Muere a los 23 años tras un reto de chupitos en un bar de Cali
María José Ardila salió de fiesta el sábado para celebrar su 23 cumpleaños en Cali (Colombia). El bar Sagsa ofrecía un premio por completar un reto de chupitos y la joven lo aceptó. Cinco días después, tras un coma etílico y tres intentos de reanimación en la UCI, falleció. Dejaba un bebé de diez meses. El local se borró las redes sociales tras el suceso y emitió un comunicado en el que lamentaba los hechos y ofrecía su «solidaridad, apoyo y acompañamiento a la familia».
La cifra del premio circuló mal desde el primer momento.
No era un millón de euros, sino 1.500.000 pesos colombianos, según la información difundida por Noticias Caracol. El equivalente ronda los 300-400 euros, según un cálculo que circula entre los participantes del debate. Un detalle que cambia por completo la lectura del caso: no estamos ante una fortuna, sino ante una cantidad modesta que, aun así, bastó para que una madre joven con un bebé de diez meses aceptara el envite.
¿Qué decía el reto y qué bebió la joven?
El reto consistía en beberse todos los chupitos que el local pusiera por delante. En el vídeo que circuló por redes sociales se ve a la joven intentándolo hasta que la grabación se detiene al advertirse su estado. Poco después se desmayó. Según los testimonios recogidos, la bebida era de alta graduación —vodka o tequila, según las versiones— y la cantidad ingerida pudo rondar un cuarto de litro en un intervalo corto, según un cálculo que circula entre los participantes del debate.
El padre de la víctima denunció en Noticias Caracol que el establecimiento no había dispuesto las condiciones de seguridad suficientes. El local, por su parte, afirmó en un comunicado que colaboraría «desde el lugar que nos corresponda». La pregunta que sobrevuela el caso es si un bar puede ofrecer dinero por consumir alcohol sin límite y sin exenciones de responsabilidad ni seguro que cubran el riesgo.
El relato de la madre: «Lo hago y le regalamos la plata a la amiga»
La madre de la fallecida explicó en Blu Radio que su hija tenía una amiga con problemas económicos y que su intención era regalarle el premio. «Los jóvenes a esta edad se creen que son Superman, que pueden resistir cualquier cosa, y esto nos demuestra que no es así», declaró. Añadió que la joven había terminado de amamantar hacía poco y llevaba mucho tiempo sin beber: la inauguración de su vuelta al alcohol fue precisamente este reto.
La suegra, Ingrid Bibiana, confirmó el fallecimiento en Facebook: «Mi hijo destrozado y el bebé de 10 meses sin su mamá». El caso ha reabierto el debate sobre el consumo de alcohol como práctica de ocio y sobre la responsabilidad de los locales que lo promueven con premios.
El alcohol como droga legal: por qué un coma etílico mata
El alcohol es una droga tóxica en dosis altas y su consumo excesivo puede provocar coma etílico y muerte. La tolerancia varía según peso, metabolismo, sexo y tiempo sin beber. En este caso concurren varios factores: una mujer joven, con un posparto reciente, que llevaba meses sin ingerir alcohol y que bebió bebidas de alta graduación en un periodo corto. La combinación es especialmente peligrosa.
Hay quien sostiene que la responsabilidad es exclusivamente individual. Otros análisis apuntan a que un establecimiento que ofrece dinero por beber hasta el límite asume un riesgo que no puede ignorar. Y una tercera corriente subraya que el alcohol está socialmente aceptado como «inofensivo» cuando es, en realidad, una sustancia potencialmente letal.
El premio real: 1,5 millones de pesos, no un millón de euros
La confusión sobre la cifra es reveladora. Un millón de euros habría sido un premio absurdo para un bar de barrio; 1,5 millones de pesos colombianos es una cantidad que un local puede ofrecer sin arruinarse y que, sin embargo, puede cambiar la vida de alguien con necesidades económicas. Ese es el verdadero anzuelo.
El caso recuerda a otros retos similares que se han viralizado en redes sociales y que, en ocasiones, han acabado en tragedia. La diferencia es que aquí no hubo una campaña de donación ni un gesto altruista verificable: solo un premio modesto y una decisión fatal.
La joven había dejado de beber durante el embarazo y la lactancia. Volvió a hacerlo, precisamente, en un reto que consistía en beber sin parar. Cinco días después, un bebé de diez meses se quedaba sin madre. El bar borró sus redes. El premio, al final, no era un millón de euros.