COMO HACER QUE UN NEGOCIO FUNCIONE BIEN

vallamete

¿De dónde a dónde según cuanto?
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27 Jun 2025
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LO PRIMERO

Si los demás ganan más porque uno pierde o porque uno gana, es lo primero que hay que solucionar.

La vida ya es un juego de ganar o perder. Está en nuestras manos aprovechar los inventos para ir haciendo el juego positivo o aprovechar los inventos para destruirnos porque el juego sigue siendo negativo.

Ejercicio diario:
1) Escribir las partes y sub partes del todo o de un conjunto de cosas.
2) Siguiendo la frase:
De dónde a dónde y de cuánto a cuánto causa de dónde a dónde y de cuánto a cuánto.
Hacer un planteamiento de la situación y un problema.
3) Lo mismo para hacer el planteamiento de la situación solución.
4) Ir dejando las soluciones en forma de propina porcentual por pago al funcionamiento de las cosas.
 
Dar participación en los beneficios a los trabajadores, para que se impliquen de manera emocional.

Adelantarte a los deseos de los clientes, que sientan que los aprecias de verdad. Eso crea una vinculación emocional que te permite no tener que jugar únicamente con el precio.

No hacer presupuestos ajustados, sino destinar una provisión para imprevistos en cada partida de entre un 5% a un 20% de margen.

Haz planes de ingresos que prevean el 50% menos de lo que calcules de manera óptima, y que tu nivel de costos no supere esa previsión de ingresos.

Externaliza todo lo que puedas. Un proveedor es un aliado en toda circunstancia. Un trabajador, incluso estando motivado, implica una gran responsabilidad y una carga enorme, que puede ser un peso perecid insuperable si las cosas van mal.

El negocio perfecto ideal es aquel donde te limitas a ser intermediario entre los productores y los clientes finales, llevándote el 80% del valor añadido. Eso se consigue centrándote en los aspectos de publicidad, diseño, patente, comercialización y cartera de clientes, y externalizando toda la infraestructura de producción, distribución, almacenamiento, transporte y exposición.
 
Última edición:
Suscribo todo lo anterior, pero te lo subo:
Optimización fiscal: según en que “ rubro” operes , actividades que de entrada pueden parecer rentables después no lo sean tanto. Para ello hay que contar con buen asesoramiento constante.
No tiene gracia deslomarse, sufrir pardo y correr riesgos para que a la postre veas que el heztado es el único que se lleva tu beneficio.
 
¿Qué tal estás? Pues ya ves, a este precio...
¿Qué tal está la empresa? Pues ya ves, a este precio...
¿Qué tal está el mundo? Pues ya ves, a este precio...
 
Dar participación en los beneficios a los trabajadores, para que se impliquen de manera emocional.
esto, sino lo sabes hacer bien, es una fruta artefacto artefacto peligroso.
Adelantarte a los deseos de los clientes, que sientan que los aprecias de verdad. Eso crea una vinculación emocional que te permite no tener que jugar únicamente con el precio.
en el papel está muy bien; pero en el fondo es bastante complejo sino tienes un nivel de empatía muy grande; es decir, no todo el mundo vale.
No hacer presupuestos ajustados, sino destinar una provisión para imprevistos en cada partida de entre un 5% a un 20% de margen.
Correcto, pero ese porcentaje depende mucho del sector/nicho.
Haz planes de ingresos que prevean el 50% menos de lo que calcules de manera óptima, y que tu nivel de costos no supere esa previsión de ingresos.
También depende mucho del sector. La clave está en entrar en el ciclo ascendente de maduración del producto/servicio.
Externaliza todo lo que puedas. Un proveedor es un aliado en toda circunstancia. Un trabajador, incluso estando motivado, implica una gran responsabilidad y una carga enorme, que puede ser un peso perecid insuperable si las cosas van mal.

Es demasiado genérica esta recomendación hay que ver caso por caso.
El negocio perfecto ideal es aquel donde te limitas a ser intermediario entre los productores y los clientes finales, llevándote el 80% del valor añadido. Eso se consigue centrándote en los aspectos de publicidad, diseño, patente, comercialización y cartera de clientes, y externalizando toda la infraestructura de producción, distribución, almacenamiento, transporte y exposición.
Ser intermediario está muy bien, cuando va bien. En el fondo estás vendido porque los productores te pueden llegar a puentear. De hecho, este es el modelo vendehumos que realmente no aporta nada y cuando el mercado aprieta te trinc. Funciona sobre todo si tu propuesta de valor son los sobres, las fruta y la sustancia ilegal

P.D.: Fui empresario y ahora consultor
 
LO PRIMERO

Si los demás ganan más porque uno pierde o porque uno gana, es lo primero que hay que solucionar.

La vida ya es un juego de ganar o perder. Está en nuestras manos aprovechar los inventos para ir haciendo el juego positivo o aprovechar los inventos para destruirnos porque el juego sigue siendo negativo.

Ejercicio diario:
1) Escribir las partes y sub partes del todo o de un conjunto de cosas.
2) Siguiendo la frase:
De dónde a dónde y de cuánto a cuánto causa de dónde a dónde y de cuánto a cuánto.
Hacer un planteamiento de la situación y un problema.
3) Lo mismo para hacer el planteamiento de la situación solución.
4) Ir dejando las soluciones en forma de propina porcentual por pago al funcionamiento de las cosas.


¿Cuántos empleados tienes...señor 2025?
 
esto, sino lo sabes hacer bien, es una fruta artefacto artefacto peligroso.

en el papel está muy bien; pero en el fondo es bastante complejo sino tienes un nivel de empatía muy grande; es decir, no todo el mundo vale.

