Vitoria: orden de desahucio sin ejecutar cuatro años después
Un relato que circula en un foro sitúa en Vitoria una orden de desahucio que lleva más de cuatro años sin ejecutarse. Según ese relato, el documento está fechado el
17 de enero de 2022 y, a 25 de septiembre de 2026, la familia —con hijos a cargo— seguía dentro del piso. Lo llamativo no es la demora. Es la renta que se describe:
450 euros al mes por una vivienda en el centro de la ciudad, con
agua y luz incluidas en el recibo.
Los suministros, el detonante del conflicto
El litigio no empezó por la renta, sino por las facturas, según ese mismo relato. El arrendador alegó que la escalada de precios de la luz y el agua hacía insostenible mantener los consumos dentro de esos 450 euros y pidió que los asumiera el inquilino. De ahí al enfrentamiento abierto. Y de fondo, un mercado que no acompaña: los precios de referencia del casco viejo de Vitoria, citados en el hilo, juegan en otra liga muy distinta a la de este contrato.
Contratos que vencen y pisos que salen del mercado
En España los contratos de arrendamiento vencen y hay que renovarlos. Eso es lo que sostiene una parte del análisis, la que pone el foco en la seguridad jurídica del propietario. La otra mira al efecto colateral:
el susto del casero. Hay quien sostiene que algunos propietarios, después de un pleito, retiran el inmueble del alquiler. El caso que se cita es elocuente: quien alquilaba por
700 euros al mes dejó de alquilar y sus antiguos inquilinos pasaron a pagar
1.100, según cuenta ese propietario. Menos oferta, rentas más altas para el que llega después.
Todos ganan, dice la ironía.
También circula la cita atribuida a Pedro Sánchez —«No va a haber más desahucios en España cuando haya un gobierno socialista»— como recordatorio incómodo del diferencial entre
promesa y juzgado.