Banca y bonos italianos: un 5% de comisión por colocar deuda
[P]Los bancos españoles han encontrado un filón en la venta de deuda pública. Entidades como La Caixa, Santander, BBVA y Kutxabank están ofreciendo a clientes minoristas, jubilados incluidos, fondos de renta fija cargados de bonos españoles e italianos. El gancho es el cupón; la
letra pequeña, la comisión. Y la pregunta que sobrevuela cada operación es incómoda: ¿por qué se desprenden precisamente ahora de esa exposición?[/P]
[P]El calendario ayuda a situar el asunto. El periodo de suscripción de uno de estos productos arrancó el
21 de diciembre de 2022 y se prolonga hasta el
30 de julio de 2024. En medio, comerciales con prisa: uno llegó a dar
catorce días de margen porque «la oferta se acababa», según el relato de quien salió de la sucursal con el folleto bajo el brazo.[/P]
Qué fondo a 19 meses ofrecen y con qué condiciones
[P]El producto estrella, tal como lo describen las condiciones difundidas, es un fondo a
19 meses, no garantizado, con una
TAE del 1,85% que tampoco está garantizada y recuperación del 100% de la inversión siempre que se mantenga hasta el vencimiento. Nivel de riesgo declarado:
1 sobre 7. El subyacente: deuda emitida por el Estado italiano y el español, comunidades autónomas, algo de liquidez y una capa de renta fija privada de países de la OCDE.[/P]
[P]Las comisiones son lo que conviene leer despacio. Gestión del
0,55% anual, depósito del
0,04% anual y, aquí está la trampa, una
comisión de suscripción del 5% para órdenes dadas entre el 21 de diciembre de 2022 y el 30 de julio de 2024. Se come de golpe más de dos años y medio de la rentabilidad prometida. En otro de los casos citados, la oferta era un
4% de interés menos un 0,6% de comisión: un 3,4% neto.[/P]
¿Por qué los bancos colocan ahora deuda española e italiana?
[P]La hipótesis que más circula apunta al balance. Con los tipos al alza, la deuda antigua comprada a cupones bajos pierde valor en el mercado secundario: si la entidad necesita venderla, tiene que asumir descuentos. Colocarla entre clientes minoristas a vencimiento evita ese roto y libera espacio para comprar las emisiones nuevas, que pagan más.[/P]
[P]A eso se suma la comisión. Si el banco no viera riesgo en el producto, se lo quedaría; si lo coloca, es porque hay margen para él y exposición para el cliente. El argumento se repite en cada sucursal con distinto envoltorio: la gráfica de rentabilidad del folleto sale en verde, algo que hoy escasea, y vender en rojo cuesta mucho más.[/P]
[P]El método de venta también tiene su liturgia. Test de idoneidad firmados de una sentada, café para el cliente mayor, trato personalizado y la sensación de estar ante una oportunidad exclusiva. La escena descrita, comercial que llama por su nombre, pregunta por la familia y se queja de la poca atención que reciben los mayores, no es una exageración de guion.[/P]
¿Existe riesgo de impago de la deuda española e italiana?
[P]Aquí empieza el desacuerdo. La deuda española tiene
rating A según S&P y, según quienes defienden el producto, eso la convierte en un activo
sólido que forma parte de planes de pensiones, fondos de renta fija e indexados de medio mundo. ¿Cabe imaginar un impago? Para ese planteamiento, la respuesta es no.[/P]
[P]El problema no es tanto el impago como el precio. Si las rentabilidades de esa deuda suben, el valor de mercado de los bonos ya comprados cae, y quien necesite vender antes del vencimiento lo hace con pérdida. El BCE activó el llamado mecanismo antifragmentación para contener las primas de riesgo, pero, según se apunta en el debate, es una herramienta con fecha de caducidad política: depende de que el norte siga dispuesto a pagar la fiesta.[/P]
[P]En el extremo pesimista se sitúa el escenario griego. Hubo quien describió la operación como una
quiebra controlada al estilo de 2011, con quita del 50% para los tenedores. Y quien recordó que España no va camino de reducir el déficit, sino de ampliarlo.[/P]
Depósitos al 2,7%: la alternativa que no exige firmar nada
[P]Frente al folleto complejo, la comparación más directa la ofrece el propio mercado. Un depósito a dos años se remunera al
2,7%, sin comisión de suscripción y sin riesgo de mercado si se mantiene. Los márgenes se estrechan todavía más si se tiene en cuenta que un bono español a dos años se ofrecía por teléfono al
2,5% anual, un 5% en el conjunto de los dos años.[/P]
[P]Para quien no tenga prisa, el consejo dominante es esperar. Con los tipos en ascenso, los bonos que se emitan después pagarán más, y comprar hoy a vencimiento corto equivale a renunciar a esa mejora. En paralelo, el prestigio del sector recibía otro golpe con el registro de la sede de Deutsche Bank en Fráncfort dentro de la investigación por el fraude fiscal cum ex.[/P]
[P]Con estos números, la pregunta que abrió el asunto sigue sin respuesta cerrada: si el riesgo de impago es tan remoto como sugiere el rating, ¿por qué tantas entidades prefieren cobrar comisión por intermediar en lugar de quedarse los bonos? Nadie ha dado aún una cifra que cuadre del todo ese rompecabezas.[/P]