Ramillies 1706: el mito de la España indefensa de Carlos II
¿Cuándo perdió España Flandes? La respuesta incómoda es que lo hizo en 1706, en la batalla de Ramillies, y no en Utrecht, donde solo se rubricó un cadáver político. El relato oficial ha vendido durante siglos la imagen de un ejército español en ruinas, incapaz de defender sus posesiones. Los datos cuentan otra historia.
En junio de 1700, una expedición partió al Darién con 8 buques de guerra y 3.000 soldados para expulsar a los escoceses. No era la Armada Invencible, pero demostraba que la maquinaria militar seguía funcionando. En Flandes, hacia 1680, España mantenía unos 35.000 efectivos. La “leyenda negra” difundida por la propaganda de Luis XIV ha ocultado que las unidades españolas resistieron con éxito hasta la península desde 1708, prácticamente solas.
Ramillies fue el colapso. La derrota se produjo en un contexto desfavorable: la toma de Niza en enero de 1706 obligó a los austríacos a desviar tropas hacia Italia, dejando a los aliados en inferioridad. Tras la batalla, el camino hacia la pérdida definitiva quedó abierto. La historiografía anglosajona se centra en Marlborough y Eugenio de Saboya, pero el testamento de Carlos II esconde otro detalle: Felipe V debía jurar respeto a las leyes e instituciones de los distintos reinos. Una condición olvidada, como casi todo en este episodio.
El verdadero legado de Ramillies es doble: la pérdida material de los Países Bajos y la consolidación de un mito. Los ejércitos españoles no eran la pavesa que se describía; eran la excusa perfecta para explicar una derrota que vino por la estrategia, no por la falta de pólvora. Casi tres siglos después, el relato sigue vigente porque conviene a dos historiografías: a la francesa y a la española, demasiado aficionadas a la épica de la decadencia.