Correcto, pero ese porcentaje depende mucho del sector/nicho.

También depende mucho del sector. La clave está en entrar en el ciclo ascendente de maduración del producto/servicio.


Es demasiado genérica esta recomendación hay que ver caso por caso.

Ser intermediario está muy bien, cuando va bien. En el fondo estás vendido porque los productores te pueden llegar a puentear. De hecho, este es el modelo vendehumos que realmente no aporta nada y cuando el mercado aprieta te trinc. Funciona sobre todo si tu propuesta de valor son los sobres, las fruta y la sustancia ilegal

P.D.: Fui empresario y ahora consultor

Comparto muchos de tus matices.

Obviamente, si el "valor" de tu producto está basado en el capital humano, como tener contratado a un gran arquitecto, ser intermediario es un grave error. Te van a puentear en cuanto puedan. Salvo que, hábilmente, puedas haber blindado esa intermediación. Por ejemplo, yo puedo firmar con un actor la obligación de hacer hasta 6 películas conmigo, y eso no implica que yo lo contrate. Revendo esa opción a un inversor. Si el actor incumple, lo puedo demandar y tiene que indemnizarme. (Es un contrato muy frecuente en EEUU. "Play or pay contract", y mucha gente se ha hecho de oro simplemente firmándolos y rezando para que la otra parte incumpla, lo que puede y de hecho ocurre a menudo, especialmente en el caso de estrellas en ascenso que, más adelante, quieren rompen el acuerdo).

No entiendo bien el reparo que tienes a vender "humo". ¿No es un producto maravilloso, con un enorme valor añadido?
 
Desde mi punto de vista, en el caso del actor, igual no es buena idea que te haga esas películas teniendo él la sensación de que estás dando un bowling con su trabajo. Si el sabe desde el principio toda la maniobra incluido tu porcentaje me parece bien. A veces estas historias acaban como el malos. En los negocios, hacer las cosas bien y dormir tranquilo, no es comparable con llevarte un pastizal por grande que sea.

Personalmente para mí los intermediarios aportan poco o nulo valor y realmente lo que suelen provocar es una burbuja en el precio del producto o servicio cuando solo aportan contactos y "buena labia"; por eso los considero vendehumos.

"El negocio perfecto ideal es aquel donde te limitas a ser intermediario entre los productores y los clientes finales, llevándote el 80% del valor añadido. Eso se consigue centrándote en los aspectos de publicidad, diseño, patente, comercialización y cartera de clientes, y externalizando toda la infraestructura de producción, distribución, almacenamiento, transporte y exposición."

Para mí, esto que comentas va mucho más allá de ser un puro intermediario; aquí me estás hablando por ejemplo del grupo INDITEX (con algunos matices)
 
Dar participación en los beneficios a los trabajadores, para que se impliquen de manera emocional.

Adelantarte a los deseos de los clientes, que sientan que los aprecias de verdad. Eso crea una vinculación emocional que te permite no tener que jugar únicamente con el precio.

No hacer presupuestos ajustados, sino destinar una provisión para imprevistos en cada partida de entre un 5% a un 20% de margen.

Haz planes de ingresos que prevean el 50% menos de lo que calcules de manera óptima, y que tu nivel de costos no supere esa previsión de ingresos.

Externaliza todo lo que puedas. Un proveedor es un aliado en toda circunstancia. Un trabajador, incluso estando motivado, implica una gran responsabilidad y una carga enorme, que puede ser un peso perecid insuperable si las cosas van mal.

El negocio perfecto ideal es aquel donde te limitas a ser intermediario entre los productores y los clientes finales, llevándote el 80% del valor añadido. Eso se consigue centrándote en los aspectos de publicidad, diseño, patente, comercialización y cartera de clientes, y externalizando toda la infraestructura de producción, distribución, almacenamiento, transporte y exposición.
Verdad verdadera.
 
Lo curioso es que mi aventura matrimonial empezó con el conocimiento de mi futuro suegro, y la amistad y la admiración que le profesé antes de saber que era padre de muchachas casaderas.

Giovanni Malfenti, tan distinto de mí y de todas las personas cuya compañía y amistad había buscado yo hasta entonces, satisfacía mi deseo de novedad. Yo era bastante culto, pues había pasado por dos facultades universitarias y, también, por mi larga indolencia de años, que considero muy instructiva. En cambio, él era un gran negociante inculto y activo, pero su ignorancia le proporcionaba fuerza y serenidad, y a mí me encantaba observarlo y lo envidiaba.

Malfenti tenía entonces casi cincuenta años, una salud de hierro y un cuerpo enorme, alto y grueso, de más de un quintal de peso. Las pocas ideas que se agitaban en su enorme cabeza las desarrollaba con tal claridad, las analizaba con tal asiduidad, las aplicaba a tantos asuntos nuevos de cada día, que se convertían en partes suyas: sus miembros, su carácter. Yo era muy pobre en ideas así y me apegué a él para enriquecerme.

Me senté a aquella mesa en la que sobresalía mi futuro suegro y de allí no me moví más, como si hubiera llegado a una auténtica cátedra comercial, como la que buscaba desde hacía tanto tiempo.

Estaba muy dispuesto a enseñarme e incluso anotó de su puño y letra tres mandamientos que, según consideraba, bastaban para hacer prosperar cualquier empresa: 1) No es necesario saber trabajar, pero quien no sabe hacer trabajar a los demás, perece. 2) Sólo hay un gran motivo de remordimiento: el de no haber sabido trabajar en pro del interés propio. 3) En los negocios la teoría es utilísima, pero sólo es aplicable cuando se ha liquidado el negocio.

