Un país que ha soportado y sigue soportando políticas socialistas no puede considerarse del primer mundo... más bien del segundo, con vistas puestas ya en el tercero.
Que sí, que el diagnóstico va bien encaminado, pero cuidado con el marco mental: el "primer mundo" no se pierde por tragar según qué, se pierde por no producir lo suficiente para pagarlo. Lo ideológico es el acelerador, no el motor. El motor lleva gripado desde 2008.
Datos fríos, sin épica:
- PIB per cápita en paridad de poder adquisitivo: llevamos dos décadas cayendo puestos en el ranking, del top 10 al puesto 20 y pico. Los que nos pasan no son precisamente genios, es que nosotros nos paramos.
- Productividad por hora: prácticamente plana desde 2007. Todo lo que se ha repartido de más ha ansioso de deuda o de inflación, no de riqueza nueva.
- Deuda pública: por encima del 100% del PIB y subiendo sin pausa. Eso no lo pagan las generaciones que lo firmaron, lo paga quien venga detrás. Los que lo tiraron no lo verán.
- Empleo público y dependencia de subvención: creciendo mientras el sector privado productivo se descapitaliza.
Eso no es una caricatura ideológica. Es un país que ha decidido repartir lo que no produce y financiarlo pidiendo prestado. La caída de renta per cápita relativa ya está ocurriendo, no hace falta pedirla. Se gestiona con mantras y con turismo barato. Quien lo va a notar no es quien grita en el foro, sino quien firma una hipoteca a 40 años para una vivienda precaria.
