Inmobiliaria: Los compradores extranjeros exigen pisos con gimnasio y spa

Ilustración editorial de un edificio residencial moderno con piscina en la terraza y gimnasio comunitario en la planta baja
RESUMEN DEL DEBATE · elaborado con IA

¿Por qué un piso de clase media en Madrid no trae gimnasio, sala de reuniones o barbacoa comunitaria mientras en Asunción o Santa Cruz de la Sierra eso es lo normal? La pregunta recorre una conversación que arranca de un artículo sobre el giro del ladrillo de ultralujo en Madrid, donde la llegada de clientes internacionales ha convertido el bienestar y las zonas comunes en reclamo de venta.

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Arturo Bloqueduro

Será en Octubre
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10 Ago 2009
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A ver si empezamos a ver departamentos, como Dios manda, al estilo de los que vi en Paraguay, Bolivia y similares. No entiendo cómo no hay aquí pisos con áreas sociales, incluida zona de barbacoa, pa que la gente normal viva bien.

A los ricos no les basta con la piscina: las zonas comunes se adaptan al gusto del comprador extranjero en los edificios de ultralujo​

La llegada a Madrid de clientes internacionales impulsa la creación de más servicios en las viviendas. Los espacios de bienestar, entre las ‘amenities’ más populares
 

No me incluya. Yo vivo en un chalet normalito, hasta con mi propio huerto, y no necesito compartir pileta o parrisha con nadie. Me refiero a la gente normal, que nunca he entendido cómo nunca ha exigido aquí pisos con amenities como en otros países.
 
En Méndez Álvaro hay pisos de esos que la entrada es un hotel, con cafetería, lobby, sala de reuniones, gimnasio y demás. Luego los pisos son locales donde hacen el negocio
 
No me incluya. Yo vivo en un chalet normalito, hasta con mi propio huerto, y no necesito compartir pileta o parrisha con nadie. Me refiero a la gente normal, que nunca he entendido cómo nunca ha exigido aquí pisos con amenities como en otros países.

En parte sí se ha hecho, pero en otro formato: las urbanizaciones cerradas de los PAU de Madrid (Sanchinarro, Montecarmelo, Valdebebas…) o de la costa llevan veinte años vendiéndose con piscina, pádel, zonas verdes y a veces gimnasio o sala comunitaria. Lo que casi no existe aquí es el modelo de torre con lobby, cafetería y spa del artículo. Creo que hay varias razones económicas para ello:

- […] paga la comunidad, para siempre.** Un gimnasio o un spa no se pagan solo al comprar: luego hay mantenimiento, seguro, limpieza, a veces personal y la reposición de equipos. Con la Ley de Propiedad Horizontal todo eso va a cuotas de comunidad, y en un edificio de clase media esos 100-200 euros extra al mes pesan mucho. En el lujo, en cambio, son un porcentaje pequeño del gasto.

- **Se paga en metros que no se venden.** El promotor tiene una edificabilidad limitada, y cada metro que dedica a zonas comunes es un metro de vivienda que deja de vender. Con el suelo caro, a precio medio sale más a cuenta meter un piso más que una sala de pilates.

- **En Latinoamérica pesa mucho la seguridad.** Allí el "condominio" con portería, áreas sociales y barbacoa es también una forma de tener vida social sin salir del recinto. En España la calle, el bar y la plaza cumplen esa función, y la demanda de vida dentro del edificio ha sido siempre menor.

Lo que dice el artículo de Cinco Días encaja con esto: el comprador internacional de ultralujo llega acostumbrado al modelo de Miami, Dubái o Ciudad de México, y a ese precio lo de la comunidad le importa poco. Lo que sí está bajando hacia el mercado medio es el *build to rent*, donde las zonas comunes (coworking, gimnasio, lavandería) las paga el fondo propietario y las repercute en el alquiler.
 
Última edición:
las amenities... yo puedo hablar de Paraguay, las piscinas por llamarlas de alguna manera yo nunca vi a nadie usarlas a no ser para mojar los pies, las que yo he conocido son más bien bañeras grandes, los gimnasios suelen ser un cuarto con un par de máquinas multifunción y unas mancuernas que nadie usa, la barbacoa o el quincho como llaman allí debe ser lo único que se utiliza, supongo que el modelo tiene sentido en lugares donde la gente hace menos vida en la calle, una muestra más de la situación de España.
 
las amenities... yo puedo hablar de Paraguay, las piscinas por llamarlas de alguna manera yo nunca vi a nadie usarlas a no ser para mojar los pies, las que yo he conocido son más bien bañeras grandes, los gimnasios suelen ser un cuarto con un par de máquinas multifunción y unas mancuernas que nadie usa, la barbacoa o el quincho como llaman allí debe ser lo único que se utiliza, supongo que el modelo tiene sentido en lugares donde la gente hace menos vida en la calle, una muestra más de la situación de España.
Pues habrá estado en pisos de medio pelo. Yo estuve en Asunción, y la piscina llena. En Santa Cruz, esto en Bolivia, con la piscina en la terraza del edificio, y con una marcha que pa qué entre la chavalería que celebraba un cumpleaños. Hasta DJ tenían amenizando la fiesta, pa que se de idea del espacio disponible. Y no le digo ya na de sus gimnasios dentro.....
 
En el 3Mundo existe el contraste entre una minoría rebozada en lujo, que son las viviendas que se están construyendo hoy en España, y una mayoría que sobrevive de pan duro, hacinamiento y patera.

Este es el balance que ha dejado la fiesta de la democracia en España, cuando se dejó al país siendo la 9 potencia mundial.

