Venezuela: la farsa de la defensa militar bolivariana
En apenas dos horas, sin un solo misil disparado ni una baja estadounidense, el régimen de Maduro colapsó militarmente. Lo que se presentaba como un ejército popular y una férrea defensa se desvaneció ante la primera operación seria. Las imágenes de milicianos descoordinados, mandos disfrazados en salas de reuniones y helicópteros volando a 100 metros del suelo sin oposición han enterrado la épica numantina que algunos querían vender.
Una defensa de cartón piedra
El dato lo dice todo: cero bajas estadounidenses. Ni un soldado muerto, ni un helicóptero derribado. La "infantería pesada bolivariana" resultó ser un grupo de reservistas mal pertrechados que, según los testimonios, más parecían extras de una película de los simios que una fuerza de combate. La comparación con la resistencia afgana, que derrotó a tres potencias, es inevitable y demoledora.
Las fuerzas especiales entraron a placer, como si hubieran sido invitadas. Los mandos militares, en lugar de coordinar una defensa, se dedicaron a grabar videos con uniformes de campaña en sus cuarteles. La quinta columna, la traición o simplemente la ineptitud son las explicaciones que barajan los analistas.
¿Pacto o incompetencia?
Una corriente apunta a que la operación fue facilitada por altos mandos o por la propia vicepresidenta Delcy Rodríguez, cuya presencia en el aeropuerto con maletas horas antes de la captura levanta todas las sospechas. Otra postura sostiene que el ejército venezolano es sencillamente un bluff: una estructura corrupta y sin moral de combate, sostenida solo por la propaganda.
Lo cierto es que el desplome militar se ha producido sin combate real. Mientras algunos lo comparan con la rendición de los franquistas en España, otros recuerdan que en Somalia los rebeldes derribaban helicópteros con RPGs. Aquí ni eso.
Una pregunta incómoda
La cuestión que sobrevuela todo el análisis es si estamos ante el peor ejército del siglo o ante una operación de ingeniería social diseñada desde Washington. La rapidez y limpieza de la captura de Maduro en su búnker, rodeado de seguridad cubana, sugiere que alguien abrió la puerta. Y mientras tanto, el discurso de la resistencia numantina queda reducido a un meme.
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