Me sé de memoria estos y muchos otros teoremas, pero a mí no me fueron de provecho.

Me casé con su hija. Ahora escruto a veces los rostros de mis descendientes para ver si, junto a mi fina barbilla, señal de debilidad, junto a mis ojos soñadores, que les transmití, hay en ellos al menos algún rasgo de la fuerza brutal del abuelo que yo les elegí (Italo Svevo, La conciencia de Zeno, 1923).

El autor de esta novela sabía de lo que hablaba. Nacido en Trieste (1861 – Motta di Livenza, 1928), ciudad con el primer puerto comercial del Imperio austrohúngaro (tras la I GM, pasa a formar parte de Italia), siempre estuvo metido en el mundo de los negocios: Su padre, comerciante, lo envió con 11 años a Baviera para perfeccionar su alemán, idioma considerado entonces indispensable en los negocios; estudió en en el Instituto Superior de Comercio; se ocupó de la empresa en dificultades de su padre; trabajó para la Unión Banquera de Viena y, finalmente, se encargó de un negocio de textiles de su suegro.
 
Desde mi punto de vista, en el caso del actor, igual no es buena idea que te haga esas películas teniendo él la sensación de que estás dando un bowling con su trabajo. Si el sabe desde el principio toda la maniobra incluido tu porcentaje me parece bien. A veces estas historias acaban como el malos. En los negocios, hacer las cosas bien y dormir tranquilo, no es comparable con llevarte un pastizal por grande que sea.

Personalmente para mí los intermediarios aportan poco o nulo valor y realmente lo que suelen provocar es una burbuja en el precio del producto o servicio cuando solo aportan contactos y "buena labia"; por eso los considero vendehumos.

"El negocio perfecto ideal es aquel donde te limitas a ser intermediario entre los productores y los clientes finales, llevándote el 80% del valor añadido. Eso se consigue centrándote en los aspectos de publicidad, diseño, patente, comercialización y cartera de clientes, y externalizando toda la infraestructura de producción, distribución, almacenamiento, transporte y exposición."

Para mí, esto que comentas va mucho más allá de ser un puro intermediario; aquí me estás hablando por ejemplo del grupo INDITEX (con algunos matices)

Sí, pero te aseguro que el contrato "play or pay" no trae ningún problema. Normalmente gana todo el mundo. Caso:


Brad Pitt tiene 18 años, y asiste a casting en Los Ángeles, pero apenas tiene dinero para pagar el alquiler, y no le ofrecen una oportunidad. A un agente le llama la atención al verlo en este anuncio por el que apenas cobra 1000 dólares:



Convencido de que está ante una "estrella", el agente que le ofrece un "deal". Le adelanta a Brad 100.000 dólares a cambio de firmar un contrato por 3 películas, a producirse en los próximos 10 años, cada una el sueldo previsto de 100.000 dólares cada una. Si el agente no cumple y no le consigue esas películas, debe pagar 300.000 dólares, "play o pay", a Brad (al que se le descuentan los 100.000 de adelanto). Pero si el actor no cumple, dado el trabajo invertido y el lucro cesante para el agente, Brad debe pagar 200.000 dólares por cada incumplimiento.

Brad acepta porque, de momento, ha resuelto su problema. Tiene dinero para pagar el alquiler y dedicarse de lleno a acudir a los casting. Suena la flauta. Lo contratan para un papelito de nada en Telma y Louise por 6000 dólares. Pero eso lo proyecta como una estrella en ascenso. Ahora le ofrecen ya protagonistas cobrando 200.000. Lo rompe con esa otra película y le cae su primer salario de más de 4 millones de dólares por SEVEN. En ese momento, el agente le ofrece al estudio su contrato. Pueden contratar a Brad por sólo 1 millón (pagadero al agente, que a su vez le pagará 100.000 a Brad). O puede suceder -como de hecho sucede- que Brad cambia de agente y le pide a éste que lo saque de ese acuerdo. El nuevo agente propone al viejo agente un "buy out". Le ofrece 600.000 dólares por rescindir el acuerdo. Ahora Brad está libre de cobrar los 4 millones (a los que debe restar los 800.000 que le cobra el nuevo agente, y los 600.000 para el buy out del viejo. Total, menos 1.4 millones. Le quedan 2.6 millones a repartir con Hacienda). Todo el mundo ha ganado:

Brad pudo pagar el alquiler en sus años malos y dedicarse a acudir masivamente a castings.

El primer agente salió del acuerdo con 600.000 de beneficio.

El segundo agente con 800.000.

Brad sale además con 2.6 millones a repartir con hacienda.

Yo creo que aquí nadie duerme mal, todo lo contrario. Y es probable que hasta acaben como amigos.


--------------------------------------------------------------------

Otra variante aún más maravillosa de negocios de humo es el "completion bond".

Cuando se arma una película de Hollywood, que suelen tener costes medios de 50 millones para arriba, lo que haces es que consigues acuerdos con todos los actores y técnicos, pero con acuerdos "play or pay", porque si no, no se comprometen. Entonces, haces un seguro -el completion bond- para garantizar todos esos pagos, o cualquier descuadre en el presupuesto. Si por causa de fuerza mayor -como que ha perecid el director, o que se raja un actor- la película no se puede terminar, el seguro cubra el pago de todos los sueldos comprometidos con esos actores o técnicos.