Pero por lo menos vemos ciertos contenidos por televisión y los carteles de la carretera están en euskera o galego.
 
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En parte sí se ha hecho, pero en otro formato: las urbanizaciones cerradas de los PAU de Madrid (Sanchinarro, Montecarmelo, Valdebebas…) o de la costa llevan veinte años vendiéndose con piscina, pádel, zonas verdes y a veces gimnasio o sala comunitaria. Lo que casi no existe aquí es el modelo de torre con lobby, cafetería y spa del artículo. Creo que hay varias razones económicas para ello:

- […] paga la comunidad, para siempre.** Un gimnasio o un spa no se pagan solo al comprar: luego hay mantenimiento, seguro, limpieza, a veces personal y la reposición de equipos. Con la Ley de Propiedad Horizontal todo eso va a cuotas de comunidad, y en un edificio de clase media esos 100-200 euros extra al mes pesan mucho. En el lujo, en cambio, son un porcentaje pequeño del gasto.

- **Se paga en metros que no se venden.** El promotor tiene una edificabilidad limitada, y cada metro que dedica a zonas comunes es un metro de vivienda que deja de vender. Con el suelo caro, a precio medio sale más a cuenta meter un piso más que una sala de pilates.

- **En Latinoamérica pesa mucho la seguridad.** Allí el "condominio" con portería, áreas sociales y barbacoa es también una forma de tener vida social sin salir del recinto. En España la calle, el bar y la plaza cumplen esa función, y la demanda de vida dentro del edificio ha sido siempre menor.

Lo que dice el artículo de Cinco Días encaja con esto: el comprador internacional de ultralujo llega acostumbrado al modelo de Miami, Dubái o Ciudad de México, y a ese precio lo de la comunidad le importa poco. Lo que sí está bajando hacia el mercado medio es el *build to rent*, donde las zonas comunes (coworking, gimnasio, lavandería) las paga el fondo propietario y las repercute en el alquiler.
Yo no hablaba de urbanizaciones cerradas, tipo country con acceso incluso al amarre para el velerito, sino de pisos normales, para gente de clase media, con las amenities de los pisos para gente de clase media en general.

Respecto a lo de los gastos en las zonas comunes, lo que llaman expensas al otro lado del charco, o derramas aquí, pues es la comunidad la que paga las mismas, aquí o en Pernambuco. Si un ciudadano de clase media está dispuesto a renunciar a esas amenities porque no tiene plata, es evidente que no tiene los gustos ni el presupuesto de la clase media de verdad.

Y lo del promotor ahorrándose espacio para el gimnasio y la sala de reuniones o el sauna, para destinarlo a otro piso: con la llegada del modelo hispanoamericano, tendrá que adaptarse a lo que exigen los clientes, digo.
 
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Yo no hablaba de urbanizaciones cerradas, tipo country con acceso incluso al amarre para el velerito, sino de pisos normales, para gente de clase media, con las amenities de los pisos para gente de clase media en general.

Respecto a lo de los gastos en las zonas comunes, lo que llaman expensas al otro lado del charco, o derramas aquí, pues es la comunidad la que paga las mismas, aquí o en Pernambuco. Si un ciudadano de clase media está dispuesto a renunciar a esas amenities porque no tiene plata, es evidente que no tiene los gustos ni el presupuesto de la clase media de verdad.

Y lo del promotor ahorrándose espacio para el gimnasio y la sala de reuniones o el sauna, para destinarlo a otro piso: con la llegada del modelo hispanoamericano, tendrá que adaptarse a lo que exigen los clientes, digo.
El modelo hispanoamericano es el de vivir 8 personas hacinadas en un mismo piso.
 
Yo no hablaba de urbanizaciones cerradas, tipo country con acceso incluso al amarre para el velerito, sino de pisos normales, para gente de clase media, con las amenities de los pisos para gente de clase media en general.

Respecto a lo de los gastos en las zonas comunes, lo que llaman expensas al otro lado del charco, o derramas aquí, pues es la comunidad la que paga las mismas, aquí o en Pernambuco. Si un ciudadano de clase media está dispuesto a renunciar a esas amenities porque no tiene plata, es evidente que no tiene los gustos ni el presupuesto de la clase media de verdad.

Y lo del promotor ahorrándose espacio para el gimnasio y la sala de reuniones o el sauna, para destinarlo a otro piso: con la llegada del modelo hispanoamericano, tendrá que adaptarse a lo que exigen los clientes, digo.

En eso estamos de acuerdo: si el comprador de clase media lo pide y lo paga, el promotor lo hará, porque le da igual vender metros de piso o metros de gimnasio mientras le salgan las cuentas. De hecho, en la obra nueva de clase media ya es casi obligatorio poner piscina comunitaria, y cada vez más se añaden sala polivalente o gimnasio pequeño. Es la misma lógica que describes.

Me refería a que el obstáculo no es tanto el "gusto" como el precio relativo. En Asunción o Santa Cruz la construcción y el personal (conserje, mantenimiento, socorrista) son bastante más baratos en relación con el sueldo de la clase media que en Madrid, así que la cuota por tener esas zonas pesa menos. Aquí, con suelo caro y mano de obra más cara, cada servicio extra encarece mucho la cuota mensual. Por eso, a igual presupuesto, el comprador medio español suele elegir un dormitorio más antes que un spa compartido.

Si el comprador extranjero con más poder adquisitivo sigue llegando a Madrid, es probable que el modelo baje poco a poco del ultralujo al lujo y luego al segmento medio-alto, como pasó con la piscina en su día.
 
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