El Ibex abre con una caída del 2,79% y Wall Street responde con un rebote del 9%
El miércoles 9 de abril de 2025 las bolsas europeas abrieron en rojo. París perdió un
2,84%, Fráncfort un
2,37%, Londres un
2,31%, Madrid un
2,79% y Milán un
2,78%. El detonante: los aranceles de la administración estadounidense y el pulso abierto con China. Horas después, el Dow Jones cerraba con un
6% en verde, el S&P 500 un
9,05% y el Nasdaq un
12,16%. La misma jornada, dos relatos opuestos.
Qué pasó el 9 de abril de 2025 en las bolsas
La apertura europea fue un rosario de números rojos. El
trompeta naranja, como se le llama en la conversación, no juega al farol: su tesis es que los aranceles relanzan la industria y la agricultura estadounidenses. Quien lo sigue sostiene que la jugada es coherente con su discurso de investidura, donde ya anunció que arruinaría al resto del planeta para enriquecer a su país. El problema es que Europa no tiene un plan B creíble y China tampoco piensa bajarse del pulso.
Los futuros estadounidenses amanecieron en verde y el petróleo retrocedía, señal de que el mercado apostaba por una negociación. La sesión europea, en cambio, se tiñó de pánico.
El rebote del Dow Jones y el Nasdaq: ¿alivio o trampa?
Al cierre americano, el Dow Jones subía un
6%, el S&P 500 un
9,05% y el Nasdaq un
12,16%. Un giro de esa magnitud en horas invita a la sospecha. Hay quien apunta a que
alguien se está forrando a base de tuits y a que el mercado de bonos estuvo al borde del colapso, lo que forzó una marcha atrás disfrazada de victoria. El indulto llega para quien guarda pleitesía; el que se descuelga, paga. Los futuros europeos apuntaban a subidas al día siguiente, pero los del S&P 500 ya insinuaban una vuelta a las bajadas.
Verde hoy, rojo mañana.
El Ibex 35 no es la economía: qué mide realmente
El Ibex indexa, según la descripción más repetida,
muevepapeles y chupaboes. No compra nada, no presta dinero, no decide si España coloca deuda. Invierte donde pueda sacar rentabilidad, aunque el país esté arruinado. La caída del 2,79% del 9 de abril no dice nada sobre el PIB ni sobre el empleo. Un valor bancario concreto apenas se movió y seguía a precios de diciembre de 2024. Para que la caída fuera relevante, dicen los más fríos, tendría que duplicar lo que llevaba.
La bolsa no es la economía real; la economía real es la que paga nóminas y facturas.
Qué pasa con China y los aranceles
China aguanta el órdago. Sufrirá, pero calcula que Estados Unidos sufrirá más. Hay quien ve negociaciones en marcha y quien lee lo contrario: que Pekín quiere ver hasta dónde llega el farol. El gigante asiático tiene un sustento material, mientras que la economía occidental —y muy especialmente la europea— se sostiene, según la tesis más repetida,
sobre una nube de pedos. China conoce la hambruna; Europa también. Estados Unidos, no: allí el tomate crece en el supermercado. Esa asimetría explica por qué el pulso puede durar más de lo que aguanta un ciclo electoral.
Los que invierten en el Ibex y los que miran desde fuera
La conversación deriva hacia el expolio cotidiano. Hay relatos de departamentos donde se mandaban trabajos a subcontratas sin petición de oferta ni presupuesto, con facturas que pagaban los accionistas.
Si todas las empresas del índice funcionan así, el problema no es la caída del 2,79%. Otros señalan que las grandes corporaciones ya han desplumado a los tontos de la bolsa americana y ahora van a por los del
tontibex35. La conclusión que se repite: con el subebaja bajasube se forran los de siempre, a costa de los de siempre.
Vivienda, guerra y el miedo que se ha perdido
Para que la vivienda caiga de verdad, apunta alguien, haría falta una guerra. No parece el escenario. Lo que sí se detecta es una pérdida colectiva del miedo: confinamientos, vacunas, rearme, catástrofes climáticas y la gente acata sin parpadear. Ese pensamiento mágico se ha instalado también en la estrategia de muchos inversores, que compran el rebote como si el problema de fondo estuviera resuelto.
No lo está. Ni la guerra arancelaria ha terminado ni se ha arreglado nada estructural.
El debate se atasca en un punto exacto: si el rebote americano es una salida o un espejismo, y si Europa tiene algo más que retórica para responder. Nadie lo sabe. El Dow cerró un 6% arriba y el Ibex un 2,79% abajo el mismo día. Ahí sigue la pregunta.