Aulas a 37 grados en Palma: Vox apela a la cultura del esfuerzo
¿Se puede dar clase con el termómetro clavado en 37 grados? En Palma, sí. Hay aulas que llegan a esa cifra, con un margen que va de 33 a 37 grados, y el grupo municipal de Vox rechaza climatizar colegios e institutos. La explicación que se les atribuye cabe en una frase: «creemos en la cultura del esfuerzo». El concejal de Vox Luis Acosta es uno de los nombres del cruce de declaraciones, y la respuesta que recibió desde el consistorio se calificó directamente de despectiva.
¿Qué temperatura es legal en un aula?
Ninguna norma estatal fija un máximo específico para las aulas, pero el
Real Decreto 486/1997, de 14 de abril, establece
entre 17 y 27 ºC la temperatura de los locales donde se realizan trabajos sedentarios propios de oficinas o similares. Es el dato que sostiene el argumento más repetido: a 37 grados no se puede estudiar y, de hecho, se defiende que no es legal. El texto regula lugares de trabajo, así que trasladarlo a un colegio es una interpretación: razonable para unos, forzada para otros. De ahí sale la salida más rápida, que el profesorado se niegue a trabajar en esas condiciones.
Ventiladores de 1.000 euros frente a toldos y aislamiento
Los centros piden medidas pasivas: toldos, persianas, mejoras de aislamiento térmico y más vegetación para bajar la temperatura y el consumo energético. La alternativa inmediata, los ventiladores, se calcula en
unos 1.000 euros por colegio. Frente a eso, hay quien sostiene que la solución no son aparatos sino reformas de mayor calado que aíslen mejor el edificio: más caras al principio, más rentables después. Y una tercera corriente mira al mobiliario, con centros que arrastran material de 1973/78, persianas rotas, puertas sin cierre y escaleras sin ascensor.
Quién gobierna qué en Baleares
El reparto de culpas también tiene números.
Vox cuenta con 8 de los 59 escaños del Parlament balear, mientras que el PSOE gobernó en las islas entre 2015 y 2023. Con esos mimbres, achacar el estado de los centros a un solo partido exige explicar antes cómo se ha invertido el presupuesto durante la última década.
Al final, la cultura del esfuerzo tiene un mérito indudable: se practica mucho mejor a 37 grados que a 22.