Exprimido el plazo, Zapatero no ha presentado ni un papel para justificar las joyas de 1,3 millones
El expresidente José Luis Rodríguez Zapatero se había comprometido ante el juez José Luis Calama a entregar en un máximo de diez días documentación que acreditara el origen de las joyas halladas en la caja fuerte de su despacho de Ferraz. Ese plazo venció el pasado 27 de junio y, según fuentes judiciales, el exmandatario no ha aportado ni un ápice de prueba documental. Las joyas, valoradas en más de 1,3 millones de euros, le han supuesto la imputación por dos nuevos delitos: contrabando y fraude fiscal.
La Agencia Tributaria, ausente del procedimiento
Llama la atención la inacción de la Agencia Tributaria. Mientras que al común de los mortales Hacienda le cae con todo por dejar de declarar 50 euros, en este caso, con centenares de miles de euros en juego, no se ha personado como perjudicada. Para algunos analistas, esto refuerza la percepción de que el tratamiento fiscal a las élites es radicalmente distinto al que recibe el ciudadano medio.
Una división social irresoluble
El caso ha abierto una brecha difícil de cerrar. Una parte de la sociedad se muestra indignada ante la supuesta ocultación de un patrimonio valorado en más de un millón de euros por parte de un expresidente que predicaba ejemplaridad. Enfrente, hay quienes buscan justificaciones –herencia familiar, regalos institucionales, falta de pruebas– para preservar intacta la figura del exlíder socialista. El debate ni siquiera roza un consenso: cada bando habla desde supuestos morales irreconciliables.
La impresión general es que el caso avanza hacia una resolución judicial, pero el silencio de Zapatero y la pasividad de Hacienda alimentan la sospecha de que, una vez más, el peso de la ley se aplica con criterios muy distintos según el aforado de turno. El juez Calama deberá decidir ahora si prorroga el plazo o adopta medidas. De momento, el reloj sigue corriendo.