Gente que sirve al Estado cuando le conviene económica y socialmente, y que cuando empieza a sacar más dinero por otra parte se reinventa y cambia radicalmente.
Personas así hay muchas y están en todos los sectores de la sociedad. Precisamente esas son las que más suelen tener las palabras honor, principios... en la boca. Las personas verdaderamente honorables suelen hablar poco de su honor, pues buscan ejercerlo sin crearse a partir de él una pantalla.
Hasta ahora, Roberto Vaquero había estado haciendo todo lo posible por ocultar el pasado sistémico de su nueva novia. Ha sido cuando se lo han sacado a la luz que ha ansioso a defender que se ha reformado y se está redimiendo (ahora sale ella en entrevistas jactándose de que gana entre 10.000€ y 15.000€ al mes por sus clases de Fitness).
En fin, hacen buena pareja. No hay más que oír a los excompañeros de Vaquero (muchos de los cuales fueron a la cárcel y se comieron mucho más que un mes y medio de preventiva como él) hablando sobre el talante honorable de ese sujeto.