No toleran que te respetes: ¿por qué critican si vistes bien?

No toleran que te respetes: ¿por qué critican si vistes bien?
Lo que quieren es que no sea tan visible la injusticia social que están cometiendo. De ofrecerles salarios y trabajos precarios a gente digna, bien vestida y con educación. Que un trabajador vaya bien vestido hace que se note más el hecho de que una empresa y esta sociedad no pueden ofrecer un trabajo que esté a la altura de la gente.
 
Creo que hay que saber vestir en cada ocasión. La semana pasada vino uno en pantalón corto y le dije que no estábamos en la playa. Trabajamos en una empresa de telecomunicaciones y ya le comenté que el hábito hace al monje.
Se nos exige muy poco en la vestimenta pero hay un mínimo: nunca llevar chanclas, pantalón corto o camiseta de tirantes.

Luego me comentó que las chicas venían en falda corta y le dije que si él se depilase también podía venir en shorts.
Un hombre con las piernas depiladas me parece algo sospechoso
 
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Salvo el del traje gris los otros dos llevan la chaqueta demasiado larga, y en particular el de la izquierda hasta las mangas son largas. El de la derecha pantalones con demasiada bolsa y en un tono de marrón demasiado claro. El de la izquierda una corbata demasiado larga, por debajo del cinturón.

Es lo que pasa cuando pones a remeros con uniforme
 
(mensaje citado en revisión)

Aparentan ir como les da la gana, pero en realidad visten de lujo, tu ves a Mark Zuckerberg con una camiseta, y te crees que es del Primark o del Alcampo, pero en realidad es una Bunello Cucinelli que cuesta un pastizal; es un código entre multimillonarios, somos tan ricos que nos vestimos como nos da la gana, y pagamos un pastizal por una camiseta que parece simple, pero que tu no te puedes comprar.

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Pues me parece una reflexión interesante. Hace años comentaba que la gente normal en el fondo no es clasista, intolerante ni nada por el estilo, sino que reacciona mal ante dos cosas: la pobreza y la suciedad (aunque a día de hoy incluiría también el borreguismo, que esa no la vi venir).

Tengo un amigo que vive en Sudamérica y no tiene donde caerse perecid, el pobrecillo, pero una vez me dijo que siempre trata de vestir bien y tener la cabeza bien alta. Da que pensar, ya que según lo veo, todo empieza a cambiar cuando empiezas a respetarte. Y sí, coincido con lo del intento de humillación de las élites; no hay más que ver lo que montaron con el cubreboca y los PCR.

Curiosamente, en algunos sitios de África hay toda una fiebre por vestir bien independientemente de su nivel de ingresos:

