The Times publica los mensajes y arranca otra cuenta atrás
El lunes 12 de mayo, a las 15:27, The Times se hace eco de una serie de mensajes privados entre Pedro Sánchez y José Luis Ábalos en los que el presidente se refiere a dirigentes de su propio partido con expresiones despectivas, según el texto que reproduce el hilo. El mismo día circula una segunda información, atribuida a El Periódico: Ábalos habría advertido de que la UCO tiene en su poder los mensajes de Sánchez que guardaba para escribir sus memorias. El foro deja de discutir si el material existe y pasa a discutir cuándo vence el plazo, quién lo fija y quién lo va a publicar. Nadie dimite. El reloj se reinicia.
Qué se ha sabido
El 12 de mayo, a las 15:27 (hora británica), The Times publica que Sánchez calificó a responsables de su partido con expresiones despectivas en mensajes con su exministro de Transportes. La jornada arranca con ese eco: el mensaje que abre el tramo no aporta documento propio, reproduce lo que dice el artículo. El mismo día, una información atribuida a El Periódico señala que Ábalos sostiene que la UCO guarda mensajes que Sánchez reservaba para sus memorias. De Vozpópuli llega la respuesta del PSOE ante las filtraciones: «Abandonen toda esperanza de doblegar a este Gobierno».
Fuera del caso se cuelan dos piezas más. Feijóo anuncia que propondrá a su partido celebrar el Congreso Nacional del PP en julio, para «hacer frente en las urnas a Sánchez» y «diseñar una alternativa de gobierno». Y una cuenta, la de Dani el AntiRojo, asegura que Israel hará pública toda la información del teléfono hackeado de Sánchez como represalia. El mensaje se pega sin más comprobación que la firma de quien lo tuitea.
Los plazos vuelven a la carga en varias versiones: «En 72 horas hablamos», escribe un participante; otro pregunta a qué hora se cumple el plazo; un tercero calcula que vence «mañana a las 2:30 PM»; y alguien más lo traslada al jueves. Se menciona también a la periodista Ketty Garat, que según varios foreros había anunciado que cuatro noticias harían caer al presidente a lo largo de 2025.
Las posturas
El bloque mayoritario sigue siendo el del escepticismo: la filtración no cambia nada. «Bla bla bla, luego nada», resume uno. Otros recuerdan que los anuncios de bomba informativa se repiten y que ya se dijo algo parecido en episodios anteriores. Un participante sostiene que «cada mes o así sale alguien diciendo que tiene una bomba que obligará al Gobierno a dimitir». Y hay quien reduce todo a una discusión sobre fuentes: el material llegó por una cuenta anónima, así que la reacción oscila entre el «fuente: la Cibeles» y la exigencia de que, si hay algo, se publique ya, sin plazos. «Si tienen algo, que lo dudo, tienen que publicarlo, no darle plazos de nada», plantea un forero.
Frente a eso, un segundo grupo admite que esta vez el material parece más sólido porque lo recoge prensa internacional. Pero incluso ese grupo se divide. Unos creen que el contenido filtrado es «light», pensado para crear mal ambiente más que para tumbar a nadie. Otros sospechan que la filtración puede venir del propio entorno, como aviso, o que las conversaciones están «teatralizadas». La duda sobre la autenticidad recorre el hilo: un participante advierte de que hoy cualquier vídeo o audio se puede fabricar con inteligencia artificial y que la verificación es casi imposible.
El tercer grupo es el de los que sostienen que, aunque sea verdad, no habrá consecuencias. La explicación que más se repite es aritmética: una moción de censura exigiría que los socios del Gobierno renunciaran a sus escaños, y nadie lo va a hacer. De ahí la conclusión de que el presidente agotará la legislatura. Algunos van más allá y sostienen que el PP tampoco sería alternativa real, porque su recambio les parece igual de flojo.
Lo que cambia respecto a antes
Lo que cambia es la fuente. Durante semanas el hilo se movía entre tuits anónimos y promesas de «próximas horas». Ahora entra prensa internacional y una información sobre el origen de los mensajes, y el debate se divide entre quienes lo leen como confirmación y quienes lo leen como simple eco. Lo que no cambia es el contador: el plazo de 72 horas se recalcula, se reparte en versiones distintas y vuelve a quedar pendiente. La lista de agravios sigue creciendo —se suma el caso Ábalos, el apagón, la DANA— sin que aparezca una sentencia ni un documento autenticado.
Los plazos que se barajan
El hilo convierte la cuenta atrás en un pequeño género. Un participante fija el final «mañana a las 2:30 PM»; otro pide paciencia y asegura que «ya queda menos»; un tercero bromea con que el plazo se mide en 72 horas renovables. Frente a eso, la apuesta más repetida es la dilación: «En 15 días nadie se acuerda». Y una variante: que el material gordo no llegará por el plazo, sino por la prensa, «lo que tarde El Mundo en sacar lo gordo».