Móviles de 2.800 euros: el precio de los 'flagships' se dispara mientras el poder adquisitivo se estanca
Ya hay móviles que cuestan 2.800 euros. Un precio que, hace unos años, era impensable para un teléfono. Pero la inflación, imprenta de dinero mediante, lo ha normalizado. Al menos, eso argumentan algunos analistas: si la base monetaria crece, los precios de los bienes aspiracionales también. El problema es que los salarios no siguen ese ritmo.
¿Burbuja o simple inflación?
Por 2.800 euros te llevas un portátil de gama alta capaz de todo. Comparado con eso, el móvil parece un absurdo. Hay quien ve una burbuja a punto de explotar: la demanda de teléfonos caros no puede sostenerse cuando la mayoría sobrevive con modelos de 200 euros. Samsung, con su Galaxy A42 5G, demuestra que se puede funcionar perfectamente sin gastar un pastón.
Otros, sin embargo, señalan que si ajustas por inflación real (no la oficial maquillada), el precio no es tan escandaloso. El problema es que el poder adquisitivo de la clase media lleva años erosionándose. Que se lo pregunten a los que viven al día.
Consumo responsable o capricho
Detrás de la decisión de gastar 2.800 euros en un móvil hay un debate sobre consumo. ¿Es un producto necesario o un capricho que solo da disgustos? La mayoría de los que han opinado coincide en que no lo comprarían. Prefieren esperar a la evolución del Tri-Fold o directamente no renovar hasta que el actual muera.
El dato llamativo: mientras unos justifican el precio por la inflación acumulada, otros lo ven como un síntoma de que los precios de la tecnología se han desenganchado de la economía real. La pregunta que queda en el aire: ¿aguantará esta burbuja o estallará cuando el consumidor medio diga basta?