Alabardero7
Himbersor
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Llevo un rato dándole vueltas a esto y creo que habría podido cambiar bastante la historia de Hispanoamérica.
La Monarquía Hispánica fue bastante restrictiva con la inmi gración a América. Durante buena parte de la época colonial se favoreció claramente a los naturales de los territorios españoles, sobre todo al principio a gente de la Corona de Castilla, mientras que para otros europeos había bastantes más trabas. Sí los hubo, pero en comparación con los españoles fueron pocos y muchas veces entraban con permisos especiales, por naturalización, por vínculos con la Corona o directamente de manera irregular.
En cuanto a números, tampoco parece que hubiera una emigración gigantesca desde España. Las cifras varían bastante según el autor, pero para no pasarnos yo me quedaría con la idea de varios cientos de miles de españoles durante todo el periodo colonial, quizá medio millón o algo más.
Y al principio además la procedencia estaba muy concentrada en Andalucía, Extremadura, Castilla la Vieja, León y Castilla la Nueva. Luego fueron ganando peso vascos, canarios, gallegos, asturianos, navarros, catalanes, etc.
Ahora viene la parte hipotética.
Imaginemos que desde más o menos 1520 o 1530 la Corona cambia de política y decide permitir la llegada a América de prácticamente cualquier europeo católico que esté dispuesto a asentarse de forma permanente, jurar fidelidad al rey y españolizarse.
Ahí cambia mucho la cosa, porque ya no estaríamos hablando sólo de españoles.
Podrían llegar portugueses, italianos, franceses católicos, flamencos, alemanes y austriacos católicos, irlandeses, croatas, dálmatas, eslovenos, húngaros, polacos, bohemios, sarracena, suizos católicos, albaneses católicos y otros grupos de Europa central y de los Balcanes.
Y no todos llegarían igual ni en las mismas épocas.
Por ejemplo, la expansión otomana podría haber empujado a bastantes croatas, dálmatas, húngaros o albaneses hacia América.
Los conflictos en Irlanda podrían haber llevado a muchos irlandeses.
La Guerra de los Treinta Años podría haber creado una oportunidad enorme para atraer alemanes y centroeuropeos católicos.
Y en Francia, Italia o los Países Bajos también habría momentos de guerra, crisis y desplazamientos en los que América podía resultar bastante atractiva.
La Corona podría haber hecho algo muy simple: ofrecer tierras, seguridad, naturalización y quizá ayudas para el viaje a cambio de asentamiento permanente y lealtad.
Si nos vamos a un escenario alto, yo imaginaría algo así durante tres siglos:
900.000 españoles
300.000 portugueses
300.000 italianos
240.000 franceses católicos
180.000 alemanes y austriacos
110.000 irlandeses
100.000 croatas y dálmatas
80.000 flamencos católicos
65.000 polacos
55.000 húngaros
35.000 eslovenos
30.000 albaneses católicos
30.000 bohemios y sarracena
25.000 suizos católicos
y algunos grupos menores más.
En total, alrededor de 2,5 millones de europeos antes de las independencias.
Obviamente estos números son inventados para el escenario y no cifras históricas.
El problema evidente sería evitar que toda esta gente montase colonias extranjeras dentro de los territorios españoles. Ahí creo que la españolización tendría que ser obligatoria. Catolicismo, juramento al rey, leyes españolas, castellano en la administración y en la vida pública, educación de los descendientes en castellano y servicio a la Corona cuando fuese necesario.
Y sobre todo evitar asentamientos demasiado homogéneos. No tendría ningún sentido meter 30.000 franceses juntos en una zona estratégica y esperar que nunca hubiese problemas.
Lo lógico sería mezclarlos.
Por ejemplo, una ciudad nueva podría tener españoles, italianos, irlandeses, alemanes, croatas y portugueses al mismo tiempo.
Así el castellano se convierte en la lengua común y ningún grupo extranjero tiene fuerza suficiente como para convertirse en una QUINTA COLUMNA si España entra en guerra con su país de origen.
En dos o tres generaciones probablemente ya no tendrías “Alemanes viviendo en América española”, sino americanos de ascendencia alemana completamente ESPÑOLIZADOS.
Lo mismo con italianos, croatas, irlandeses o Flamencos.
