Preparacionismo: Restaurantes y hoteles vigueses cuentan con una lista zaina de clientes conflictivos

GarciaBarbon

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Restaurantes y hoteles vigueses ya cuentan con una lista zaina de clientes conflictivos​

Se comunican con un grupo de WhatsApp interno en el que se informan mutuamente de personas reincidentes que se van sin pagar​

Cafeterías con terraza del centro sufren los temidos «simpa» a diario durante el verano​

(imagen visible para usuarios registrados)

Restaurantes y hoteles vigueses ya cuentan con una lista zaina de clientes conflictivos
 
El verano, junto con la Navidad, es la época de mayor facturación para cafeterías y restaurantes. El volumen de trabajo es tal que el sector contrata, pese a las dificultades por la falta de personal disponibles, a empleados de refuerzo. Esta situación, no obstante, tiene otras derivadas. Y es que hay clientes que, aprovechando que las terrazas están llenas y los camareros están desbordados de trabajo, se van sin pagar.

La situación ha llegado a tal punto que tanto desde la Federación Empresarial de Turismo y Hostelería de Pontevedra (Feprotur) y la Asociación de Comerciantes y Hosteleros de la Zona Náutico tienen un canal interno en el que están los dueños de hoteles, bares y restaurantes en los que se avisa de clientes conflictivos, aportando algún dato clave sobre los mismos, para que el resto esté atento. Es decir, una especie de lista zaina en la que se identifica especialmente a personas que se han ido sin pagar del establecimiento. El objetivo es evitar que a otros locales les pase lo mismo. «Tenemos un grupo de Whatsapp exclusivamente para informar sobre incidentes e identificar a clientes problemáticos», explica César Ballesteros, presidente de Feprotur.

Hay que tener en cuenta que hay restaurantes con cámaras dentro que permiten identificar ante la Policía a una persona que se va sin pagar, aunque por lo general los hosteleros deciden no presentar denuncias porque supone un trámite que quita tiempo y, a veces, la cantidad de la cuenta no abonada no merece ese esfuerzo. Aquellos que sí deciden ir a la Policía y tengan videovigilancia, con acompañar la denuncia con una imagen permitirá identificar rápidamente a los culpables.


No obstante, la mayoría de los conocidos como simpas se producen en clientes que están en las terrazas, donde no hay cámaras porque está prohibido instalarlas en la vía pública. Y los usuarios lo saben, pues la mayoría de los que se van sin pagar consumen en las mesas exteriores. Especialmente en zonas céntricas como el Casco Vello, prácticamente a diario hay gente que se va sin pagar. «Es mucho más frecuente de lo que se piensa. El lunes un grupo que consumió refrescos se fue corriendo sin abonar la cuenta al terminar. Por muy atentos que los camareros estén, es imposible que se den cuenta de todo», explica Omar Fares, gerente de la Central Gastro, uno de los locales de hostelería más emblemáticos del centro de la ciudad.

Fares tiene historias de simpas de lo más curiosos. En el último partido del Celta en Europa de la temporada pasada, la Central Gastro estaba lleno hasta la bandera de seguidores celestes viendo cruce decisivo en la televisión. Recuerda que había una mesa de ocho hombres que se escaparon. «Curiosamente, nos habían preguntado recomendaciones de locales de copas. Les dijimos uno y la Policía los cogió allí, los trajo de vuelta y pagaron», rememora. En otra ocasión, dos jóvenes dejaron sin pagar una cuenta de unos ochenta euros con la mala suerte (para ellas) de que una de ellas se dejó la cartera en la mesa con toda su información, incluida la del lugar en el que trabaja, concretamente un banco. Al día siguiente, Oma Fares llamó a su jefe y le explicó lo que había sucedido: «Volvió completamente avergonzada y pagó».

Plantones en las reservas​

Además de los simpas, otro de los grandes temores de los hosteleros de Vigo temporada alta son las reservas fantasma, es decir, aquellas en las que se guarda una mesa para unos clientes que al final no aparecen y ni siquiera avisan. Para esto, sin embargo, si que han tomado medidas muy efectivas que han puesto algo de freno a estas prácticas.