Si tienes 10 actores previstos para el año que viene, y alguno le surge una oportunidad muy buena y por fechas coincide con tu película, es probable que acepte pagar la indemnización prevista en el play or pay. Pero en ese momento, el seguro entra para cubrir los compromisos del productor, además de su lucro cesante. Caso:

Contrato 10 actores y un director, a 1 millón de sueldo cada uno, pagadero sí o sí. O se hace la película o le tienes que pagar su sueldo a todo el mundo. Total, 11 millones.
Estableces el lucro cesante para el productor, si no se hace, en 10 millones.
El total asegurado es de 21 millones, y la prima del seguro es de un 5%. Pagas al seguro 1,5 M.

Ahora resulta que uno de los actores es contratado por un estudio que le ofrece 4 millones, y pretende rodar en las misma fechas en las que está comprometido. El Estudio hace un buy out de su contrato, por 2 millones. Pero es causa mayor que ya la película no se puede hacer, pues los inversores se comprometieron sobre ese cast concreto, y no admiten cambios. El seguro viene y paga 20 millones. 10 para pagar a los actores y el director sus contratos, y 10 para el productor por el lucro cesante.

El productor se ha llevado 12 millones de indemnización (de los que deduce el 1.5 pagado al seguro). 10,5 millones de beneficio sin necesidad de haber rodado ninguna película.

Así hay gente que ha conseguido hacerse de oro en Hollywood sin haber producido ni una sola película. Verdaderos artistas de vender humo, dado que hay técnicas para diseñar el proyecto de tal modo que sus posibilidades de "suspenderse" sean muy altas -directores viejos, actores drojatas, muchos actores con muchos compromisos, etc.-
 
Última edición:
Lo mejor y seguramente lo que hace funcionar a casi todos los negocios que sobreviven es que una parte de actividad funcione en B.
exacto,que puedan funcionar en "modulos" y meterle mas horas que un reloj

es el unico secreto del negocio paco paco,no rollo comercial o que se pueda teletrabajar

El primer error, por mucha pelicula que me podais contar es meter a alguien a currar como esta el mercado laboral,trabajadores con desgana y aprendiendo en un negocio que acaba de arrancar te mata, y si el trabajador esta cualificado creeme que se largara cuanto antes a montarselo por su cuenta.

Pero el primer consejo que te contará el guru con su ebook a 5 euros es que metas a uno para poder dedicarte a enfocarte en el proximo negocio o a pelartela en casa

Cuando llevas 2 meses currando de 9 a 14 y de 17 a 20 estás mas quemado que una pipa y empiezas a cambiar horarios que terminan de cancelar a los clientes
 
Si en los gobiernos de todo el mundo siempre hay una parte en B (las famosas alcantarillas del Estado, fondo de reptiles, etc.), es lógico pensar que en los negocios privados (y no privados) que se precien, una parte funcione mediante mecanismos en B, poco claros, que dependen más de los contactos personales, trampejas, etc.

A + B = salud económica
 
Sí, pero te aseguro que el contrato "play or pay" no trae ningún problema. Normalmente gana todo el mundo. Caso:


Brad Pitt tiene 18 años, y asiste a casting en Los Ángeles, pero apenas tiene dinero para pagar el alquiler, y no le ofrecen una oportunidad. A un agente le llama la atención al verlo en este anuncio por el que apenas cobra 1000 dólares:



Convencido de que está ante una "estrella", el agente que le ofrece un "deal". Le adelanta a Brad 100.000 dólares a cambio de firmar un contrato por 3 películas, a producirse en los próximos 10 años, cada una el sueldo previsto de 100.000 dólares cada una. Si el agente no cumple y no le consigue esas películas, debe pagar 300.000 dólares, "play o pay", a Brad (al que se le descuentan los 100.000 de adelanto). Pero si el actor no cumple, dado el trabajo invertido y el lucro cesante para el agente, Brad debe pagar 200.000 dólares por cada incumplimiento.

Brad acepta porque, de momento, ha resuelto su problema. Tiene dinero para pagar el alquiler y dedicarse de lleno a acudir a los casting. Suena la flauta. Lo contratan para un papelito de nada en Telma y Louise por 6000 dólares. Pero eso lo proyecta como una estrella en ascenso. Ahora le ofrecen ya protagonistas cobrando 200.000. Lo rompe con esa otra película y le cae su primer salario de más de 4 millones de dólares por SEVEN. En ese momento, el agente le ofrece al estudio su contrato. Pueden contratar a Brad por sólo 1 millón (pagadero al agente, que a su vez le pagará 100.000 a Brad). O puede suceder -como de hecho sucede- que Brad cambia de agente y le pide a éste que lo saque de ese acuerdo. El nuevo agente propone al viejo agente un "buy out". Le ofrece 600.000 dólares por rescindir el acuerdo. Ahora Brad está libre de cobrar los 4 millones (a los que debe restar los 800.000 que le cobra el nuevo agente, y los 600.000 para el buy out del viejo. Total, menos 1.4 millones. Le quedan 2.6 millones a repartir con Hacienda). Todo el mundo ha ganado:

Brad pudo pagar el alquiler en sus años malos y dedicarse a acudir masivamente a castings.

El primer agente salió del acuerdo con 600.000 de beneficio.

El segundo agente con 800.000.

Brad sale además con 2.6 millones a repartir con hacienda.

Yo creo que aquí nadie duerme mal, todo lo contrario. Y es probable que hasta acaben como amigos.


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Otra variante aún más maravillosa de negocios de humo es el "completion bond".

Cuando se arma una película de Hollywood, que suelen tener costes medios de 50 millones para arriba, lo que haces es que consigues acuerdos con todos los actores y técnicos, pero con acuerdos "play or pay", porque si no, no se comprometen. Entonces, haces un seguro -el completion bond- para garantizar todos esos pagos, o cualquier descuadre en el presupuesto. Si por causa de fuerza mayor -como que ha perecid el director, o que se raja un actor- la película no se puede terminar, el seguro cubra el pago de todos los sueldos comprometidos con esos actores o técnicos.

