Hillary Duff y el límite legal: del consentimiento a los 18
¿A qué edad de Hillary Duff poníais más? La pregunta, repetida estos días en todo tipo de conversaciones digitales, tenía trampa desde el principio. Las respuestas más repetidas se movieron entre los
17, los 25 y los 39 años, y a partir de ahí el intercambio se desvió de la nostalgia televisiva hacia algo bastante menos amable: dónde está exactamente la frontera entre el consentimiento sexual y la mayoría de edad.
La actriz, icono adolescente hace dos décadas, es la excusa. El asunto de fondo no es ella.
¿Cuál es la edad de consentimiento sexual en España?
En España la edad de consentimiento sexual son los
16 años, mientras que la mayoría de edad legal sigue en los 18.
Esa franja de dos años está en el centro de buena parte de las respuestas más incómodas. Hay quien sostiene que a los 17 la relación consentida es legal y no lo es, en cambio, pagar por ella; en contra pesa que trasladar ese marco jurídico a una conversación sobre una persona concreta convierte un debate de Derecho en un espectáculo.
No es un matiz menor. La frontera existe, está escrita y no depende de lo que opine nadie.
De los 17 a los 39: qué edades concentran las respuestas
El reparto es desigual. Frente al tramo adolescente aparecen respuestas que zanjan el asunto con un escueto «legalmente 39» o que se quedan directamente en la veintena. Una de las comparaciones más repetidas asegura que hay
más diferencia física entre los 10 y los 14 años que entre los 14 y los 39, un argumento que se usa tanto para defender como para atacar el enfoque.
Lo llamativo no es la cifra elegida. Es que casi nadie discute la pregunta, solo el marco en el que se hace. Y ese marco, hoy, está muy lejos de la comedia adolescente que la propia actriz representaba.
El rechazo a la deriva del tema
Parte del intercambio fue catalogado sin rodeos como
tema delicado. Hubo quien señaló abiertamente el salto de tono: pasar de la nostalgia por una estrella adolescente a debatir los márgenes legales de la atracción tiene poco de inocente. Ese reproche convive con quien resta importancia al asunto y lo trata como una broma más, sin más consecuencias.
El resultado es una conversación partida: unos discuten edades, otros discuten si esa discusión debería existir. Gana quien tiene menos que perder, como casi siempre.
Qué fue de Hillary Duff y por qué se la recuerda
La curiosidad de fondo asoma en varios puntos. Hay quien no la ubica más allá de
principios de los 2000 y se pregunta por qué era famosa y qué ha hecho después. Otro detalle recurrente es su paso como superhéroe en
Los Simpsons, uno de los pocos datos concretos sobre su trayectoria que aparecen en la conversación.
Es decir: el personaje importa menos que el símbolo. Se discute menos a la actriz que lo que representa, que es una forma bastante eficaz de no hablar de nada.
Al final, la única edad sobre la que existe consenso absoluto es la que nadie se atreve a defender como límite: la ley ya la puso y no admite debate de sobremesa.