Y aquí viene la parte que más me interesa.
¿Qué aspecto tendría Hispanoamérica hoy?
Porque esos 2,5 millones habrían tenido entre 200 y 450 años para mezclarse entre ellos, con españoles, y en menor medida con indígenas, con mestizos y con población africana.
No tendría sentido imaginar millones de descendientes “puros” de cada grupo.
Un mexicano de hoy podría descender a la vez de un castellano, un genovés, un irlandés y un croata.
Seguiría siendo mexicano y probablemente mestizo, pero tendría una ascendencia europea más alta y mucho más diversa.
En un escenario bastante alto, no me parecería raro que hoy hubiese entre 270 y 330 millones de hispanoamericanos con al menos algún antepasado procedente de esta inmi gración extra.
De ellos quizá entre 150 y 200 millones tendrían una parte importante de esa ascendencia.
Y quizá entre 130 y 170 millones podrían tener una ascendencia puramente europea.
Argentina y Uruguay probablemente serían los casos más extremos, porque habría mucho espacio y una población inicial relativamente baja. Podrían acabar con un porcentaje europeo incluso mayor que el actual. Serían básicamente la NUEVA EUROPA.
Chile también recibiría bastante población española, vasca, croata, italiana y alemana.
En México el efecto sería muy fuerte, pero sobre todo a través del mestizaje, porque la población indígena era enorme. No desaparecería ni mucho menos. Simplemente habría más europeos mezclándose con ella durante siglos.
En el norte de México seguramente el cambio sería mucho mayor todavía y Colombia y Venezuela también tendrían probablemente un componente europeo superior al actual.
Después de 300 años serían simplemente mexicanos, colombianos, chilenos, argentinos o venezolanos con apellidos y orígenes europeos muy variados.
Sería algo parecido a lo que acabó pasando en EEUU con alemanes, irlandeses, italianos o polacos, pero dentro de una sociedad hispanohablante y católica.
Para mí la clave de que algo así pudiera funcionar sería precisamente esa: abrir bastante la inmi gración, pero impedir que apareciesen enclaves extranjeros con lealtades propias.
¿Qué pensáis? ¿Habría sido viable o habría acabado creando más problemas?
La Monarquía Hispánica fue bastante restrictiva con la inmi gración a América. Durante buena parte de la época colonial se favoreció claramente a los naturales de los territorios españoles, sobre todo al principio a gente de la Corona de Castilla, mientras que para otros europeos había bastantes más trabas. Sí los hubo, pero en comparación con los españoles fueron pocos y muchas veces entraban con permisos especiales, por naturalización, por vínculos con la Corona o directamente de manera irregular.
En cuanto a números, tampoco parece que hubiera una emigración gigantesca desde España. Las cifras varían bastante según el autor, pero para no pasarnos yo me quedaría con la idea de varios cientos de miles de españoles durante todo el periodo colonial, quizá medio millón o algo más.
Y al principio además la procedencia estaba muy concentrada en Andalucía, Extremadura, Castilla la Vieja, León y Castilla la Nueva. Luego fueron ganando peso vascos, canarios, gallegos, asturianos, navarros, catalanes, etc.
Ahora viene la parte hipotética.
Imaginemos que desde más o menos 1520 o 1530 la Corona cambia de política y decide permitir la llegada a América de prácticamente cualquier europeo católico que esté dispuesto a asentarse de forma permanente, jurar fidelidad al rey y españolizarse.
Ahí cambia mucho la cosa, porque ya no estaríamos hablando sólo de españoles.
Podrían llegar portugueses, italianos, franceses católicos, flamencos, alemanes y austriacos católicos, irlandeses, croatas, dálmatas, eslovenos, húngaros, polacos, bohemios, sarracena, suizos católicos, albaneses católicos y otros grupos de Europa central y de los Balcanes.
Y no todos llegarían igual ni en las mismas épocas.
Por ejemplo, la expansión otomana podría haber empujado a bastantes croatas, dálmatas, húngaros o albaneses hacia América.
Los conflictos en Irlanda podrían haber llevado a muchos irlandeses.
La Guerra de los Treinta Años podría haber creado una oportunidad enorme para atraer alemanes y centroeuropeos católicos.