Si tienes 10 actores previstos para el año que viene, y alguno le surge una oportunidad muy buena y por fechas coincide con tu película, es probable que acepte pagar la indemnización prevista en el play or pay. Pero en ese momento, el seguro entra para cubrir los compromisos del productor, además de su lucro cesante. Caso:

Contrato 10 actores y un director, a 1 millón de sueldo cada uno, pagadero sí o sí. O se hace la película o le tienes que pagar su sueldo a todo el mundo. Total, 11 millones.
Estableces el lucro cesante para el productor, si no se hace, en 10 millones.
El total asegurado es de 21 millones, y la prima del seguro es de un 5%. Pagas al seguro 1,5 M.

Ahora resulta que uno de los actores es contratado por un estudio que le ofrece 4 millones, y pretende rodar en las misma fechas en las que está comprometido. El Estudio hace un buy out de su contrato, por 2 millones. Pero es causa mayor que ya la película no se puede hacer, pues los inversores se comprometieron sobre ese cast concreto, y no admiten cambios. El seguro viene y paga 20 millones. 10 para pagar a los actores y el director sus contratos, y 10 para el productor por el lucro cesante.

El productor se ha llevado 12 millones de indemnización (de los que deduce el 1.5 pagado al seguro). 10,5 millones de beneficio sin necesidad de haber rodado ninguna película.

Así hay gente que ha conseguido hacerse de oro en Hollywood sin haber producido ni una sola película. Verdaderos artistas de vender humo, dado que hay técnicas para diseñar el proyecto de tal modo que sus posibilidades de "suspenderse" sean muy altas -directores viejos, actores drojatas, muchos actores con muchos compromisos, etc.-

Me quito el sombrero por explicar todo eso de hollywood. Muchas gracias.

¿Podría explicar cuál es el papel de estas entidades en el hollywood de, digamos, los años 90 y 2000? Productor, productor ejecutivo, estudio.

Pregunto en esa época porque ahora habrá cambiado todo con las plataformas como netflix y amazon. Pero me interesa sobre el cine de toda la vida.

¿Quién pone realmente el dinero, el productor? ¿Una sola persona ponía 50 millones de dólares de los 90 o 2000 (que sería una burrada al descontar inflación).

¿El estudio qué hacía, era una empresa?
 
Me quito el sombrero por explicar todo eso de hollywood. Muchas gracias.

¿Podría explicar cuál es el papel de estas entidades en el hollywood de, digamos, los años 90 y 2000? Productor, productor ejecutivo, estudio.

Pregunto en esa época porque ahora habrá cambiado todo con las plataformas como netflix y amazon. Pero me interesa sobre el cine de toda la vida.

¿Quién pone realmente el dinero, el productor? ¿Una sola persona ponía 50 millones de dólares de los 90 o 2000 (que sería una burrada al descontar inflación).

¿El estudio qué hacía, era una empresa?
Hasta los años 70 los estudios -que, por supuesto, eran empresas- ponían el dinero y contrataban a los técnicos y actores con un contrato fijo inviolable, como sigue ocurriendo hoy con los equipos de futbol y los jugadores. Pero a mediados de los 60 ese sistema, llamado el "star system" empezó a decaer, porque las estrellas no querían atarse a un solo estudio. Para resolver esta situación, empezaron prestándose a sus actores los unos a otros, si los necesitaban y no estaban trabajando. Pero era muy inconveniente y poco previsible, ya que esos préstamos estaban sujetos al calendario de estudio prestamista y no del que producía. Además, se producían graves situaciones personales como, por ejemplo, tener una actor en nómina, no emplearlo, pero tampoco prestarlo para perjudicar a la competencia. Lógicamente, el actor, que veían como se perdían sus mejores años sin trabajar, se rebelaba. Imagina a Cristiano Ronaldo permanentemente sentado en el banquillo. Este sistema "esclavista" tuvo dos clavos más en su ataúd:

1) El famoso caso de Olivia De Havilland contra Warner Bros. Pictures (1943–1944), decidido por la Corte de Apelaciones de California. La corte falló a favor de Olivia y dictaminó que un contrato de estudio no puede durar más de 7 años naturales, según el Código Laboral de California. Eso tumbó por completo la técnica de atar "para siempre" a las estrellas. Inevitablemente, los estudios tuvieron que replantearse el modelo.

2) El otro fue un factor económico: Las estrellas en decadencia permanecían en los estudios durante décadas, y éstos tenían que pagarle un sueldo mínimo acordado por año, hicieran o no películas. Esto, a la larga, con plantillas de decenas de estrellas acabadas, era un coste muy grande. El cine cada vez era más cambiante y la gente demandaba "nuevas caras". Lo de tener a una actriz cuatro décadas, como Crawford o Davis o Hepburn ya no era posible hacerlo a partir de los 60. Así que a todos convenía "flexibilizar" el modelo.

Entonces, empieza a funcionar el contrato "por película" para "el talento" (actores y directores). Y, por lo tanto, cobran importancia los agentes que recorren los estudios ofreciendo su "talento" y buscándoles trabajos. Este modelo se va desarrollando y ganando importancia, y estas "agencias" -que fichan a los actores jóvenes- terminan por tener la sartén por el mango. Desarrollan el concepto de "package". Esto es: El agente no te cede a la estrella si no le contratas a tres newcomers -actores primerizos-. Así que el estudio no puede decidir el casting a su antojo, sino que si quieres a Tom Cruise, tienes que contratar necesariamente a las dos o tres "nuevas caras" que tiene la agencia y que te mete en el paquete. Del mismo modo, si tienes un gran guion -o los derechos de una novela de éxito- y un estudio quiere hacerla, el agente le presenta un paquete que incluye "este director, este Nombre, estas tres caras nuevas". O lo tomas o lo dejas.

