Pero sigue siendo harina, y mucho más controlada nutricionalmente que la de antes. En el fondo es el argumento de secta que siempre usáis, la industria malvada nos quiere adictos a las harinas y al azúcar y blabla.Mire, los controles sanitarios están (bastante) bien, así nos aseguramos que la comida no es tóxica en el corto plazo y tal.
El problema es que, para optimizar la producción, a veces se acometen cambios que parece que no afectan al producto, y luego al tiempo se empieza a ver que sí que afectaban.
Unos pocos ejemplos, específicamente con la harina:
- El trigo moderno es un cruce entre dos especies que cuadruplicó la producción, que se dice pronto. El problema reside en que las raíces tienen la capacidad que tienen, y el terreno tiene los minerales que tiene, así que si te dedicas a producir el cuádruple de trigo con las mismas raíces y en el mismo terreno, a efectos prácticos estás dividiendo entre cuatro la densidad de micronutrientes. Otro efecto colateral del cruce es que la proporción de gluten en el grano aumentó considerablemente, de modo que lo que eran cantidades testimoniales asumibles se ha convertido en un problema que se cepilla a los celíacos y provoca síntomas de baja intensidad en la mayoría de la población.
- La harina moderna se muele y centrifuga en molinos industriales que logran una finura de molienda que antaño era IMPOSIBLE. La consecuencia de esta finura de molienda es una superficie específica (superficie total de las partículas por ud. de peso) varios órdenes de magnitud mayor que la que pudieran tener las viejas harinas. La superficie específica de un compuesto está directamente relacionada con la velocidad de reacción de dicho compuesto con otros, ya que existe mayor superficie de contacto potencial entre los reactivos. Como consecuencia, todas las reacciones de hidrólisis y fragmentación de los polisacáridos complejos se aceleran exponencialmente, hasta el punto que el pan moderno, comparado con el antiguo, sabe dulce porque la propia amilasa salivar rompe en la boca los polisacáridos a niveles detectables por las papilas gustativas.
- Encima el resultado de la molienda se refina para retirar todo rastro de salvado o fibra, que después se añade por separado a las harinas supuestamente integrales. El resultado es una harina totalmente desprovista de fibra, que es el retardante natural de la absorción intestinal.
- No contentos con ésto, la fermentación de la masa (cuyo fin es fragmentar el almidón para que sea digerible) no se realiza con fermentos tradicionales que permiten un mejor ajuste de la proporción almidón-oligosacáridos y aportan otros micronutrientes, sino que utilizan panificantes que apañan el trabajo en una hora y no dejan ni rastro de almidón por ninguna parte.
El resultado de todo eso es que el pan moderno se absorbe en el intestino de forma casi instantánea, causando un sobreflujo de glucosa que tiene que ser compensado por el páncreas a marchas forzadas para mantener el equilibrio metaestable de la glucemia, pero que es de tan corta duración que el sistema endocrino no tiene tiempo de reaccionar y parar la secreción de insulina a tiempo para evitar una caída de la glucemia.
En vez de eso, el cuerpo reacciona disparando el mecanismo del hambre. Y así es como, con el pan antiguo te comías un cantero y te ibas a segar toda la mañana, y con el pan moderno tienes hambre a la media hora aunque estás sentado sin apenas moverte.
Te crees que por utilizar cuatro tecnicismos tienes razón, y la gente que te lee no se entera de nada.
Todo eso sucede en exgordos como tú, que en su día abusaron de harinas como posesos. En la gente normal tomarse dos panes en la comida no le produce ningún hambre posterior. No sientes cátedra general de lo que te pasaba solo a ti, que eras un obeso con trastornos alimenticios graves, dicho por ti.
Además, el pan nunca se come solo, siempre lo acompañamos de proteínas y grasas, y eso favorece mucho más la absorción intestinal.
Dejad de iros por las ramas y usar tecnicismos que nadie entiende, y admitir que el consumo de harinas y azucares está totalmente relacionado con el aumento de la esperanza de vida de los últimos 200 años. Y que nuestros abuelos comían harinas todos los días.