El club de los hombres elegantes

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El fotógrafo documental Héctor Mediavilla es un buscador de historias que explora a través de la fotografía el lado más íntimo y particular de las personas. Este artista audiovisual español ha trabajado en varios países de América Latina y África, y es en este último lugar donde ha llevado a cabo varias de sus obras más importantes. “Tengo más relación con el continente africano. He estado en países como Etiopía, Mozambique, Burkina Faso, Mali, Nigeria, Níger, Sudáfrica, República Democrática del Congo o República del Congo. Cada país tiene su encanto y su historia. No podría decidir con cuál me quedaría pero sí puedo decir que Etiopía y Nigeria son algunos de los países que más me han impactado. Etiopía, por su gente y ese orgullo etíope por ser el único país que no se dejó colonizar. Por otro lado Nigeria, por el poderío que tienen sus gentes”, afirma. Viajar es lo que le inspiró a ser fotógrafo y a dejar su trabajo como economista y dedicarse por completo a la imagen y así “conocer otras historias y compartirlas”.
(mensaje citado en revisión)
En 2003, Mediavilla llegó a la República del Congo para dar unos talleres de fotografía. En Brazzavile conoció a un grupo de hombres y mujeres que decían pertenecer a la Société des Ambianceurs et des Personnes Elegantes (SAPE). La SAPE es un movimiento social según el cual la elegancia y el culto a la apariencia van ligados a un estilo de vida creativo que nos muestra otra cara del continente africano. “Antes de viajar allí no conocía la SAPE. Me hablaron de un lugar donde tocaban música en vivo al que asistían un grupo de personas extrañamente vestidas todos los domingos por la tarde. Vi cómo se aproximaban unos hombres muy elegantes que llamaban mucho la atención. Caminaban como auténticas estrellas y, al ver todo el revuelo que levantaban, decidí investigar quiénes eran y por qué se comportaban así” señala. “Cuando empecé me di cuenta que no había ningún trabajo en profundidad sobre este movimiento. Hace once años empecé a fotografiarlos y nunca pensé que a la gente le pudiera interesar quiénes eran . A partir de 2008 empezaron a llegar a Brazaville otros fotógrafos interesados en esta sociedad”.
(imagen visible para usuarios registrados)Foto: Héctor Mediavilla. Lamame camina por la avenida Simon Kimbangu.
La Sociedad de Ambientadores y de Personas Elegantes surgió como expresión de desobediencia civil durante la dictadura de Mobutu Sese Seko, en el momento en que se prohibió a la población vestir con ropa de estilo occidental en favor de un retorno a la vestimenta tradicional africana. Mobutu quiso imponer el abacost (traje de tres piezas tipo maoísta) como uniforme. El hombre que inspiró este movimiento fue el grand sapeur André Grenard Matsoua, que volvió de París vestido con trajes occidentales y creó escuela. Durante los años 50 el movimiento de jóvenes elegantes, más conocido como los sapeur, se convirtió en sinónimo de la rumba congoleña que surgió en Kinshasa y Brazaville. El músico Papa Wemba creó música inspirada en la SAPE y King Kester Emeneya, otro cantante congoleño, afirmó que “el hombre blanco podía haber inventado la ropa, pero nosotros la convertimos en arte«.
(mensaje citado en revisión)
Después de que el Congo se independizara en los años 60, el caos que se vivió después provocó que numerosos congoleños emigraran a ciudades como Londres o Paris y la SAPE se convirtiera en un refugio para aquellos que debían aclimatarse y hacer frente a la vida en Europa. A los dandis congoleños que viajaban a París se los consideraba Grand Sapeur una vez que regresaban a Brazzaville en verano, período en el que exhibían ese estilo tan peculiar. Un sapeur no sólo debe cumplir y respetar las reglas y códigos de conducta de la SAPE sino que “debe viajar alguna vez en su vida a París, la ciudad que para ellos es la meca de la elegancia”, nos cuenta Mediavilla.
(imagen visible para usuarios registrados)Foto: Héctor Mediavilla
Hoy, la SAPE “es un modo de vivir”, dice el fotógrafo, y es uno de los clubs más exclusivos del mundo. No está abierto a todos y se tienen que ganar su lugar con su estilo, ya que se rige por una serie de normas. Su sarracena es intachable, están en contra de las drojas y todo tipo de violencia, y reivindican su derecho a decidir sobre su destino y luchar por su felicidad. “La creatividad a la hora de vestir, la marca de sus trajes, los colores llamativos, su forma de caminar, bailar, comportarse y hasta su forma de posar son otras de las reglas que definen al sapeur. Estos hombres y mujeres de diferentes edades, profesiones, personalidades y gustos a la hora de vestir forman este movimiento. Casi todos se conocen entre sí”. Y añade que “cuando alguien sale a la calle, lo que quiere es que lo miren, que lo admiren. Son espetados y aclamados por la gente y los invitados de honor a cualquier celebración que se precie porque dan el toque elegante. Lo que ellos quieren es ser reconocidos por la sociedad”.
Y es lo que Mediavilla pretende transmitir con su trabajo. “Lo que hemos hecho otros fotógrafos y yo ha sido visibilizar el fenómeno”. Cuando a una persona se le pregunta qué imagen tiene del continente, normalmente lo primero que les viene a la cabeza es un retrato de lástima y pobreza. Con su trabajo sobre la SAPE, este fotógrafo cuestiona la imagen que la mayoría tiene construida sobre África. “Siento que he aportado mi granito de arena para dignificar a esas personas que como todos nosotros viven su lucha para salir adelante más más allá de las circunstancias que les ha tocado vivir. Estoy muy contento de que las personas los hayan empezado a conocer”.
(imagen visible para usuarios registrados)Foto: Héctor Mediavilla. Algunas fotografías de Severin Mouyengo en los años 70.
El fotógrafo publicó en 2013 con la editorial francesa Intervalles el libro “S.A.P.E” en una edición trilingüe (francés, inglés y español) que recoge su trabajo sobre los sapeurs congoleses realizado en Brazzaville y París entre 2003 y 2010. Esta obra está dedicada a su amigo sapeur Lamame o “el viejo parisino”, como lo llama cariñosamente, quien “nunca había estado en París hasta que con 70 años lo consiguió gracias al apoyo de diferentes personas. Cuando lo conocí, iba vestido muy elegante, con un guante de piel y un parche en el ojo. A mí me llamó la atención pues pensaba que le pasaba algo en el ojo pero simplemente lo llevaba puesto porque era parte de su atrezzo. Laman lo había visto en una película de exploradores y esto le había inspirado para añadirlo a su forma de vestir”.
(mensaje citado en revisión)
Fotografiar a los sapeur también ha tenido sus retos ya que “ellos querían posar siempre pero yo quería fotografiarlos en su medio cotidiano sin que posaran para mí. Ellos están acostumbrados a exhibirse pero sin duda el mayor reto fue ganarme su confianza para poder fotografiarlos en su entorno, con sus familias, en sus casas, sus hogares que son muy humildes”, agrega. La SAPE en cierta manera oculta su origen social y los transforma a través de una imagen de prosperidad que no es real, con el fin de olvidar por un momento la miseria que les rodea.
(imagen visible para usuarios registrados)Foto: Héctor Mediavilla. Severin Mouyengo, sapeur desde los 70, a punto de cruzar la Av. Matsoua
A principios de este año, la marca de cerveza Guinness estrenó su última campaña publicitaria con los sapeurs como protagonistas y paralelamente Mediavilla dirigió el mini documental “The men inside the suits” (Los hombres dentro de los trajes). El objetivo ha sido acercar al público este movimiento y conocer su simple filosofía que como explica el narrador durante el documental “desafían las circunstancias y viven con alegría”.
Héctor Mediavilla afirma que “la imagen de África sigue reforzando los tópicos del hambre, la pobreza, la Guerra, las tribus, los animales y la corrupción política. Pero también es cierto que cada vez más hay espacios como afribuku y otros que muestran otra África que también existe y que hasta hace poco quedaba totalmente ofuscada por los tópicos. Una Africa que se muestra dinámica, creativa, orgullosa, luchadora".

 
Creo que hay que saber vestir en cada ocasión. La semana pasada vino uno en pantalón corto y le dije que no estábamos en la playa. Trabajamos en una empresa de telecomunicaciones y ya le comenté que el hábito hace al monje.
Se nos exige muy poco en la vestimenta pero hay un mínimo: nunca llevar chanclas, pantalón corto o camiseta de tirantes.

Luego me comentó que las chicas venían en falda corta y le dije que si él se depilase también podía venir en shorts.
No tienes a la suerte que lo mismo aparece depilado y con falda.
 

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