El sistema, en definitiva, evoluciona de tal modo que los "producers" que trabajan para los estudios, antes personas con un poder casi total, -piensa en gente como Selznick o Thalberg- pasan a ser irrelevantes, y son las agencias de representación las que componen la película -que era el trabajo de esos antiguos productores míticos: seleccionar al director, al músico, a los actores, etc.

Hoy en día, el productor "produce" -es decir, coordina el equipo de producción-, pero ya no tiene el poder "creativo" que tenía antiguamente, pues ya casi no controla el casting o la decisión sobre los cargos técnicos. Es un empleado más. (Algo parecido le ocurre a los directores, pero por otras razones).

Respecto a la financiación te lo cuento en el siguiente post.
 
Última edición:
Respecto a la financiación, también el los 60 ocurre un cambio radical:

Antiguamente, los estudios hacían 100 películas al año, pues no había televisión y todo el mundo iba al cine cada tarde, echasen lo que echasen. Eso garantizaba una recaudación media por película barata que hacía que el estudio pudiera permitirse hacer 5 o 6 grandes películas (es decir, muy caras) al año, y si dos salían mal, no pasaba nada. Se compensaba con el resto de ingresos garantizados.

Pero la llegada de la televisión cambia radicalmente las cosas. La gente ya no va al cine "obligados" cada tarde, sino que selecciona lo que quiere ver, que normalmente son aquellas "grandes películas" (en tecnicolor, con grandes estrellas, con escenarios naturales, etc.), que marcan la diferencia con el típico telefilm en blanco y zain que puedes ver "gratis" en la tele.

Los estudios se vuelcan, pues, en hacer "grandes producciones". Es decir, menos películas, pero más caras y con mucha más promoción. Y aquí llegan los problemas. En 1961, por ejemplo, la 20th Century Fox sólo estaba produciendo dos películas: Cleopatra, con Elizabeth Taylor, y Something’s Got to Give, con Marylin Monroe. Cleopatra absorbió casi el 95% del dinero del estudio, mientras que la de Marylin apenas recibió un 5%. Pero sucedieron dos cosas que casi llevan al estudio a la quiebra: La peli de Marylin se suspende por el comportamiento errático de la actriz, y también Cleopatra se retrat indefinidamente por una neumonía persistente que obligó a trasladar el rodaje a Roma y volver a rodar el 30% de la película, incluyendo volver a reconstruir todos los carísimos decorados. Pero además, como prácticamente no había nada más que hacer, el estudio trasladó a Roma a cientos de técnicos y productores, para "trabajar" en Cleopatra y así justificar sus sueldos -nóminas fijas, al viejo estilo- además de cubrir sus dietas, hoteles, chóferes, etc.

Finalmente, Marylin muere y su película queda definitivamente cancelada. Y Cleopatra milagrosamente se termina y se estrena, pero no da ni un 10% de lo previsto. Apenas consigue que el estudio no quiebre, si bien se queda en los huesos, endeudado, y teniendo que despedir a casi toda su plantilla para años posteriores.

Es en ese momento que Hollywood se percata de la fragilidad del sistema olipólico, y surge un nuevo modelo de negocio: los estudios se deshacen de las plantillas fijas. Contratan "por película". Al mismo tiempo, se centran en la comercialización de los films y dejan de lado la idea de "producir". Eso prefieren externalizarlo con "productoras independientes" atadas al estudio. Así surgen el modelo de Zoetropee o Lucas Films, etc., que son independientes pero con contratos con las mayor. Son ellos los que proponen los proyectos y asumen gran parte de los riesgos -seguros, avales y demás-. ¿Y que hace el estudio? Dejan atrás la vieja idea de producir con su propio dinero, y se van a Nueva York, donde crean los fondos de inversión cinematográficos. ¿Qué ventaja tiene esto?

Supongamos que un estudio pone 100 millones en una película de su dinero y es un fracaso -como Cleopatra-. Puede perder 60 o 70 millones. Pero si coge 1000 millones de inversores particulares y hace 10 películas, entras en un esquema de probabilidades donde pueden garantizar una rentabilidad promedio, pues el fracaso de una te lo compensa el éxito de otra. Así, una "Guerra de las Galaxias" -10 millones que generan 300 millones- te puede compensar ella sola tres pelis fracasadas donde cada una pierden 30 millones. Esa estadística se puede vender financieramente: Invierta con nosotros y obtenga (casi garantizado-con una estadística de 20 años), entre un 10-15% de beneficio. Y así es como funciona actualmente el modelo. Ahora bien, esto ha originado cuatro cuestiones que, para mí, han estrangulado la creatividad de Hollywood --que sólo empieza a recuperarse con las plataformas, como explico más adelante-.

1) Estos "fondos de inversión" exigen historias que "garanticen el éxito". Entonces, siempre prefieren apostar por "sagas" y no por producto original y arriesgado. Tampoco aceptan proyectos si el actor principal no es "bancable". O sea, que tiene una trayectoria de éxito garantizado, tipo Cruise o Pitt. Aversión total al riesgo.

