aretai
Nadie me decepciona porque no espero nada de nadie
Primero: perdón Maese Taliván, espero comprenda el recurso enfático del título.
Segundo: Busco un gurú del Heavy Duty (y una hoja Excel para no hacer el ridículo)
Llevo tanto tiempo sin entrar en un gimnasio que cuando yo entrenaba las pesas eran de hierro del bueno, los discos hacían más ruido que una procesión y el monitor tenía la misma edad que el Código de Hammurabi. De hecho, creo que mi primer entrenador fue Matusalén haciendo las prácticas.
La semana pasada decidí volver. No sé si apuntarme al gimnasio ha sido una buena decisión o una senilidad precoz.
Aquello ya no es un gimnasio: es el puente de mando del Enterprise. Hay máquinas con más botones que una lavadora japonesa. Algunas no sé si sirven para entrenar el dorsal o para lanzar un satélite. He visto un aparato que, si me dicen que detecta terremotos, me lo creo.
En mis tiempos había cuatro cosas: banco, barra, mancuernas, polea y un armario empotrado de 120 kilos que te decía: "¡Una más, tío flojo!". Ahora cada fibra muscular tiene su máquina. Debe de haber una hasta para fortalecer el orgullo cuando te miras al espejo y descubres que el bíceps sigue de ERTE.
Y luego está la fauna que habita ese ecosistema. Antes todos íbamos con una camiseta vieja (heredada de un primo o hermano mayor) de propaganda de un taller mecánico y unos pantalones que pedían la jubilación. Ahora parece que el reglamento obliga a ahorrar tela. Uno intenta concentrarse en la técnica, pero acaba haciendo superseries con los músculos oculares para no mirar donde no debe y con los auditivos para sobrevivir al reguetón a 180 decibelios. Al final sales más cansado de esquivar estímulos que de entrenar.
Total, que como soy un romántico y un poco cabezón, me ha dado por volver a lo único que recuerdo con cariño: el Heavy Duty de Mike Mentzer. Menos series, más intensidad y menos postureo. O, al menos, eso recuerdo... porque hace tanto que lo estudié que los apuntes deben de estar escritos en pergamino y en la biblioteca de Alejandría.
Así que recurro a los sabios del foro.
¿Tenéis material bueno sobre Heavy Duty? Libros, rutinas originales, experiencias, adaptaciones para los tiempos modernos... Todo será bienvenido.
Y otra cosa: ¿existe algún Excel gratuito para descargar donde llevar el seguimiento de los entrenamientos? Algo sencillo: ejercicios, peso, repeticiones, fecha y poco más. No necesito que calcule la órbita de la Estación Espacial Internacional; con que me diga si levanto hoy más que la semana pasada, me doy por satisfecho.
Gracias de antemano. Y si alguien sabe para qué sirve esa máquina del fondo con tres poleas, dos plataformas, un asiento giratorio y una pantalla táctil, que lo diga. Llevo una semana convencido de que es una fotocopiadora del gimnasio y me da vergüenza preguntar.
Segundo: Busco un gurú del Heavy Duty (y una hoja Excel para no hacer el ridículo)
Llevo tanto tiempo sin entrar en un gimnasio que cuando yo entrenaba las pesas eran de hierro del bueno, los discos hacían más ruido que una procesión y el monitor tenía la misma edad que el Código de Hammurabi. De hecho, creo que mi primer entrenador fue Matusalén haciendo las prácticas.
La semana pasada decidí volver. No sé si apuntarme al gimnasio ha sido una buena decisión o una senilidad precoz.
Aquello ya no es un gimnasio: es el puente de mando del Enterprise. Hay máquinas con más botones que una lavadora japonesa. Algunas no sé si sirven para entrenar el dorsal o para lanzar un satélite. He visto un aparato que, si me dicen que detecta terremotos, me lo creo.
En mis tiempos había cuatro cosas: banco, barra, mancuernas, polea y un armario empotrado de 120 kilos que te decía: "¡Una más, tío flojo!". Ahora cada fibra muscular tiene su máquina. Debe de haber una hasta para fortalecer el orgullo cuando te miras al espejo y descubres que el bíceps sigue de ERTE.
Y luego está la fauna que habita ese ecosistema. Antes todos íbamos con una camiseta vieja (heredada de un primo o hermano mayor) de propaganda de un taller mecánico y unos pantalones que pedían la jubilación. Ahora parece que el reglamento obliga a ahorrar tela. Uno intenta concentrarse en la técnica, pero acaba haciendo superseries con los músculos oculares para no mirar donde no debe y con los auditivos para sobrevivir al reguetón a 180 decibelios. Al final sales más cansado de esquivar estímulos que de entrenar.
Total, que como soy un romántico y un poco cabezón, me ha dado por volver a lo único que recuerdo con cariño: el Heavy Duty de Mike Mentzer. Menos series, más intensidad y menos postureo. O, al menos, eso recuerdo... porque hace tanto que lo estudié que los apuntes deben de estar escritos en pergamino y en la biblioteca de Alejandría.
Así que recurro a los sabios del foro.
¿Tenéis material bueno sobre Heavy Duty? Libros, rutinas originales, experiencias, adaptaciones para los tiempos modernos... Todo será bienvenido.
Y otra cosa: ¿existe algún Excel gratuito para descargar donde llevar el seguimiento de los entrenamientos? Algo sencillo: ejercicios, peso, repeticiones, fecha y poco más. No necesito que calcule la órbita de la Estación Espacial Internacional; con que me diga si levanto hoy más que la semana pasada, me doy por satisfecho.
Gracias de antemano. Y si alguien sabe para qué sirve esa máquina del fondo con tres poleas, dos plataformas, un asiento giratorio y una pantalla táctil, que lo diga. Llevo una semana convencido de que es una fotocopiadora del gimnasio y me da vergüenza preguntar.