Y en Francia, Italia o los Países Bajos también habría momentos de guerra, crisis y desplazamientos en los que América podía resultar bastante atractiva.
La Corona podría haber hecho algo muy simple: ofrecer tierras, seguridad, naturalización y quizá ayudas para el viaje a cambio de asentamiento permanente y lealtad.
Si nos vamos a un escenario alto, yo imaginaría algo así durante tres siglos:
900.000 españoles
300.000 portugueses
300.000 italianos
240.000 franceses católicos
180.000 alemanes y austriacos
110.000 irlandeses
100.000 croatas y dálmatas
80.000 flamencos católicos
65.000 polacos
55.000 húngaros
35.000 eslovenos
30.000 albaneses católicos
30.000 bohemios y sarracena
25.000 suizos católicos
y algunos grupos menores más.
En total, alrededor de 2,5 millones de europeos antes de las independencias.
Obviamente estos números son inventados para el escenario y no cifras históricas.
El problema evidente sería evitar que toda esta gente montase colonias extranjeras dentro de los territorios españoles. Ahí creo que la españolización tendría que ser obligatoria. Catolicismo, juramento al rey, leyes españolas, castellano en la administración y en la vida pública, educación de los descendientes en castellano y servicio a la Corona cuando fuese necesario.
Y sobre todo evitar asentamientos demasiado homogéneos. No tendría ningún sentido meter 30.000 franceses juntos en una zona estratégica y esperar que nunca hubiese problemas.
Lo lógico sería mezclarlos.
Por ejemplo, una ciudad nueva podría tener españoles, italianos, irlandeses, alemanes, croatas y portugueses al mismo tiempo.
Así el castellano se convierte en la lengua común y ningún grupo extranjero tiene fuerza suficiente como para convertirse en una QUINTA COLUMNA si España entra en guerra con su país de origen.
En dos o tres generaciones probablemente ya no tendrías “Alemanes viviendo en América española”, sino americanos de ascendencia alemana completamente ESPÑOLIZADOS.
Lo mismo con italianos, croatas, irlandeses o Flamencos.
Y aquí viene la parte que más me interesa.
¿Qué aspecto tendría Hispanoamérica hoy?
Porque esos 2,5 millones habrían tenido entre 200 y 450 años para mezclarse entre ellos, con españoles, y en menor medida con indígenas, con mestizos y con población africana.
No tendría sentido imaginar millones de descendientes “puros” de cada grupo.
Un mexicano de hoy podría descender a la vez de un castellano, un genovés, un irlandés y un croata.
Seguiría siendo mexicano y probablemente mestizo, pero tendría una ascendencia europea más alta y mucho más diversa.
En un escenario bastante alto, no me parecería raro que hoy hubiese entre 270 y 330 millones de hispanoamericanos con al menos algún antepasado procedente de esta inmi gración extra.
De ellos quizá entre 150 y 200 millones tendrían una parte importante de esa ascendencia.
Y quizá entre 130 y 170 millones podrían tener una ascendencia puramente europea.
Argentina y Uruguay probablemente serían los casos más extremos, porque habría mucho espacio y una población inicial relativamente baja. Podrían acabar con un porcentaje europeo incluso mayor que el actual. Serían básicamente la NUEVA EUROPA.
Chile también recibiría bastante población española, vasca, croata, italiana y alemana.
En México el efecto sería muy fuerte, pero sobre todo a través del mestizaje, porque la población indígena era enorme. No desaparecería ni mucho menos. Simplemente habría más europeos mezclándose con ella durante siglos.
En el norte de México seguramente el cambio sería mucho mayor todavía y Colombia y Venezuela también tendrían probablemente un componente europeo superior al actual.
Después de 300 años serían simplemente mexicanos, colombianos, chilenos, argentinos o venezolanos con apellidos y orígenes europeos muy variados.
Sería algo parecido a lo que acabó pasando en EEUU con alemanes, irlandeses, italianos o polacos, pero dentro de una sociedad hispanohablante y católica.
Para mí la clave de que algo así pudiera funcionar sería precisamente esa: abrir bastante la inmi gración, pero impedir que apareciesen enclaves extranjeros con lealtades propias.
¿Qué pensáis? ¿Habría sido viable o habría acabado creando más problemas?
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