2) Esos fondos seleccionan los proyectos con reuniones donde se reúnen 20 ejecutivos en un despacho. La decisión es "democrática", es decir, que siempre gana el proyecto más convencional, el que gusta "a casi todos". Las obras de arte relevantes nunca caen en esa categoría: la gente las adora o las detesta. Lo que "gusta a todos" suele ser lo mediocre. Pero además, surge la figura del "nay sayer" profesional. Si apruebas un proyecto y sale bien, nadie te lo agradece. Pero si apruebas un proyecto y sale mal, estás despedido. Así que la manera más segura de mantener tu puesto como ejecutivo en esas reuniones es sistemáticamente decir que no. Salvo que estés ante una obra "indiscutible", por ejemplo, la 8ª entrega de Misión Imposible o la 5ª de Piratas del Caribe (con Johny Depp, claro). En otro caso, NO, NO, y NO.

3) El proyecto, así configurado, necesita la aprobación de los "investors" de Nueva York. Eso implica presentar un casting, una ficha técnica, un storyboard, un libro de localizaciones y el libro de arte. Todo eso debe ser revisado por la junta de inversores y firmado en el acuerdo de inversión con el estudio. ¿Y eso que supone? Pues que si un director, en medio del rodaje, decide cambiar un plano, o el tonalidad de una chaqueta, o la posición de una silla, NO PUEDE, porque altera el storyboard aprobado. Dicho cambio requiere reunir de nuevo a la junta de inversores en Nueva York, plantearles la modificación, y añadir una adenda al acuerdo autorizándolo. O sea, un tema que puede llevar semanas. En la práctica ¿qué sucede? Se le dice al director: "No. Límítate a filmar el storyboard aprobado". Imagina la cantidad de momentos maravillosos e improvisados, -que se planteaban en el viejo Hollywood- y que ahora son literalmente imposibles por esta burrocracia da repelús.

4) Los fondos exigen que las películas estén "aseguradas" con los famosos completion bond que ya mencioné. Entonces, son los ejecutivos del seguro los que estudian el proyecto: ¿Director viejo o con problemas de salud? No aseguramos. Eso impide que gente como Scorsese pueda hacer películas aunque esté en perfectas condiciones. ¿Actor conflictivo o drojata? El seguro lo rechaza, lo que aleja del cine a las personalidades más extremas u originales, que normalmente eran los más brillantes, como Marlon Brando o Johnny Depp. ¿Rodaje en exteriores donde puede haber un problema geopolítico o catástrofe natural? El seguro lo rechaza... etc. Así que, al final, el seguro sólo asegura las películas que se puedan rodar en entornos protegidos, con actores controlados y condiciones ideales, perdiéndose por el camino cualquier proyecto un poco "arriesgado". Por ejemplo, "Quien mató a Baby Jane" hoy no podría rodarse, porque las actrices principales eran demasiado viejas y podrían haber perecid en el rodaje. Lawrence de Arabia tampoco, pues Peter O'tool era un alcohólico que podía caerse del distribuidor ilegal y partirse el cuello, etc. etc.

Por suerte, las plataformas tipo Netflix han venido a cambiar el paradigma de nuevo y suponen una especie de regreso al viejo sistema. Una plataforma tiene "garantizada" la taquilla mediante la cuota y, por lo tanto, puede hacer como los viejos estudios: producir 100 guano para rellenar, y centrarse en 10 "grandes producciones". Entre las 100 guano, como no importan tanto, puede colarse una obra original y romper la pana. Por eso, se pueden ver productos tan originales como Breaking Bad, que luego ensanchan los límites de la creatividad.
 
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Respecto a la financiación, también el los 60 ocurre un cambio radical:

Antiguamente, los estudios hacían 100 películas al año, pues no había televisión y todo el mundo iba al cine cada tarde, echasen lo que echasen. Eso garantizaba una recaudación media por película barata que hacía que el estudio pudiera permitirse hacer 5 o 6 grandes películas (es decir, muy caras) al año, y si dos salían mal, no pasaba nada. Se compensaba con el resto de ingresos.

Pero la llegada de la televisión cambia las cosas. La gente ya no va al cine "obligados" cada tarde, sino que selecciona lo que quiere ver, que normalmente son aquellas "grandes películas" (en tecnicolor, con grandes estrellas, con escenarios naturales, etc.), que marcan la diferencia con el típico telefilm en blanco y zain que puedes ver en la tele.

Los estudios se vuelcan, pues, en hacer "grandes producciones". Es decir, menos películas, pero más caras y con mucha más promoción. Y aquí llegan los problemas. En 1961, por ejemplo, la 20th Century Fox sólo estaba produciendo dos películas: Cleopatra, con Elizabeth Taylor, y Something’s Got to Give, con Marylin Monroe. Cleopatra absorbió casi el 95% del dinero del estudio, mientras que la de Marylin apenas recibió un 5%. Pero sucedieron dos cosas que casi llevan al estudio a la quiebra: La peli de Marylin se suspende por el comportamiento errático de la actriz, y también Cleopatra se retrat indefinidamente por una neumonía persistente que obligaron a trasladar el rodaje a Roma y volver a rodar el 30% de la película, incluyendo volver a reconstruir todos los carísimos decorados. Pero además, como prácticamente no había nada más que hacer, el estudio trasladó a Roma a cientos de técnicos y productores, para "trabajar" en Cleopatra y así justificar sus sueldos -nóminas fijas, al viejo estilo.

Finalmente, Marylin muere y su película queda definitivamente cancelada. Y Cleopatra milagrosamente se termina y se estrena, pero no da ni un 10% de lo previsto. Apenas consigue que el estudio no quiebre, si bien se queda en los huesos y teniendo que despedir a casi toda su plantilla para años posteriores.

