Un foro debate sobre modelos de Onlyfans creadas con IA
¿Y si la modelo de Onlyfans por la que suspiran miles de personas no existiera? Un hilo de foro ha puesto sobre la mesa el negocio del contenido para adultos: según los usuarios, una misma persona o un mismo equipo gestionaría varias identidades femeninas generadas con
inteligencia artificial y filtros. El debate saltó cuando alguien preguntó si una de esas modelos era «real»: sus rasgos cambiaban de un post a otro y el tamaño de su pecho variaba sin explicación. Lo que parecía una curiosidad se ha convertido en una ventana a una industria paralela que, según los cálculos que circulan en el hilo, podría estar ingresando entre
200.000 y 1.000.000 de euros anuales en plataformas como Onlyfans.
El caso que destapó la trama
Todo empezó con una pregunta aparentemente inocente: ¿es real esta chica? La respuesta era no. Una misma cuenta mostraba a una modelo con pechos de tamaños distintos en cada publicación, un detalle que activó las sospechas. Al tirar del hilo, apareció una segunda identidad, una supuesta brasileña llamada Olivia Claudia Motta, con un rostro sospechosamente similar. Y una tercera, la «rusa» Maria Tretyakova. Todas ellas, según las pesquisas de los usuarios, podrían ser la misma persona o el mismo equipo operando desde el anonimato. La cara real de quien está detrás no la conoce nadie.
La teoría más comentada es que se trata de un varón que utiliza inteligencia artificial y filtros para construir un personaje femenino. Otra hipótesis, menos extendida pero igualmente citada, apunta a una mujer que recurre a prótesis mamarias para simular físicos que no tiene. En cualquier caso, el negocio es el mismo: generar deseo y cobrar por él.
De la modelo de carne y hueso a la empresa de software
El fenómeno no es un caso aislado. En el sector se comenta que hay empresas, algunas españolas, que han creado modelos virtuales para no depender de personas reales. El argumento que se repite es que trabajar con chicas de carne y hueso se ha vuelto un dolor de cabeza: caprichos, falta de profesionalidad, exigencias. La alternativa es una modelo generada por ordenador que no falla, no negocia y no pide un aumento.
La técnica, explican quienes la conocen, es la del deepfake clásico: se busca a una persona con pocos seguidores, se descargan sus vídeos, se le cambia la cara y, si hay medios, se le modifica el cuerpo para acentuar las curvas. Con herramientas básicas ya se consiguen resultados aceptables; con ordenadores potentes y modelos entrenados, el resultado es indistinguible de la realidad para el ojo no entrenado.
El impacto en el mercado del contenido para adultos
La irrupción de la IA en este negocio tiene una consecuencia inmediata: la competencia se multiplica. Si cualquier persona con un ordenador puede crear una modelo que no existe, el precio del contenido se desploma. Las actrices de carne y hueso pierden poder de negociación. Algunas voces del sector sostienen que la burbuja del contenido erótico está a punto de estallar.
Hay quien va más allá y señala que el fenómeno no solo afecta al porno. La misma tecnología puede aplicarse a cualquier tipo de anuncio o personaje público. ¿Para qué pagar a una modelo real si puedes crear una que haga exactamente lo que le pidas? El ahorro es evidente y la dependencia de terceros, nula.
Las dudas legales y éticas
La pregunta que sobrevuela todo esto es quién está detrás. En Onlyfans, el alta la da una persona con DNI y cuenta bancaria. Esa persona es la que cobra, independientemente de si las imágenes que sube son suyas, de su gato o generadas por ordenador. Mientras sean originales y no vulneren derechos de terceros, la plataforma no pone problemas. El anonimato para el cliente es total; para la empresa que gestiona el servicio, no tanto.
El debate ético está servido. ¿Es una estafa? ¿Es simplemente un negocio más? Hay quien lo compara con un impuesto sobre la soledad: si alguien está dispuesto a pagar por una fantasía, allá cada cual. Otros recuerdan que el engaño tiene un límite: cuando la fantasía se vende como realidad, el fraude es evidente.
Al final, la pregunta no es si la modelo es real o no. La pregunta es si al cliente le importa. Y por los ingresos que se manejan, parece que no.