Alpha Pro Tech: de 22 millones en pedidos de mascarillas al castigo bursátil
¿Cómo se explica que una empresa capaz de multiplicar por cuatro su beneficio en un solo trimestre acabe cotizando muy por debajo de los precios a los que se compró en plena pandemia? Alpha Pro Tech (APT), fabricante de prendas de protección desechables, mascarillas y productos de construcción, es el caso de manual. El 11 de marzo de 2020 comunicó que tenía reservados unos
22,6 millones de dólares en pedidos de su respirador N-95 desde el 27 de enero, un 60% más que los 14,1 millones contabilizados hasta el 27 de febrero. Los gráficos, decían, eran
muy alcistas.
De 22,6 a 36,7 millones en pedidos en tres meses
La compañía esperaba cumplir unos 4 millones de esos pedidos en el primer trimestre de 2020 y dejar los 18,6 millones restantes para principios del tercer trimestre, con el plan de aceleración de la producción de mascarillas N-95 completándose a comienzos de mayo. No fue un espejismo: el 7 de abril la cifra reservada escalaba ya a
36,7 millones de dólares desde el 27 de enero.
En paralelo llegó el viento político de cola. El senador Lindsey Graham insistió en que Estados Unidos comprara equipo de protección a compañías nacionales para reducir la dependencia de China; Walmart hizo obligatoria la mascarilla en sus tiendas; y el nuevo gobierno de Biden se vinculó a planes de mascarilla obligatoria y vacunación masiva. Cada anuncio servía de excusa para otro estirón del valor.
Un primer trimestre con ventas un 47,5% mayores
Los números acompañaron. El trimestre cerrado el 31 de marzo de 2020 arrojó un crecimiento de ventas del
47,5% y un beneficio por acción diluido de
0,39 dólares, más de un 300% superior al del año anterior. Quien mirara solo el balance veía una máquina: quien seguía el valor sostenía un retorno sobre el capital invertido del 94%, un PER que llegó a leerse en 7, un EV/EBITDA de 7 y deuda casi nula. El desglose de esa cuenta de resultados, partida a partida, explica por qué muchos decidieron aguantar posición con el precio ya en caída.
Por qué cae una acción con un PER de 3
Porque el mercado empezó a descontar que el negocio extraordinario tenía fecha de caducidad. A eso se sumó un factor técnico que domina la conversación: la elevada presencia de posiciones cortas. Hay quien sostiene que esa presión bajista es una manipulación coordinada y que el precio está intervenido; ningún dato público permite confirmarlo, y la explicación más simple —el final del ciclo de pedidos de emergencia— basta para justificar el castigo. Lo que recoge el hilo es el resultado: una sesión con caída del 20%, entradas que pasaron de 20 a 14 dólares, de ahí a 7 y luego a 6, y un valor que, según los cálculos que se hacían en el foro, negociaba con una capitalización inferior a su propia cifra de ingresos.
Menos ingresos, menos beneficio y menos deuda
Los resultados con datos a 30 de junio de 2021 confirmaron el enfriamiento. Los ingresos bajaron de 43,5 a
40,9 millones; el EBITDA, de 21,1 a 15 millones; el beneficio, de 12 a 7 millones. La deuda, en cambio, siguió reduciéndose: de 9 a 5 millones. La empresa mantuvo la recompra y amortización de acciones propias. Con esas cifras sobre la mesa, la caída adicional del 20% en la sesión de presentación resultaba discutible para quien esperaba otra reacción desde precios ya muy castigados.
Mascarillas obligatorias otra vez: el argumento del rebote
Con la vuelta de los mandatos de mascarilla y el repunte de casos, una parte del análisis sostiene que el invierno debía devolver la demanda, con el N-95 asentado en hospitales y los gobiernos acumulando reservas para futuras pandemias. La corriente contraria lo ve como un espejismo: el producto chino inundó el mercado, la barrera de entrada del negocio es mínima y ninguna compañía tiene por qué llevarse el pelotazo. Ambas posturas se han defendido con la misma convicción, al mismo precio y sin que ninguna haya ganado todavía la discusión.
Al final resulta que se puede fabricar uno de los productos más demandados del planeta, ganar dinero con él y aun así acabar explicando en casa por qué el gráfico va en rojo. Nadie dijo que la bolsa fuera un ministerio de Sanidad.