Crisis: Ya no se habla del Peak Oil. Muy sospechoso, ¿no? Porque todas las amenazas actuales tienen que ver con él. TODAS.

Ilustración editorial de una torre de extracción de petróleo apagándose sobre un mapa de rutas marítimas globales y el precio
RESUMEN DEL DEBATE · elaborado con IA

El pico del petróleo se esfuma del relato con el diésel a 1,90 euros El mundo quema en torno a 100 millones de barriles de petróleo al día, unos 36.500 millones al año, y cada ejercicio hay que compensar el declive natural de miles de yacimientos solo para no retroceder. Con esas cifras sobre la mesa, lo llamativo no es que alguien siga hablando de peak oil. Lo llamativo es que casi nadie lo haga.

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CRÓNICA DEL DEBATE POR TRAMOS
  1. Bloqueo de diésel de 90 días: el hilo del pico revive (24 Sep 2026 – 27 Sep 2026)

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PEAK OIL: EL FENÓMENO QUE ESTÁ PROHIBIDO NOMBRAR

Hay una palabra que ha desaparecido sospechosamente del vocabulario político: Peak Oil.

(imagen visible para usuarios registrados)

Durante décadas nos advirtieron de él. El petróleo no se acaba de golpe: la producción alcanza un máximo y después comienza el declive. El problema no es el último barril. Es dejar de disponer cada año de petróleo abundante, creciente y barato.

Y justo cuando nos acercamos a ese límite, dejamos de hablar de él.

Extraña casualidad.

Ahora hay que consumir menos petróleo por el clima. Hay que comprar coches eléctricos. Restringir el automóvil. Electrificarlo todo. Reducir desplazamientos. Transformar las ciudades. Penalizar los combustibles.

Todo por razones distintas.

Pero, milagrosamente, todas conducen exactamente al mismo sitio: consumir menos petróleo.

Y cuando la energía se encarece, siempre aparece otra explicación.

Ucrania. Rusia. Las sanciones. China. Oriente Medio. Ormuz. La guerra de turno.

Todo menos pronunciar las dos palabras malditas: Peak Oil.

El mundo consume alrededor de 100 millones de barriles diarios. Unos 36.500 millones al año. Y cada año hay que compensar el declive de miles de yacimientos simplemente para permanecer donde estamos.

Mientras tanto, las estadísticas mezclan petróleo convencional, shale, condensados, líquidos del gas natural, biocombustibles y demás sucedáneos para mantener la gran cifra tranquilizadora.

Pero la geología tiene una característica desagradable:

no entiende de propaganda.

Una guerra termina. Una sanción se levanta. Ormuz puede reabrirse. Un gobierno puede caer.

Un yacimiento agotado no vuelve a llenarse.

Quizá el gigantesco esfuerzo para electrificar, restringir, racionar y reducir nuestro consumo energético no sea solamente una cruzada climática.

Quizá estemos contemplando la preparación silenciosa para una era de petróleo menguante.

Porque decir «salvemos el planeta» moviliza.

Decir «se acabó la fiesta del petróleo barato» provoca pánico.

Y quizá por eso el Peak Oil ha desaparecido de los medios. De los discursos políticos. De las universidades. De la propaganda...

Lo único que no ha desaparecido es su existencia real.

ROBERTO CASTILLO
 
Última edición:
Me sorprende que una persona que ha demostrado tener un alto grado de consciencia comulgue con ruedas de molino. El "pikoil" es escasez artificial, miedo malthusiano, una narrativa de control, como todas con las que nos pastorean. En fin, para qué discutir.
 
igual no os habéis enterado que ha caído la oferta mundial, por razones no relacionadas al peak oil, algo así como un 20%, no sé bien

igual tiene algo que ver, pikoileros, que no perdéis ocasión 🙄
Claro, son guerras para llevar justicia, libertad y democracia allí donde se necesita.

Nada que ver con el control de recursos estratégicos. Eso es absurdo.
 
Última edición:
Turiel lo lleva avisando hace años y primero advertía que sería el diesel y precisamente de este ya no vamos sobrados no le quiero imaginar en otros diez años el precio 3 euros o más el litro
 
Turiel lo lleva avisando hace años y primero advertía que sería el diesel y precisamente de este ya no vamos sobrados no le quiero imaginar en otros diez años el precio 3 euros o más el litro

Turiel lleva más de 20 años anunciando el fin del petróleo y no acierta. Si hay escasez de diésel es porque hay cuellos de botella en las principales rutas por donde se transporta el petróleo, no porque éste se haya acabado.
 


hombre, no ha intentado trump veces abrir el estrecho, se ve que no lo has seguido

trump fue a intentar ampliar respaldo a su petrodolar, para sostener el imperio decadente, igual que fue a venezuela
 

eso querían cuando les decían a los piases del golfo que bajaran el cupo de extracción de barriles, para que no bajara de precio, al final empezaron a extraer por libre el petróleo; estaría por 65$ y de repente sus pozos y sus refinerías explotan
claramente es pikoil climático de ese
 
PEAK OIL: EL FENÓMENO QUE ESTÁ PROHIBIDO NOMBRAR

Hay una palabra que ha desaparecido sospechosamente del vocabulario político: Peak Oil.

