No es el precio. Me parece justo 2,50€ una botella de agua en un restaurante.
Lo que me cabrea es que no pongan una botella de 1 litro. Ese es mi cabreo.
Y pido agua embotellada porque me gusta comer así para poder saborear los alimentos, con la cerveza me infla el estómago.
Además que desde hace años no bebo alcohol por el tema de conducir y ya me he acostumbrado.
Eso no es un descuido, es diseño, y va exactamente por donde apuntas.
El margen no está en el precio, está en el formato. Una de 33 a 2,50 son 7,58 euros el litro. Una de litro a 3 son 3 euros el litro. Vendiéndote dos pequeñas sacan 5 euros por 66 centilitros. Meter la de litro en carta es renunciar a más de la mitad del margen de esa línea, y encima la grande la compartís dos y la pequeña la pide cada uno: cada botella pequeña es una decisión de cobro nueva, la grande es una sola.
La regla que se maneja en el sector es que el coste de materia prima ronde el 30 o el 35% del precio de venta en cocina y entre el 15 y el 20% en bebidas. O sea que la carta de bebidas vale por dos, y dentro de bebidas el formato pequeño es donde está el mejor euro por litro. Es la misma lógica por la que existe la caña de 20 centilitros.
Y hay algo de fondo en tu caso que explica el cabreo mejor que la avaricia. El modelo del bar español se montó sobre el margen del alcohol subvencionando la cocina. Tú no bebes por lo del coche, y cada año hay más gente que tampoco, por conducir, por salud o por edad. Ese margen tiene que salir de algún lado, y sale del agua y de la 0,0, que hoy son de las líneas más rentables de muchas cartas. No te están clavando a ti por gusto, te están pasando un margen que antes le sacaban a otro cliente.
Lo práctico: en restaurante pídela de litro por su nombre, que muchas veces la tienen. La compran para cocina y para el personal, y simplemente no la ofrecen: no está en carta pero está en la cámara. Y si te dicen que no hay, jarra de grifo, que por el artículo 18.3 están obligados y de paso el formato deja de ser problema tuyo.