Baduumm bam bummmm: Alemania reabre 30 centrales de carbon

Silueta de una central térmica de carbón alemana con humo en el horizonte y un mapa de rutas de importación energética
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Alemania reabre centrales de carbón con la mitad del suministro en manos rusas​

La paradoja es de manual: Alemania anuncia la reactivación de centrales térmicas de carbón para reducir su dependencia del gas ruso, pero casi la mitad del carbón que importa procede también de Rusia. Los datos que se manejan en el análisis del anuncio son tozudos: de los 31,82 millones de toneladas de carbón importadas en 2020, alrededor del 50% llegó de Rusia, según la Asociación de Importadores de Carbón. Por detrás, Estados Unidos y Australia. El detalle que se repite en el desglose: unos 18,2 millones de toneladas de carbón ruso fueron para generación eléctrica y 2,3 millones para otros usos.

La decisión alemana se lee como un giro de guion. Durante años, la política energética alemana se construyó sobre la promesa de apagar el carbón y cerrar la nuclear, con el gas ruso como supuesta transición limpia. Ahora, la emergencia obliga a encender lo que se había demonizado. Y el problema no es solo moral: es logístico y de precio.

¿Por qué Alemania vuelve al carbón si dependía del gas ruso?​

El razonamiento oficial es sencillo: si Rusia corta el gas, hay que quemar otra cosa. El carbón es lo que hay. Pero la letra pequeña desmonta la lógica. El carbón ha multiplicado su precio por cinco y eso era antes de que Europa anunciara la reapertura masiva de térmicas. Hay quien proyecta un x10 a final de año. Como energía barata, el carbón ya no vale; como parche de emergencia, sí.

La otra pata del argumento es la capacidad. Alemania no importaba apenas carbón a principios de siglo: con las minas del Ruhr y del Sarre podía autoabastecerse. El primer tubo del gasoducto que cambiaría eso se abrió en 2008. Antes, el gas llegaba en barco. Ahora, según el análisis más repetido, no se puede traer carbón de otras partes porque la infraestructura y los contratos están atados a Moscú. El resultado es una dependencia que se disfraza de independencia.
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El carbón español que se cerró y el negocio que se fue​

España aparece en la conversación por contraste. Aquí se cerraron las térmicas y se dinamitaron instalaciones mientras Alemania las mantenía en reserva. El carbón autóctono —antracita, de la mejor calidad junto con la polaca— quedó bajo tierra. La pregunta que sobrevuela: ¿quién gana con que España renuncie a un recurso que ahora se revaloriza? La respuesta que se apunta es incómoda: los mismos que vendieron la transición como un negocio.

El detalle técnico que se cuela en la discusión es el de las cuotas de CO2. Si Alemania quema carbón, ¿cuánto paga por emitir? ¿Se han levantado esas cuotas para las térmicas? La respuesta no está cerrada. Lo que sí se sabe es que el coste de fabricar un Volkswagen acaba absorbiendo cada sobrecoste energético.

La capa de ozono, el coche y la coherencia perdida​

El giro alemán deja al descubierto una contradicción que afecta al ciudadano de a pie. Si el carbón vuelve, ¿por qué se penaliza al que tiene un coche diésel o de gasolina? La lógica de la descarbonización selectiva —dura con el particular, blanda con la industria— queda en evidencia. Un año más de carbón no va a suponer una diferencia enorme para la capa de ozono, pero sí para la credibilidad de las normas que se imponen a los hogares.

Hay quien va más allá y propone quemar carbón para fabricar gasolina sintética mediante captación de CO2. La tecnología existe: la licuefacción directa del carbón fue el método que alimentó al 90% de los aviones, tanques y barcos alemanes en la Segunda Guerra Mundial. No se ha vuelto a usar desde 1945, salvo experimentos en China. La pregunta es si alguien se atreve a resucitarla.

El cálculo que nadie quiere hacer público​

El desglose completo de costes —transporte, cuotas, precio internacional del carbón, capacidad portuaria— da una diferencia que sorprende. No es solo que el carbón sea caro: es que la alternativa verde no está lista para cubrir los picos. La solar y la eólica avanzan, pero el almacenamiento y el hidrógeno siguen en el limbo. Sin ellos, la única forma de pasar un invierno sin gas ruso es quemar algo.

La discusión deriva hacia el almacenamiento. Se esperan cinco plantas regasificadoras portátiles entre tres meses y un año, y dos permanentes más adelante. Con esa infraestructura, el gas ruso tendría los días contados. Hasta entonces, el carbón es el comodín. Y el comodín viene, en buena parte, de Rusia.



La pregunta no es si Alemania puede permitirse quemar carbón. Es si puede permitirse no hacerlo. Y si el carbón que quema viene del mismo sitio que el gas que dice querer evitar, ¿de qué sirve el gesto?
💬 LO QUE DICEN LOS FOREROS
«La mitad del carbón proviene de Rusia. Casi la mitad de los 31,82 millones de toneladas de carbón que importó Alemania en 2020 provino de Rusia, según datos de la Asociación de Importadores de Carbón.»
— maromo · Dependencia del carbón ruso
«El carbon ha multiplicado su precio x5 y eso antes de que Europa anunciará que va a reabrir centrales térmicas ... Nos podemos poner en un x10 tranquilamente a final de año.»
— coscorron · Precio del carbón
«En el 2000 el 45% de las importaciones de gas de Alemania procedían de Rusia. El consumo de gas natural representaba alrededor del 23% del consumo total de energía en Alemania en 2001»
— Abstenuto · Dependencia histórica del gas
📊 OPINIONES
Peso aproximado de cada postura en el debate. No es una encuesta.
Reapertura necesaria ante la emergencia40%
Dependencia rusa disfrazada de autonomía35%
Traición a la política climática25%
📈 EN CIFRASImportaciones de carbón de Alemania en 2020
Total importado: 31,8 millones de Total importado31,8 millones de Ruso para electricidad: 18,2 millones de Ruso para electricidad18,2 millones de Ruso otros usos: 2,3 millones de Ruso otros usos2,3 millones de
Cifras tal como se citan en el hilo; no son una fuente oficial.
Ver los datos
Total importado31,8 millones de
Ruso para electricidad18,2 millones de
Ruso otros usos2,3 millones de
📅 EVOLUCIÓN
2008 Se abre el primer tubo del gasoducto que conecta Alemania con el gas ruso, sustituyendo el transporte marítimo
2020 Alemania importa 31,82 millones de toneladas de carbón, de las que cerca del 50% proceden de Rusia
2022 Alemania anuncia la reapertura de una treintena de centrales de carbón para reducir la dependencia del gas ruso
2022 El precio del carbón se ha multiplicado por cinco antes de que Europa confirme la reapertura masiva de térmicas
🔗 FUENTES
El País ↗
Contexto sobre la reapertura de centrales de carbón en Alemania
Reuters ↗
Datos de importación de carbón ruso por Alemania
El Mundo ↗
Reacción política a la decisión energética alemana
Germany Country Analysis Brief ↗
Datos históricos de consumo de gas y carbón en Alemania
Triplenlace ↗
Información sobre la licuefacción directa del carbón
▶ VÍDEOS
💬 POR QUÉ PARTICIPAR
✓El desglose de las importaciones alemanas de carbón por país y uso, con las cifras exactas de 2020
✓El argumento técnico sobre por qué el carbón sudafricano, el de mejor relación calidad-precio, no sirve en un escenario de escasez de combustible
✓La conexión entre el cierre de las térmicas españolas y el negocio energético alemán
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