La variante KP.3 dispara los contagios y preocupa por su posible escape inmunológico
La nueva variante del covid, bautizada como KP.3, ha vuelto a poner el foco en la gestión de la pandemia. Según los datos del Sistema de Vigilancia de Infección Respiratoria Aguda (SiVIRA) del Instituto de Salud Carlos III, en la semana del 17 al 23 de junio la incidencia se disparó de 136,9 a 151 casos por cada 100.000 habitantes, tras nueve semanas consecutivas de aumento. El dato que más preocupa a los expertos no es tanto el repunte como la naturaleza del virus: su mayor transmisibilidad y su posible capacidad de escape inmunológico, es decir, que las vacunas administradas previamente pierdan eficacia frente a esta cepa.
¿De dónde viene la variante KP.3?
A diferencia del caso originario, localizado en Wuhan (provincia de Hubei, China), algunos profesionales de la salud sitúan el nacimiento de la KP.3 en Andalucía, concretamente en la provincia de Cádiz. La afirmación circula sin confirmación oficial y ha alimentado todo tipo de comentarios. Los síntomas descritos son similares a los de variantes anteriores: tos, fatiga, fiebre, dificultad al respirar, dolor muscular, náuseas y vómitos, pérdida del olfato y gusto, y diarrea.
El escape inmunológico que cuestiona las vacunas
El punto más delicado es el escape inmunológico. La Dirección General de Salud Pública y Equidad en Salud registró desde el inicio de la pandemia 7,5 millones de casos de covid entre la población vacunada, frente a los 5,5 millones de contagios no vacunados el pasado mes de junio de 2023. La comparación ha reavivado el debate sobre la eficacia de las inyecciones y sobre si la inmunidad natural ofrece una protección más duradera. Hay quien sostiene que la propia evolución del virus demuestra que las vacunas no frenaron la transmisión; en contra pesa el argumento de que la gravedad de los cuadros clínicos sí se redujo.
Eventos multitudinarios y medidas de contención
La situación puede complicarse con la llegada de eventos multitudinarios como la Eurocopa en Alemania y los Juegos Olímpicos en Francia. Los expertos ponen el foco en estos actos y no descartan que haya que volver a adoptar algunas medidas para contener la transmisión. Aún se desconoce si será necesario.
La división social: entre la alerta y el escepticismo
La reacción social ha sido desigual. Una parte de los participantes en el debate relativiza la gravedad del virus y lo compara con un catarro o una gripe, mientras que otra advierte de que la saturación del sistema sanitario dificulta distinguir entre patologías con síntomas similares. También hay quien recuerda las consecuencias económicas de los confinamientos: pérdida de empleos, cierres de negocios y restricciones de libertades. El caso de un padre con un hijo de un año que lleva más de una semana con tos, mocos, fiebre y malestar general ilustra la confusión entre un cuadro leve y una infección que requiere atención.
La predicción más prudente apunta a que la KP.3 seguirá circulando sin que se recuperen las medidas extremas, pero con un ojo puesto en los grandes eventos del verano. Si el escape inmunológico se confirma, la pregunta dejará de ser si hay que vacunarse y pasará a ser con qué se vacuna.