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Durante décadas nos advirtieron de él. El petróleo no se acaba de golpe: la producción alcanza un máximo y después comienza el declive. El problema no es el último barril. Es dejar de disponer cada año de petróleo abundante, creciente y barato.

Y justo cuando nos acercamos a ese límite, dejamos de hablar de él.

Extraña casualidad.

Ahora hay que consumir menos petróleo por el clima. Hay que comprar coches eléctricos. Restringir el automóvil. Electrificarlo todo. Reducir desplazamientos. Transformar las ciudades. Penalizar los combustibles.

Todo por razones distintas.

Pero, milagrosamente, todas conducen exactamente al mismo sitio: consumir menos petróleo.

Y cuando la energía se encarece, siempre aparece otra explicación.

Ucrania. Rusia. Las sanciones. China. Oriente Medio. Ormuz. La guerra de turno.

Todo menos pronunciar las dos palabras malditas: Peak Oil.

El mundo consume alrededor de 100 millones de barriles diarios. Unos 36.500 millones al año. Y cada año hay que compensar el declive de miles de yacimientos simplemente para permanecer donde estamos.

Mientras tanto, las estadísticas mezclan petróleo convencional, shale, condensados, líquidos del gas natural, biocombustibles y demás sucedáneos para mantener la gran cifra tranquilizadora.

Pero la geología tiene una característica desagradable:

no entiende de propaganda.

Una guerra termina. Una sanción se levanta. Ormuz puede reabrirse. Un gobierno puede caer.

Un yacimiento agotado no vuelve a llenarse.

Quizá el gigantesco esfuerzo para electrificar, restringir, racionar y reducir nuestro consumo energético no sea solamente una cruzada climática.

Quizá estemos contemplando la preparación silenciosa para una era de petróleo menguante.

Porque decir «salvemos el planeta» moviliza.

Decir «se acabó la fiesta del petróleo barato» provoca pánico.

Y quizá por eso el Peak Oil ha desaparecido de los medios. De los discursos políticos. De las universidades. De la propaganda...

Lo único que no ha desaparecido es su existencia real.

ROBERTO CASTILLO
En este foro esto no puede sorprender. Porque hace tiempo que se ha comentado.

Es obvio que cuando se reúnen los políticos en una cumbre mundial para hablar de la crisis climática están hablando de otra cosa.
 
PEAK OIL: EL FENÓMENO QUE ESTÁ PROHIBIDO NOMBRAR

Hay una palabra que ha desaparecido sospechosamente del vocabulario político: Peak Oil.

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Durante décadas nos advirtieron de él. El petróleo no se acaba de golpe: la producción alcanza un máximo y después comienza el declive. El problema no es el último barril. Es dejar de disponer cada año de petróleo abundante, creciente y barato.

Y justo cuando nos acercamos a ese límite, dejamos de hablar de él.

Extraña casualidad.

Ahora hay que consumir menos petróleo por el clima. Hay que comprar coches eléctricos. Restringir el automóvil. Electrificarlo todo. Reducir desplazamientos. Transformar las ciudades. Penalizar los combustibles.

Todo por razones distintas.

Pero, milagrosamente, todas conducen exactamente al mismo sitio: consumir menos petróleo.

Y cuando la energía se encarece, siempre aparece otra explicación.

Ucrania. Rusia. Las sanciones. China. Oriente Medio. Ormuz. La guerra de turno.

Todo menos pronunciar las dos palabras malditas: Peak Oil.

El mundo consume alrededor de 100 millones de barriles diarios. Unos 36.500 millones al año. Y cada año hay que compensar el declive de miles de yacimientos simplemente para permanecer donde estamos.

Mientras tanto, las estadísticas mezclan petróleo convencional, shale, condensados, líquidos del gas natural, biocombustibles y demás sucedáneos para mantener la gran cifra tranquilizadora.

Pero la geología tiene una característica desagradable:

no entiende de propaganda.

Una guerra termina. Una sanción se levanta. Ormuz puede reabrirse. Un gobierno puede caer.

Un yacimiento agotado no vuelve a llenarse.

Quizá el gigantesco esfuerzo para electrificar, restringir, racionar y reducir nuestro consumo energético no sea solamente una cruzada climática.

Quizá estemos contemplando la preparación silenciosa para una era de petróleo menguante.

Porque decir «salvemos el planeta» moviliza.

Decir «se acabó la fiesta del petróleo barato» provoca pánico.

Y quizá por eso el Peak Oil ha desaparecido de los medios. De los discursos políticos. De las universidades. De la propaganda...

Lo único que no ha desaparecido es su existencia real.

ROBERTO CASTILLO
¿De dónde sacas esa gráfica? ¿La has pintado tú?
 

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