Asturias busca talento TIC fuera mientras paga 25.000€ a un senior
La Voz de Asturias lo puso por escrito: las empresas tecnológicas asturianas no encuentran talento TIC y estudian traerlo del extranjero. La respuesta mayoritaria fue rápida y en una sola dirección: si nadie cubre esas vacantes, será por lo que ofrecen.
Una oferta de full stack senior a 25.000 euros resume el diagnóstico mejor que cualquier informe del sector.
¿Cuánto paga Asturias por un desarrollador?
El catálogo de cifras que maneja el sector dibuja un mercado partido en dos. Frente a los
25.000 euros por un perfil senior o los 1.200 euros al mes de las consultoras de toda la vida, se sostiene que buena parte del sector TIC cobra por debajo del salario mínimo y que, aun así, hay candidatos de sobra para cada hueco. El resultado:
profesionales que se largan al mejor postor en cuanto les ofrecen 3.000 euros más al año, sin esperar siquiera al final del preaviso.
La segunda lectura es menos amable. No es que falte gente: es que quien compra horas de programación ve ese coste como un gasto que hay que minimizar, y cuanto más barato salga, mejor. De ahí que el mismo perfil coticé a
70.000 euros en remoto para una firma estadounidense y a 1.400 en una empresa con cuatro días de oficina a la semana.
Facturar 100 euros la hora y pagar una nómina de mileurista
El desglose que más se repite arranca por la facturación:
100 euros por cada hora de trabajo que el cliente paga sin rechistar. De ahí viven el directivo, el manager, el comercial, la estructura de administración y recursos humanos, la agencia de comunicación y hasta la memoria de responsabilidad social corporativa. Al final de la cadena queda quien pica teclas, resuelve errores y descifra requerimientos que nadie redactó en condiciones.
Y con esas cuentas, el relato de la escasez de talento suena raro. Si el negocio funcionara con márgenes de verdad, la chequera saldría sola. Que se lloré tanto, argumentan algunos, indica más bien que hay negocios que solo aguantan con salarios bajos.
¿Qué pasa cuando se externaliza el desarrollo de software?
Suele acabar en rescate local. Los casos que circulan, y aquí el detalle fino está en la fuente original, van todos en la misma dirección. Una farmacéutica catalana que cotiza en el
IBEX-35 está desmontando medio departamento de sistemas, o más, y lo sustituye por soporte desde
Calcuta o Bombay. El pronóstico que se deja caer es que en tres o cuatro años volverán a contratar aquí.
Otro episodio: reflotar un proyecto y deshacer la chapuza montada desde fuera costó un dineral, y hubo que rehacerlo a toda prisa con el equipo de siempre.
Tres ingenieros externos tardaban un mes en resolver lo que uno local despachaba en una semana. También se cuenta el caso de una multinacional cárnica que metió personal de fuera en atención al cliente y acabó en caos.
Ahora bien: la distancia hace veinte años que dejó de ser el problema.
La VPN existe desde hace la tira de años y permite estar en la red del cliente sin pisar su edificio. El argumento de que ahora es distinto no se sostiene por el lado técnico.
¿Por qué un programador extranjero no vendría a Asturias?
Porque tiene alternativas mejores y lo sabe. Buena parte de los profesionales de Sudamérica ya trabajan en línea para empresas norteamericanas, con la ventaja del huso horario y sueldos de miles de dólares al mes que en su país son un sueldazo. Quien decide emigrar mira a
Nueva Zelanda, Australia o Canadá antes que a Europa. Y si el destino es Alemania, un recién graduado no se mueve por menos de 60.000 euros;
un senior con familia rondaría los 120.000, y probablemente exija bastante más.
La versión contraria también tiene defensores: cada vez llegan más multinacionales del sector y los sueldos locales suben a toda velocidad, camino de equipararse con los europeos.
¿Falta talento o falta sacar la chequera?
Si de verdad necesitaran contratar, invertirían lo que hiciera falta. La sospecha extendida es que la cantinela de la escasez sirve para otra cosa:
presionar los salarios a la baja y usar la amenaza de la externalización como herramienta de negociación. Cuando los proyectos se van fuera y vuelven, el efecto útil ya está hecho.
La propuesta más concreta que aparece es regulatoria: antes de importar profesionales,
sacar las TIC del Catálogo de Salarios de Difícil Subsistencia. En paralelo, una parte del debate deriva hacia posiciones de rechazo a la llegada de trabajadores extranjeros, sin respaldo en los datos que maneja el propio sector.
El punto exacto donde esto se atasca: con esos diferenciales de sueldo y esas condiciones, la pregunta no es de dónde traer programadores, sino por qué alguien con opciones elegiría Asturias. Nadie ha contestado a eso todavía.