La NASA propone introspección mundial para evitar la extinción
¿Se puede salvar a la humanidad de la extinción sin entregar el mando a un puñado de expertos? El equipo del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA apunta a que la receta pasa por algo mucho más grande: un periodo de introspección colectiva, similar al que trajo la covid, y un salto cualitativo en la cooperación internacional. Lo cuentan en un artículo publicado en
arXiv, donde actualizan el catálogo de amenazas que podrían acabar con la especie: guerra nuclear, pandemias,
inteligencia artificial, impactos de meteoritos y cambio climático. El diagnóstico es razonable. El envoltorio, no tanto.
Qué propone el JPL para esquivar el Gran Filtro
El punto de partida es una hipótesis con solera. En 1988, el investigador Robin Dale Hanson formuló el «Gran Filtro»: una serie de barreras que impiden que una civilización inteligente dure lo suficiente como para dejar rastro en el universo. La paradoja de Fermi, planteada por Enrico Fermi en los años 50, es el acicate: si estadísticamente deberían existir innumerables civilizaciones, ¿por qué no se ve ninguna? El silencio cósmico admite varias explicaciones, y la de Hanson es la menos amable: las que hubo se destruyeron antes de tiempo.
Jonathan Jiang y Kristen Fahy, del JPL, asumen esa hipótesis y actualizan,
34 años después, las barreras vigentes. Su conclusión es que todos los riesgos previstos, «ya sean antropogénicos o naturales, pueden prevenirse mediante
cambios en el comportamiento individual, institucional e intrínseco». La raíz del problema, escriben, sigue siendo la inmadurez de la naturaleza humana; la solución, la cooperación, algo que la Teoría de Juegos ya habría confirmado matemáticamente. El universo parece muerto, y eso, según Hanson, no es buena señal para quien todavía vive en él.
El autor del Gran Filtro: la centralización es la amenaza
Aquí llega el giro que conviene subrayar. Hanson, que hoy tiene 63 años y trabaja en la Universidad George Mason, no comparte la receta de quienes actualizan su teoría. En declaraciones a
The Daily Beast sostiene que «claramente recomiendan un control y una gobernanza más centralizados de nuestra civilización», y añade: «Pero en realidad veo el
exceso de centralización de la gobernanza como la contribución más probable a nuestro futuro Gran Filtro».
Dicho de otro modo: la medicina propuesta podría ser la enfermedad. No es un matiz menor viniendo de quien formuló el concepto, y explica por qué el asunto ha dejado de ser una discusión académica para convertirse en un pulso sobre quién decide.
Por qué la palabra introspección huele a 2020
El artículo compara ese periodo de reflexión con el que, según sus autores, provocó la pandemia. Ahí se rompe el consenso. Una parte del público lee «introspección» y entiende «confinamiento»; lee «gobernanza» y entiende «control». El recuerdo de 2020 sigue actuando como filtro de credibilidad: no se discute tanto el dato científico como la autoridad de quien lo firma.
Se argumenta que el aislamiento no produjo ninguna iluminación personal y que, además, es un lujo de quien puede permitírselo. También se sostiene que las medidas de aquel periodo no dejaron ningún aprendizaje aprovechable. Son opiniones, no hallazgos, pero marcan el tono de casi cualquier propuesta que empiece por «los expertos recomiendan».
¿Puede la NASA volver a la Luna? La objeción recurrente
Hay un argumento que reaparece una y otra vez: si la agencia espacial no ha vuelto a pisar la Luna en medio siglo, ¿con qué autoridad dibuja el futuro de la especie? Desde 1957, cuando se lanzó el primer satélite artificial, se han enviado sondas a planetas lejanos, se ha desviado experimentalmente un asteroide (DART) y se ha colocado el telescopio James Webb a
1,5 millones de kilómetros de la Tierra. Y sin embargo, la pregunta sigue en pie.
Circula incluso la tesis de que la tecnología del programa lunar se perdió. No hay verificación alguna de eso y el argumento tiene más de desahogo que de ingeniería, pero funciona como termómetro: buena parte del rechazo no va contra el Gran Filtro, va contra quien lo enuncia. El escrutinio se aplica al mensajero, no al mensaje.
Cooperación sí, ¿pero entre quién y bajo qué mando?
El texto del JPL no menciona en ningún momento un gobierno mundial. Habla de cooperación, de cambios institucionales y de una mirada hacia dentro. El salto de «cooperación» a «gobierno único» lo da la lectura política: hay quien ve ahí el penúltimo paso hacia una tecnocracia global y quien lo califica directamente de proyecto comunista tecnológico. Son interpretaciones, no citas del artículo.
Entre las alternativas que se barajan, una es dejar el mando a una inteligencia artificial. La otra es recordar que la cooperación no es una concesión de nadie: hace más de un siglo que Kropotkin la documentó como factor de evolución en
El apoyo mutuo. Un siglo de evidencia no ha bastado para convertirla en institución.
Así que la humanidad tiene delante cinco vías de extinción documentadas, una hipótesis de 1988 pendiente de refutar y dos grupos de científicos contradiciéndose entre ellos a cuenta de la solución. El único consenso verificable, de momento, es que buena parte del público recela de quien propone un gobierno global.