación; los críticos lo consideran un ataque terrorista que exige represalias. La pregunta que queda en el aire es si la identidad nacional española puede conciliarse con un alineamiento automático en Oriente Medio, o si la única coherencia posible es la desconfianza hacia todos los actores.
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