Apophis 2029: Guerra en los cielos

Apophis 2029: Guerra en los cielos
RESUMEN

El asteroide Apophis se aproximará a la Tierra en 2029 a una distancia de unos 32.000 km, más cerca que algunos satélites. Este evento ha reavivado antiguas profecías y teorías sobre su posible significado.

El cielo, ese lienzo infinito que tantas veces hemos mirado con asombro y reverencia, nos recuerda de vez en cuando su inmensidad y la fragilidad de nuestra existencia. Uno de esos recordatorios se materializará el 13 de abril de 2029, cuando el asteroide Apophis realice un tránsito extraordinariamente cercano a nuestro planeta. No es la primera vez que este objeto celeste nos visita, pero esta aproximación promete ser la más significativa en milenios, calculada con una probabilidad de recurrencia de una cada 16.000 años.

Inicialmente, las alarmas saltaron con una probabilidad de impacto del 2,7%, una cifra que, aunque baja, generó inquietud. Sin embargo, observaciones posteriores refinaron los cálculos, descartando el impacto directo. Ahora, se estima que Apophis pasará a unos 32.000 kilómetros de la superficie terrestre, una distancia menor que la órbita de muchos satélites artificiales. Lo curioso es que, en su trayectoria, deberá atravesar la órbita a 36.000 kilómetros, un espacio que se ha convertido en un vertedero de basura espacial. Una segunda aproximación, mucho más lejana, está prevista para 2036, siempre y cuando Apophis no encuentre ninguna incidencia en su camino.

La sombra de las profecías

La asociación de Apophis con el "Ajenjo" bíblico, ese meteorito que, según el libro del Apocalipsis, caería sobre el mar, no es nueva. Data desde el descubrimiento de la órbita del asteroide en 2004. Para algunos, la cercanía de este evento cósmico con la fecha que marca el final del segundo milenio desde el nacimiento de Jesús de Nazaret no es una mera coincidencia. Se cuenta el tiempo, en todo el mundo, desde su incierto nacimiento, pero es su crucifixión, o resurrección según otras interpretaciones, la que marca un punto de inflexión en la narrativa occidental. La fecha de su crucifixión, aunque no nítida, se sitúa durante el mandato de Poncio Pilatos, entre los años 26 y 36 d.C.

El libro del Apocalipsis, interpretado de forma analítica, describe las siete trompetas con impactos que van más allá de un simple asteroide. Se habla de consecuencias que podrían ser análogas a un invierno nuclear, con una pérdida de luminosidad atmosférica. Estas descripciones, vistas a través de la lente de la ciencia y la tecnología actuales, sugieren una causalidad que conecta el evento cósmico con las profecías. La narrativa culmina en la creación de una "nueva Jerusalén", un eje central que ha estado presente desde los inicios.

La lectura de estos textos, que lleva a tales planteamientos, se realiza en términos simbólicos, aplicando el conocimiento del presente al legado del pasado. Un pasado donde se habrían dado revelaciones del futuro. Lo que antes se atribuía a la magia, hoy puede ser analizado desde la ciencia. La identificación de Apophis con estas profecías y sus posibles consecuencias se basa en una interpretación científica de la causalidad, aunque esto requiera unas premisas sobre la realidad muy distintas a las convencionales, o simplemente la ausencia de ellas.

El eco de los "Caídos" y la "Mano Negra"

Esta interpretación de los eventos cósmicos se entrelaza con narrativas mucho más antiguas, que se remontan a los orígenes de la humanidad. Textos como el Libro de Enoc, apartado de la tradición canónica pero conservado en la iglesia etíope, hablan de los "nephilim". La etimología de este término, derivada de la raíz "caer", apunta a "los caídos". Estos seres, engendrados por la unión de "los vigilantes" (ángeles rebeldes) con mujeres humanas, son mencionados en el Antiguo Testamento como "gigantes".

La tradición sumeria, por su parte, narra un episodio similar con el diluvio y Utnapistim, advertido por Enki. Se sugiere que poderes terrenales han tergiversado estas narrativas, transformando a los "caídos" en meros gigantes y ocultando relatos que no favorecerían sus intereses. Esta forma de operar, de influir desde las sombras, se ha denominado la "Mano Negra". No se refiere solo al grupo terrorista que desencadenó dos guerras mundiales, sino a un influjo constante que ha estado presente desde que Semyaza, líder de los vigilantes, reunió a los ángeles rebeldes.

Una rebelión similar se observa en los "templarios", quienes, bajo la apariencia de defensores de Tierra Santa, traicionaron el poder de Roma. La traición de Roma a los cielos se presenta como un capítulo previo en esta cadena de desencuentros. Y siempre, desde el principio, esa mano desde las sombras que tuerce caminos y voluntades, atribuida por algunos a la propia condición humana.

