Roberto Vaquero, la entrevista de 2 horas que divide a la audiencia
La entrevista duró dos horas. Los comentarios posteriores caben en dos líneas y son todo lo contrario al matiz. El encuentro entre Roberto Vaquero y el comunicador conocido como Wall Street Wolverine ha provocado una brecha ideológica que no admite término medio: para unos, Vaquero es un patriota que dice en voz alta lo que otros callan; para otros, un «comunista» y oportunista que medra con el discurso.
Un duelo de etiquetas
La conversación no ha pasado desapercibida por su contenido, sino por la reacción en cadena que ha generado. Hay quien subraya su valentía al enfrentarse al wokismo y a la inmigración masiva; un perfil que, aunque algunos sitúan en la izquierda, no duda en romper con los mantras progresistas. En el lado opuesto, se le describe como un aprovechado que se nutre del descontento de una «borregada» a la que desprecia. Las acusaciones graves no faltan: desde «traidor» hasta supuesto cómplice de un declive nacional.
Una conversación imposible
La pregunta queda en el aire: si la entrevista tenía dos horas de fondo, ¿por qué el debate público se ha quedado en eslóganes de dos segundos? Nadie parece dispuesto a escuchar al otro. En un país donde el descrédito mutuo se ha convertido en moneda corriente, quizá el caso Vaquero sea el espejo de una conversación nacional imposible.