Vito Quiles anuncia el fin de P.S. y el escepticismo se dispara
El comunicador Vito Quiles lanzó el miércoles por la tarde un mensaje críptico en redes sociales: «Atentos a las 22:00. Lo que viene será el fin de P.S.». La ambigüedad de las siglas —interpretadas mayoritariamente como Pedro Sánchez— desató una oleada de especulación y, sobre todo, de incredulidad. En cuestión de horas, el hilo acumuló cientos de reacciones, la mayoría escépticas y cargadas de ironía. La promesa de un «fin» inminente choca con el historial de anuncios similares que nunca se materializaron.
El síndrome del «72 horas»
La comunidad reaccionó con rapidez: «72 horas le han dado», «O sauna gratis para burbujos» o «Hace 72 semanas, si...» son algunas de las expresiones que reflejan el cansancio ante predicciones apocalípticas que nunca se cumplen. La referencia a las 72 horas se ha convertido en un meme recurrente cada vez que alguien augura la caída de un político. Quiles, conocido por sus filtraciones y su tono provocador, se suma a una larga lista de «profetas» que han señalado fechas límite para el presidente sin que estas se hayan cumplido.
»El fin de P.S.»: entre el deseo y la realidad
La mayoría de los análisis apuntan a que, salvo una revelación de calibre extraordinario —«a no ser que salga que se ha comido a dos bebés», ironizaba uno—, es improbable que Pedro Sánchez abandone el cargo antes de las próximas elecciones. Las referencias a cuentas en Panamá o fotos comprometedoras no son nuevas y no han logrado mover el tablero político. La opinión dominante es que Quiles, como otros comunicadores, vende humo para mantener la atención. «Llevamos años y años oyendo que va a ser el fin de P.S. y no nos libramos», resumía un usuario. La desconfianza en el ecosistema de filtraciones y contra filtraciones es total.
Un mercado de noticias sin valor
Algunos analistas señalan que este tipo de anuncios forman parte de una economía política de la información donde la expectación se monetiza. Quiles, que ha construido una audiencia fiel en torno a la promesa de revelaciones, juega con la ambigüedad para generar tráfico y fidelidad. El problema es que, cuando el desenlace no llega, el capital de confianza se erosiona. «Se irá perdiendo la confianza en el chaval», advertía un comentario. La pregunta que queda en el aire es si este ciclo de anuncios vacíos acabará por agotar el crédito de quienes los lanzan.
El cierre de la noche confirmó los peores pronósticos para quienes esperaban un golpe de efecto. Pasadas las 22:00, no hubo ninguna noticia relevante. El «fin de P.S.» quedó en nada, y la comunidad reaccionó con el consabido «Llaaaaah?» que ya es marca de la casa. Como dijo alguien: «Entro para ver que no ha pasado nada, y obviamente no ha pasado nada».