El nuevo 2008 no llega: cash, oro y esperar el crack
La crisis que se venía anunciando no acaba de llegar. Sigue sin llegar, de hecho, y eso está desmontando los planes de quien lleva años esperándola. La tesis del «nuevo 2008» se apoya en un dato incómodo: quien abrió el hilo apunta que varias de las mayores empresas del mundo acumulan caídas de en torno al
20% en un mes, y quien tenga liquidez puede, según esta lectura, cambiar de vida a sí mismo y a los suyos.
Cien mil euros parados por miedo a los máximos
Un forero lo cuenta: tiene
100.000 euros en el banco desde hace meses y admite no tener estómago para entrar en máximos históricos un día sí y otro también. Es la parálisis clásica del ciclo maduro: el activo sube, la entrada da vértigo y el dinero se queda quieto mientras la inflación le come terreno. La tesis del crash propone justo lo contrario: guardar liquidez,
lonchafinismo y paciencia para disparar cuando el mercado sangre. Los nombres que él mismo menciona como candidatos —Palantir, Nikola, NIO— no son precisamente apuestas de manual.
¿Por qué se señala octubre como la fecha del crack?
Circula un calendario casi de guion. Pequeñas bajadas hasta abril, una subida intermedia y luego, de la nada, un desplome en
octubre. Otros lo ven distinto: una caída lenta, de entre nueve meses y dos años, con las subidas de tipos arrancando hacia el verano. La honestidad obliga a decir que nadie tiene la bola de cristal, y quien lo intente vender conviene mirarlo dos veces. En el terreno cripto la lectura de un forero es más agresiva: sostiene que el bitcoin ha marcado un
doble techo y que viene una purga en la que quebrarán muchos proyectos.
El canario de la mina: el bono de EEUU al 5%
El indicador que muchos vigilan no es un índice bursátil, sino el
bono de EEUU al 5%. Cuando el rendimiento de la deuda estadounidense supere ese umbral, sostiene este análisis, el mercado de crédito se tensará en serio: bancos cargados de bonos antiguos con enormes pérdidas latentes, morosidad al alza y grifos del préstamo que se cierran. La comparación que se hace es incómoda,
Volcker va a parecer Greenspan. En España el eco inmediato es el
euríbor, y las hipotecas variables ya notaron la subida de los últimos años en la cuota. El que firmó a tipo fijo, en cambio, respira.
El error de mirar los PER y el dinero que huye
La advertencia sobre los
PER es uno de los avisos más repetidos. En 2007 la banca cotizaba con múltiplos bajísimos y fue lo que más cayó y lo que más tardó en recuperarse. Un múltiplo barato no es un suelo. Para ilustrar la sobrevaloración se cita un cálculo: el valor contable de una acción de Google ronda los
30 frente a unos 170 en bolsa. También suena el nombre de Buffett, que se habría pasado a monetarios vendiendo parte de su cartera. La lección que se extrae es que cubrir posiciones y tener activos descorrelacionados no es de cobardes.
Por qué muchos descartan que la vivienda caiga
Aquí el argumento es demográfico y monetario a la vez. Se sostiene que, con la entrada anual de población migrante y la impresión masiva de euros, es imposible que el precio de la vivienda baje de forma masiva en España. Como mucho, relativizan, caería medida en oro por la devaluación del dinero fiat, pero en euros
solo puede subir. Es una tesis que combina oferta limitada, demanda creciente y una moneda que pierde valor. Conviene tomarla como lo que es, una opinión extendida y no un dato, aunque tenga su reverso lógico: con inflación, quien aún no tiene hipoteca lo tendrá más difícil para conseguir un tipo fijo asequible.
Largo plazo contra el arte de adivinar el futuro
Frente al relato del crash inminente está la vieja escuela. Los inversores que han escrito libros —los de verdad, no los vendedores de humo— repiten que para ganar hay que ir a largo, y que salir y entrar sin información privilegiada solo lleva a perderse las subidas. Su receta es aburrida: indexados y buy and hold. La réplica no tarda: quien tiene activos descorrelacionados, cubre posiciones o directamente vende y se pasa a monetarios no necesita adivinar nada. La discusión de fondo es si el particular puede batir al oro. Hay dudas razonables de que sepa cómo funciona Nvidia mejor que quien trabaja allí.
Con los tipos altos, la liquidez remunerada y una montaña de dinero esperando entrar, el escenario encaja. Pero lleva encajando más de un año. La predicción razonable, y me mojo poco, es que la volatilidad no se va a ir, que octubre volverá a mirarse con lupa y que el ahorrador que aguante sin vender acabará mejor que el que salte al primer titular.
O no. A estas alturas, hasta quien tiene razón se equivoca de fecha.