La "Mano Blanca" y el Nexo Abrahámico

Frente a la "Mano Negra", surge la idea de una "Mano Blanca", una influencia más allá de lo convencional. Los discursos extemporáneos de personajes clave en la historia, imbuidos de una inspiración no terrenal, parecen apuntar en esta dirección. El propio islam reconoce esta inspiración en figuras que caminaron por las orillas del Mediterráneo oriental hace dos milenios. Sin embargo, persiste la insistencia en las facultades de la condición humana como fuente de inspiración, especialmente por parte de quienes contemplan el cielo estrellado y afirman que estamos solos en el universo.

Estos mismos personajes, que han intentado borrar la historia y las huellas de sus crímenes, han acumulado riqueza y posición para sus herederos. Son aquellos que llevaron a un inocente a la cruz y ahora pretenden ser acreedores de la tierra que bañó su sangre, eludiendo toda responsabilidad.

Las tres grandes religiones de Occidente, el judaísmo, el cristianismo y el islam, coinciden en la veracidad del pacto con Abraham. Lo que se observa es una fragmentación de ese legado a través de diferentes culturas y etapas. Desde Sumeria, pasando por el antiguo Egipto y el Israel bíblico, hasta el cristianismo y el islam, parece haber un relato único, pero fragmentado en múltiples voces. A diferencia del hinduismo o el budismo, que no presentan esa ruptura constante del legado, quizás porque Buda no fue crucificado.

Este saldo pendiente se vincula directamente con el momento de partida mencionado al principio. Los orígenes de la práctica bancaria que rige el mundo se encuentran en esas latitudes y llegaron a Europa, en gran medida, de la mano de los templarios, quienes también fueron responsables de su auge y caída. El episodio de los mercaderes en el templo, los banqueros y cambistas, es el que conduce directamente a la aprehensión y crucifixión. El mundo actual es un testimonio de que el diluvio no dejó solo hombres justos sobre la faz de la Tierra.

El Profeta del Séptimo Sello y las sincronicidades

En los tiempos presentes, estas cuestiones a menudo se consideran ajenas a los problemas realmente relevantes, a pesar de que paradójicamente podrían estar en su origen. El tránsito previsto de Apophis en 2029 podría ser un ejemplo. La asociación con el "Ajenjo" bíblico es antigua, pero la cercanía temporal con el segundo milenario desde el evento central del Nuevo Testamento no ha llamado la atención general.

La interpretación de los textos bíblicos, como el Libro del Apocalipsis, sugiere que la ciencia y la tecnología pueden arrojar luz sobre lo que antes solo se entendía desde la magia. La propuesta de una lectura científica de las trompetas del Apocalipsis, articulada a través de la causalidad, identifica a Apophis y sus posibles consecuencias.

En este contexto, surge la figura de Billy Meier, quien en 1981 predijo la caída de un "meteorito rojo", asociado al escenario expuesto. Meier afirma estar en contacto con pleyadianos. Si aceptamos o no esta afirmación, lo que propone a través de sus "sueños premonitorios" es una forma de comunicación, una tecnología. Esto no añade ni resta credibilidad a sus afirmaciones sobre Apophis o su proclamación como "profeta del séptimo sello", en una línea que se originaría en Enoc. La "mano negra" siempre está dispuesta a desacreditar relatos inconvenientes.

O quizás, todo sea una enorme coincidencia. El autor de este texto, por ejemplo, cumplirá siete veces siete años el 13 de abril de 2029, la fecha prevista para la aproximación de Apophis, aunque lo hará siete días antes. El hecho de que sea viernes 13, como aquel 1307 en el que se promulgó la orden de excomunión contra los templarios, añade una capa más de alineaciones. Carl Jung estudió este tipo de casualidades, llamándolas sincronicidades. Si aún no hemos logrado una lectura tecnológica de esos mensajes recibidos a través de sueños, recogidos por la tradición y experimentados por muchos, es evidente que estamos ciegos ante una realidad física que, tal vez, con el tiempo, empecemos a comprender.

Datos clave
  • Apophis pasará a 32.000 km de la Tierra el 13 de abril de 2029.
  • La probabilidad de impacto inicial del 2,7% fue corregida a cero.
  • El evento se asocia con profecías bíblicas como el "Ajenjo" del Apocalipsis.
  • Teorías conectan el evento con narrativas antiguas sobre "los caídos" y "la mano negra".
  • Billy Meier predijo en 1981 la caída de un "meteorito rojo".
Fuente: blogger.com
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