India descarta a Navantia por un AIP que no está en el agua
¿Por qué la oferta española para los seis submarinos del Proyecto 75 indio se ha quedado en la orilla? El Ministerio de
Defensa de India ha avanzado en las negociaciones con la alemana Thyssenkrupp Marine Systems (TKMS) y el astillero local Mazagon Dock Shipbuilders (MDS), dejando prácticamente fuera a Navantia y su socio indio Larsen & Toubro (L&T). El contrato estimado ronda los 5.000 millones de dólares y los submarinos se habrían construido en la factoría de Cartagena. Fuentes del estamento de Defensa indio citadas por Indian Express señalaron que la propuesta hispano-india fue rechazada por razones técnicas: no cumplía con el requisito de un sistema de propulsión independiente del aire (AIP) probado.
La visita de Sánchez y el aviso indio
Durante su visita a India en octubre de 2024, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, defendió la oferta de Navantia como «la más competitiva», tanto en precio como en calidad tecnológica. MDS confirmó a las bolsas indias que el Gobierno los ha convocado a una primera ronda de negociaciones comerciales a partir del 27 de enero.
Hay quien sostiene que el problema no es de precio, sino de escaparate. El S-81, primer submarino de la clase S-80, se botó en 2021 y sigue en pruebas. Según los datos que manejan los seguidores del programa, el AIP español no estará instalado en un submarino operativo hasta la primera parada técnica del S-83, prevista para 2031. Hasta entonces, lo que hay es un demostrador en tierra y mucha promesa. Los indios, que no son nuevos en esto, han preferido un sistema que ya navega en submarinos de la clase 214 y 212CD.
El historial que pesa: 18 años para medio submarino
El argumento más repetido no es político, es cronológico. El S-81 se empezó a construir en 2005 y se entregó en 2023, tras 18 años, y sin AIP. El S-82, botado después, tampoco lo llevará de serie. Los S-83 y S-84, que sí deberían incorporarlo, no se botarán hasta dentro de tres o cuatro años. En un concurso internacional, ese calendario es un lastre. La otra parte de la balanza la pone el propio historial alemán: TKMS ofrece un proyecto sobre el papel, pero basado en submarinos ya existentes y con transferencia de tecnología a un socio local, algo que India valora.
La discusión de fondo es si Navantia perdió por méritos propios o por un requisito diseñado a medida del competidor. Hay quien apunta que el pliego exigía un AIP «montado y en uso en algún submarino», una condición que Alemania cumplía y España no. Otros recuerdan que el AIP español, cuando esté certificado, podría ser superior al alemán, pero que en una licitación no se compran promesas. La política también se cuela: hay quien sostiene que la visita de Sánchez a India en octubre de 2024 no sentó bien en algunos sectores indios, que vieron en ella una operación de imagen más que un compromiso industrial.
Qué queda del contrato y qué se juega Cartagena
El procedimiento indio aún permite presentar objeciones, pero el margen es mínimo. La primera ronda de negociaciones con TKMS y MDS empieza el 27 de enero y, salvo giro inesperado, Navantia queda fuera. Para Cartagena, la pérdida no es solo de carga de trabajo: era la oportunidad de consolidar una línea de exportación de submarinos que llevaba años sin cerrar un contrato internacional. Para España, el golpe es de imagen: el presidente había vendido la oferta como la más competitiva y el resultado dice lo contrario.
Queda la pregunta incómoda: ¿se puede vender un submarino que aún no tiene su sistema estrella en el agua? La respuesta, a la vista de los hechos, es que no. O al menos, no a India. El AIP español llegará, dicen, y será mejor. Mientras tanto, los alemanes firman y los indios sonríen. Como en el chiste del caballo de Atila: por donde pasa Sánchez, no crece la hierba. Pero esta vez, además, se ha llevado por delante un contrato de 5.000 millones.