pepeleches
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Me gustan los matices, pero reconozco que a veces me da miedo profundizar. Porque cuando se entra en tanto detalle, a mi me da miedo meter la pata. No son cosas mucho más básicas que tienes más seguro 😛Tienes razón, el hígado no detiene la producción de glucosa al 100%, pero:
La glucogenólisis (la glucosa que el hígado obtiene a través del glucógeno almacenado), de hecho, se detiene al 100%.
Pero la gluconeogénesis (la creación de glucosa desde cero) sigue creando glucosa a un ritmo del 20-30% de su producción normal.
En las personas resistentes a la insulina, tanto la glucogenólisis como la gluconeogénesis no se detienen, y esto puede variar desde un 40-50% (de supresión) en las primeras etapas, hasta ignorar por completo la supresión en personas con diabetes tipo 2.
Para mi el problema cuando comienza la resistencia a la insulina es que estás comiendo demasiada glucosa, pero el hígado no puede detener su fábrica. Es decir, SUMAS una cosa a la otra.
Porcentajes exactos no los sé, doy por buenos los que das.
Y mi forma de entenderlo es que, conforme va aumentando la resistencia y va subiendo tu insulina, más aún cuando ya sube la insulina basal en ayunas (que es otro punto de riesgo...), el hígado se vuelve errático y ya no es capaz de ajustarse a la señal de la insulina.
Cuanto más he estudiado ese funcionamiento del hígado más me parece absolutamente fascinante.
De hecho, si la gente que sigue pensando que los carbohidratos son maravillosos y necesarios le dedicase unos días a saber cómo funciona, se darían cuenta de que es IMPOSIBLE que estemos hechos para funcionar con glucosa externa como alimento principal:
La capacidad que tiene el hígado de producir "just in time" la glucosa exacta que necesita el cuerpo para mantener de forma absolutamente precisa la glucosa transportada en sangre, independientemente del estado, la necesidad y la cantidad y el tipo de comida es brutal.
Y la cantidad de mecanismos para que eso funcione como un reloj y compensar las barbaridades que el portador de ese cuerpo puede hacer cuando se sienta a comer en un restaurante.
De hecho, estoy convencido de que si lograsen comprender esto, entenderían exactamente por qué se produce el daño metabólico. Es un mecanismo perfecto, fascinante, con tropecientas soluciones para cualquier situación, que nos cargamos por ir en contra de su naturaleza.
Cuando tienes un órgano tan complejo, con tantas funciones, como capacidad de generar al miligramo la glucosa necesaria, y lo petas a base de cargarlo de glucosa y desnortándolo con insulina, es absolutamente normal que de ahí salgan enfermedades graves.
El problema es que entre una cosa y la otra pasan años, muestra de que el organismo es increíblemente resistente. Y entonces te dan una pastilla, que no soluciona el atasco, y adiós.