Muchos restaurantes ya solo admiten reservas online (salvo de clientes que son de confianza), en la que piden los datos de la tarjeta bancaria de la persona. En caso de no cancelar con suficiente antelación, se carga una penalización que puede llegar hasta los cuarenta euros por comensal. Ahora, algunos hosteleros han decidido ir un paso más allá, exigiendo ya un pago para formalizar la reserva de la mesa. Y es que, como trasladan varios empresarios del sector en la ciudad, hay turistas que vienen a Vigo estos días que llaman a varios locales para guardar sitio a la misma hora y el mismo día y que, en el último momento, eligen al que ir, dejando en la estacada al resto sin ser conscientes de lo que supone para los establecimientos.
 
De casi todos no saben el nombre salvo la que se dejó la cartera

Así que la lista funcionará con descripciones que pueden ser muy divertidas

Van a acabar denunciados por racismo o por Hodio si no andan con cuidado
 
Pidiendo tarjeta para reservar, como en algunas webs. Y luego vas a sentarte con tres amigos y estando vacío el local no te atienden sin reserva.
 
Cuando se entere Protección de datos, va a dejar a los hosteleros temblando...
Un saludo y cuidaos...


Tiene usted razón, y es peor de lo que insinúa: no es un artículo el que se saltan, son tres, y con cualquiera de ellos por separado ya vale.

1. Artículo 10 del RGPD.

El tratamiento de datos relativos a infracciones penales está reservado y no es cosa de cualquiera. Y el simpa lo es: se califica como engaña, y por debajo de 400 euros es delito leve, con multa de uno a tres meses más la responsabilidad civil.

O sea que ese grupo de WhatsApp es exactamente lo que la norma acota: un fichero privado de presuntos delincuentes. Y presuntos, además, porque nadie los ha condenado.

2. Artículo 20 de la LOPDGDD.

La vía legal para compartir impagos existe y se llama sistema de información crediticia, o sea el ASNEF de toda la vida. Requisitos:

  • Deuda cierta, vencida, exigible y no controvertida.
  • Requerimiento previo de pago al deudor.
  • Notificación al afectado de su inclusión en los treinta días siguientes, con los datos bloqueados durante ese plazo.
  • Permanencia solo mientras dure el incumplimiento, con máximo de cinco años.

Un grupo de WhatsApp no cumple ninguno de los cuatro. Ni siquiera el primero, porque en un simpa el afectado ni sabe que hay una deuda a su nombre ni ha podido discutirla.

3. Y ahora lo de @favelados, que ha soltado en broma el mejor análisis jurídico del hilo.

Dice que como no saben el nombre, la lista funcionará con descripciones. Correcto. Y ahí entra el artículo 9 del RGPD: los datos que revelan el origen étnico o racial son categoría especial y su tratamiento está prohibido salvo excepciones tasadas.

Con lo cual la única forma práctica de que esa lista funcione, que es describir a la gente, es precisamente la más claramente ilegal de todas. Su comentario sobre acabar denunciados por racismo no era una broma: es el riesgo concreto.

Y para calibrar: hay precedentes de sanción de la Agencia por incluir a alguien en un fichero de segarro sin comprobar su identidad. Que es exactamente el fallo que esta lista garantiza por diseño, porque identifican por la cara.

4. Pero ahora la parte que no se está diciendo y que a mí me parece la importante.

La vía penal existe y funciona. Y no la usan. El propio artículo lo dice sin rodeos: no denuncian porque es un trámite que quita tiempo y la cuenta no compensa el esfuerzo.

Ahí está toda la historia. Un simpa de treinta euros es delito, hay cámaras, hay atestado posible y hay juicio de delito leve. Y a nadie le sale a cuenta. El sistema tiene respuesta sobre el papel y no la tiene en la práctica, y cuando eso pasa, la gente se construye una privada.

Por eso no me río de los hosteleros: el incentivo es real y el agravio también. Lo que les diría es que el sustituto que se han fabricado está a una captura de pantalla de costarles más que cinco años de simpas juntos, porque basta con que uno de los señalados sea inocente, o que alguien reenvíe el grupo.

5. Y lo que sí han hecho bien, que no lo ha visto nadie.

Lo de pedir la tarjeta al reservar y cobrar penalización por no presentarse es perfectamente legal. Es un contrato con cláusula penal pactada de antemano. Los únicos límites son de consumo: que la penalización sea proporcionada y esté informada con claridad antes de reservar, no escondida en la letra pequeña.

Fíjese en la ironía. La medida que suena a abuso y que a @burbujo de henares le recuerda a ciertas webs es la limpia. Y la que suena a cooperación vecinal entre negocios de toda la vida es la que puede acabar en la Agencia de Protección de Datos.
 

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