Abascal culpa a Rusia del clima y su base le da la espalda
El líder de Vox, Santiago Abascal, publicó un mensaje en el que atribuía la «ruina de nuestras familias» a tres culpables: «la izquierda de las cavernas, los lobbies climáticos financiados por Rusia y los gobernantes que nos impiden explorar nuestros recursos». La frase, leída en el contexto de la guerra de Ucrania, situaba a Moscú en el centro de la conspiración climática global, según la interpretación de algunos participantes. La reacción en los foros de análisis político no se hizo esperar: desde el desconcierto hasta la acusación directa de traición a los postulados que Vox decía defender.
El mensaje, escueto y sin matices, encendió a una parte del electorado que hasta entonces había visto en Abascal un aliado en la crítica a la OTAN y a la agenda verde. «Este tío es tonto», resumió uno. «El único estadista que tiene España», replicó otro. La división era total.
La tesis del tuit: Rusia detrás del lobby climático
Abascal no ofreció pruebas en su mensaje, pero la acusación era lo suficientemente gruesa como para provocar un terremoto. «Los lobbies climáticos financiados por Rusia» es una afirmación que, en el contexto del debate energético europeo, choca con la evidencia de que Moscú ha sido el principal beneficiario del gas vendido a Europa. «Rusia no quiere que Europa sea autosuficiente», argumentó un participante, «pero tampoco quiere que dejemos de comprarle gas».
La paradoja es evidente: si Rusia financia a los grupos ecologistas para frenar el fracking y la nuclear, ¿por qué vende gas a Alemania a precio de saldo? La respuesta que dio otro contertulio fue que «el Nord Stream 2 va directo de Rusia a Alemania, sin injerencia de nadie», y que precisamente por eso «los anglos lo sabotearon». La discusión derivó hacia la geopolítica de los gasoductos, con acusaciones cruzadas de estar al servicio de intereses extranjeros.
El fracking, la nuclear y el gas que nunca llegó
Uno de los puntos más repetidos fue la confusión entre fracking y gas natural. «Fracking no es lo mismo que gas», zanjó un interviniente, recordando que España no tiene yacimientos suficientes para ser autosuficiente. La propuesta de Abascal de «explorar nuestros recursos» se topa con la realidad geológica: el gas que se extrae en España es marginal. La alternativa nuclear, que algunos mencionaron, tampoco aparece en el tuit.
El debate derivó hacia la dependencia energética europea. «Lo que sí sería autosuficiente es Eurasia, la alianza entre Europa y Rusia», sostuvo un participante, «eso relegaría a los USA». La idea, que en otros tiempos habría sonado a herejía atlantista, encontró eco entre quienes consideran que la guerra de Ucrania es un conflicto entre potencias ajenas a los intereses españoles. «A España ni le va ni le viene», sentenció otro, «y no deberíamos arruinar el futuro de nuestros hijos para que los anglos sigan amasando influencia».
La reacción de la base: de «estadista» a «traidor»
La evolución de la conversación fue reveladora. Los primeros mensajes oscilaban entre el apoyo incondicional («el único estadista») y el rechazo frontal («menudo tonto del culo»). Conforme avanzaba el intercambio, el tono se endureció. «Abascal se ha vuelto gilipollas», escribió uno. «Es un traidor y un hipócrita», añadió otro. La acusación más repetida fue la de haber adoptado el marco narrativo de la OTAN y de los medios anglosajones.
«Este tío lee el foro», comentó un participante, «hoy mismo se estuvo comentando eso aquí, y esas mismas palabras se dijeron aquí». La coincidencia entre el tuit y los argumentos que circulaban en los foros de discusión política alimentó la sospecha de que Abascal estaba reaccionando a presiones externas. «Ha quedado demostrado que los verdes eran el caballo de troya de la OTAN, no de la URSS», insistió un veterano, en referencia a la tesis de que el ecologismo fue infiltrado por Occidente durante la Guerra Fría.
El contexto: una guerra que nadie quería debatir
El tuit de Abascal llegó en un momento de máxima tensión geopolítica, con la guerra de Ucrania en plena escalada y Europa debatiendo cómo reducir su dependencia del gas ruso. La mención a los «lobbies climáticos financiados por Rusia» situaba a Vox en una posición incómoda: por un lado, criticaba la agenda verde; por otro, parecía alinearse con la narrativa que señala a Moscú como responsable de la crisis energética. «Rusia es culpable del referéndum en Cataluña, pero los culpables son asilados por nuestros amigos y aliados», ironizó un participante, recordando el doble rasero.
La discusión derivó hacia el papel de los medios y las redes sociales. «Son las series rusas, las pelis rusas, los noticiarios rusos y las redes sociales rusas las que nos meten covid, cambio climático y agenda 2030 por el culo», se burló otro, subrayando lo absurdo de atribuir a Moscú la totalidad de la agenda progresista. La conclusión mayoritaria fue que Abascal había cometido un error de cálculo: al señalar a Rusia como culpable, alienaba a una parte de su electorado que veía en Putin un aliado contra el globalismo.
La pregunta que queda flotando es incómoda: si Rusia financia el lobby climático, ¿por qué vende gas a Europa y por qué los países que más han impulsado las renovables son precisamente los que más han dependido del gas ruso? Nadie en la conversación supo responderla sin recurrir a teorías conspirativas. Abascal tampoco.