Cuatro países del euro ya superan a España en PIB por habitante
España ya no es la economía que fue. En apenas cinco años, cuatro socios del euro —Eslovenia, Chipre, Malta y Estonia— han dejado atrás a España en PIB per cápita, y Lituania se quedó a menos de un
3% en el tercer trimestre. El siguiente en la lista, si nada lo remedia, es el país báltico. Y el dato escuece por eso mismo: no hablamos de Alemania ni de Países Bajos, sino de una república que hace tres décadas salía de la órbita soviética.
El asunto, sin embargo, no es tan simple como el titular. Aquí se mezclan dos magnitudes distintas —
paridad de poder adquisitivo y PIB nominal— y quien las confunde saca conclusiones de más.
Qué países han superado ya a España en PIB per cápita
La lista es corta y, a la vez, elocuente:
Eslovenia, Chipre, Malta y Estonia. Ninguno figura entre las grandes potencias industriales del continente. Malta es un territorio de poco más de medio millón de habitantes cuyo producto se apoya en el turismo y en las empresas de juego online allí domiciliadas. El PIB se contabiliza donde está la sede, no donde se genera el trabajo, y eso engorda la foto oficial. Estonia, con poco más de un millón de habitantes, suma digitalización, fondos europeos y una población que se ha ido reduciendo, lo que eleva mecánicamente la renta por cabeza.
Hay quien sostiene que el sorpasso es real y ya consolidado: el indicador es el que es y cuatro países lo han consumado en cinco años. La objeción que se le opone es que comparar economías con poblaciones que se desangran y con domiciliaciones societarias opacas es comparar peras con manzanas.
El matiz que reordena la clasificación: PPA frente a PIB nominal
El detalle técnico que cambia el orden es la paridad de poder adquisitivo. Según los datos manejados en la comparación, España cerró 2022 con
28.280 euros de PIB per cápita y Lituania con
23.800, casi un 16% por debajo. En términos nominales, el país báltico no ha adelantado a España. Ajustado por el coste de vida, la clasificación se invierte.
La corrección tiene su trampa. El ajuste presupone que la vida allí es más barata, presupuesto que se tambalea con los repuntes de precios registrados en los países bálticos. Quien mira la serie nominal ve una cosa; quien mira la ajustada, la contraria. Y según qué medio se consulte, la conclusión cambia de signo.
De la octava economía del mundo al puesto 15
En 2008 España era la
octava potencia económica del planeta. Hoy ocupa el puesto
15. En renta por habitante el retroceso es más nítido: la productividad se estanca y el país ha caído al puesto 14 de la Unión Europea. El PIB per cápita real apenas ha crecido un
0,1% en los últimos cuatro años, una cifra que desmonta cualquier relato de recuperación deslumbrante.
La secuencia no admite muchas interpretaciones. Un país que crece en número de ocupados pero no en valor añadido por trabajador acaba donde acaba: en la cola de la comparativa continental.
El consumo de los hogares cae del 63,8% al 56,5% del PIB
En 1995 el consumo de las familias representaba el
63,8% del PIB español. Tres décadas después ha bajado al
56,5%, una de las caídas más pronunciadas de la Unión Europea. La explicación que se repite: los jóvenes no tienen un duro y los mayores no gastan. Salarios contenidos, vivienda cara y una población envejecida que ahorra por miedo dejan el mercado interno hecho un flan.
La renta real de las familias sigue por debajo de 2008
Los ingresos familiares han crecido un
2,6% desde 2007, el peor registro de la OCDE entre las grandes economías. El incremento acumulado de precios se ha comido el resto, y la renta real de los hogares españoles es hoy inferior a la de hace tres lustros. Las horas trabajadas siguen por debajo de las de la crisis de 2008: menos empleo efectivo, más pluriempleo y peores condiciones detrás de cada décima de crecimiento.
El cuadro se completa con otros dos datos incómodos. El
29% de los menores vive por debajo del 60% de la renta media, el peor registro desde 2016. Y en Cataluña la renta está estancada desde el año 2000 pese a un crecimiento del PIB del
49%.
¿Por qué Lituania, Estonia o Polonia crecen más que España?
Los países bálticos y Polonia siguieron caminos distintos tras la caída del bloque soviético, pero comparten dos rasgos: salida masiva de población joven —que eleva por vía aritmética la renta de los que quedan— y entrada de fondos europeos. Polonia exporta tanto como Alemania en algunos segmentos, con un capital humano formado y universidades que muchos consideran superiores a las españolas.
Hay quien atribuye la ventaja báltica a regímenes fiscales permisivos y a la atracción de sociedades instrumentales. Es una acusación recurrente que no aparece respaldada por datos verificables en la comparación disponible, y conviene tratarla como lo que es: una sospecha, no un hecho.
Lo que sí comparten los análisis es otra observación. España expulsa población joven formada mientras importa mano de obra para los segmentos peor pagados, combinación que no ayuda a subir la renta media ni la productividad.
Si el diferencial se mantiene, Lituania cerrará el hueco en los próximos trimestres y Polonia llamará a la puerta antes de 2030 en los escenarios que más se citan. Que la foto dependa de la paridad de compra o del PIB nominal seguirá dando munición a unos y a otros durante años. Con cualquiera de las dos varas, eso sí, España aparece cada vez más abajo.