La liga femenina se desploma: de 7 a 2 kilos con ofertas de 3 euros
La Liga femenina de fútbol está en caída libre: el precio de salida ha pasado de los 7 a los 2 kilos. La respuesta del mercado ha sido lapidaria: ofertas de 3 euros y de 1 dólar, en una subasta que nadie parece querer ganar. La competición, que aspiraba a profesionalizarse, se encuentra con una demanda simbólica y un único comprador posible en el horizonte: el Estado.
La tasación real de la competición
El contraste entre las cifras no puede ser más brutal: de una valoración inicial de 7 kilos se ha pasado a ofrecerla por 2, y los interesados responden con cantidades de broma. Hay quien recuerda que ni por el voley playa pagaría esas cifras, y no falta el símil con saldos de medianoche. La conclusión es que, a día de hoy, la Liga femenina no genera el interés necesario para sostenerse por sí sola.
El dinero público como salvavidas
Ante este escenario, el Gobierno aparece como el único postor solvente. Las estimaciones manejadas apuntan a una inyección de entre 10 y 20 millones de euros para impedir el desplome. Los defensores de la medida la presentan como una apuesta por la igualdad; los críticos la ven como una subvención encubierta a un proyecto inviable. La ironía es evidente: lo que no se puede vender en el mercado se intenta mantener con dinero de todos.
El colapso, si llega, lo pagarán los equipos que apostaron por una expansión sin demanda detrás. La Liga femenina vale hoy lo que un café, y el único que puede pagarlo es el contribuyente.