El TRAM de Alicante, retrato de la «mañaquización» de la costa
Un vagón de la línea 1 del TRAM de Alicante, dirección Benidorm, en plena temporada de baño. A bordo, un pasaje mayoritariamente del norte de Europa que sube y baja en las paradas de calas y acantilados. La estampa la cuenta con sorna un viajero habitual de la línea, que asegura haberse topado con vecinos nórdicos de dos metros en bañador y ha bautizado el asunto como la «mañaquización» de la provincia. Detrás de la exageración hay algo comprobable: la concentración de turismo residencial extranjero en la costa alicantina tiene una geografía concreta, y la línea 1 la dibuja.
De Alicante a Benidorm: más de 20 paradas
La línea 1 del metro alicantino conecta el centro de la ciudad con Benidorm y suma más de 20 paradas, buena parte de ellas en calas y acantilados. Es el corredor donde mejor se nota el cambio de perfil del visitante: playas más tranquilas, afluencia extranjera estable y un enlace en Benidorm con la línea 9. Hay quien sostiene que el turismo del norte de Europa ha ido desplazando al visitante nacional en determinados tramos. En contra pesa el argumento de que el fenómeno no es nuevo, sino estacional y muy localizado en determinados municipios.
El Albir no es Benidorm
Buena parte del cruce de reproches derivó hacia la geografía, y ahí los datos son tozudos: El Albir se considera Altea, no Benidorm, y la línea 1 no llega hasta allí. Quien lo confunde habla de oídas. También afloraron acusaciones cruzadas sobre apellidos y procedencia, un eje identitario que se solapa con el turístico y que rara vez se sostiene sobre cifras.
El mapa de la línea 1 tiene más de 20 paradas y ninguna termina en El Albir. Conviene saberlo antes de sentenciar quién ocupa la costa y quién no.