Es en ese momento que Hollywood se percata de la fragilidad del sistema de los estudios, y surge un nuevo modelo de negocio: los estudios se deshacen de las plantillas fijas. Contratan "por película". Al mismo tiempo, se centran en la comercialización de los films y dejan de lado la idea de "producir". Eso prefieren externalizarlo con "productoras independientes" atadas al estudio. Así surgen el modelo de Zoetropee o Lucas Films, etc., que son independientes pero con contratos con las mayor. Son ellos los que proponen los proyectos. ¿Y que hace el estudio? Dejan atrás la vieja idea de producir con su propio dinero, y se van a Nueva York, donde crean los fondos de inversión. ¿Qué ventaja tiene esto?

Supongamos que un estudio pone 100 millones en una película, y es un fracaso -como Cleopatra-. Puede perder 60 o 70 millones. Pero si coge 1000 millones y hace 10 películas, entras en un esquema de probabilidades donde pueden garantizar una rentabilidad promedia, pues el fracaso de una te lo compensa el éxito de otra. Así, una "Guerra de las Galaxias" -10 millones que generan 300 millones- te puede compensar ella sola tres pelis fracasadas donde cada una pierden 30 millones. Esa estadística se puede vender financieramente: Invierta con nosotros y obtenga (casi garantizado-con una estadística de 20 años), entre un 10-15% de beneficio. Y así es como funciona actualmente el modelo. Ahora bien, esto ha originado tres cuestiones que, para mí, han estrangulado la creatividad de Hollywood --que sólo empieza a recuperarse con las plataformas-.

1) Estos "fondos de inversión" exigen historias que "garanticen el éxito". Entonces, siempre prefieren apostar por "sagas" y no por producto original y arriesgado.

2) Esos fondos seleccionan los proyectos con reuniones donde se reúnen 20 ejecutivos en un despacho. La decisión es "democrática", es decir, que siempre gana el proyecto más convencional, el que gustas "a todos". Las obras de arte relevantes nunca caen en esa categoría: la gente las adora o las deteste. Lo que "gusta a todos" suele ser mediocre.

3) Los fondos exigen que las películas estén "aseguradas" con los famosos completion bond que ya mencioné. Entonces, son los ejecutivos del seguro los que estudian el proyecto: ¿Director viejo o con problemas de salud? No aseguramos. Eso impide que gente como Scorsese pueda hacer películas aunque esté en perfectas condiciones. ¿Actor conflictivo o drojata? El seguro lo rechaza, lo que aleja del cine a las personalidades más extremas u originales, que normalmente eran los más brillantes, como Johnny Depp. ¿Rodaje en exteriores donde puede haber un problema geopolítico o catástrofe natural? El seguro lo rechaza... etc. Así que, al final, el seguro sólo asegura las películas que se puedan rodar en entornos protegidos, con actores controlados y condiciones ideales, perdiéndose por el camino cualquier proyecto un poco "arriesgado". Por ejemplo, Quien mató a Baby Jane hoy no podría rodarse, porque las actrices principales eran demasiado viejas y podrían haber perecid en el rodaje. Lawrence de Arabia tampoco, pues Peter O'tool era un alcohólico que podía caerse del distribuidor ilegal y partirse el cuello, etc. etc.

Por suerte, las plataformas tipo Netflix han venido a cambiar el paradigma de nuevo, y suponen una especie de regreso al viejo sistema. Una plataforma tiene "garantizada" la taquilla mediante la cuota y, por lo tanto, puede hacer como los viejos estudios: producir 100 guano para rellenar, y centrarse en 10 "grandes producciones". Entre las 100 guano, como no importan tanto, puede colarse una obra original y romper la pana. Por eso, se pueden ver productos tan originales como Breaking Bad, que luego ensanchan los límites de la creatividad.
Muy interesante hamijou, desconocía el sector... te dedicas a ello profesionalmente?
 
Respecto a la financiación, también el los 60 ocurre un cambio radical:

Antiguamente, los estudios hacían 100 películas al año, pues no había televisión y todo el mundo iba al cine cada tarde, echasen lo que echasen. Eso garantizaba una recaudación media por película barata que hacía que el estudio pudiera permitirse hacer 5 o 6 grandes películas (es decir, muy caras) al año, y si dos salían mal, no pasaba nada. Se compensaba con el resto de ingresos garantizados.

Pero la llegada de la televisión cambia radicalmente las cosas. La gente ya no va al cine "obligados" cada tarde, sino que selecciona lo que quiere ver, que normalmente son aquellas "grandes películas" (en tecnicolor, con grandes estrellas, con escenarios naturales, etc.), que marcan la diferencia con el típico telefilm en blanco y zain que puedes ver "gratis" en la tele.

Los estudios se vuelcan, pues, en hacer "grandes producciones". Es decir, menos películas, pero más caras y con mucha más promoción. Y aquí llegan los problemas. En 1961, por ejemplo, la 20th Century Fox sólo estaba produciendo dos películas: Cleopatra, con Elizabeth Taylor, y Something’s Got to Give, con Marylin Monroe. Cleopatra absorbió casi el 95% del dinero del estudio, mientras que la de Marylin apenas recibió un 5%. Pero sucedieron dos cosas que casi llevan al estudio a la quiebra: La peli de Marylin se suspende por el comportamiento errático de la actriz, y también Cleopatra se retrat indefinidamente por una neumonía persistente que obligó a trasladar el rodaje a Roma y volver a rodar el 30% de la película, incluyendo volver a reconstruir todos los carísimos decorados. Pero además, como prácticamente no había nada más que hacer, el estudio trasladó a Roma a cientos de técnicos y productores, para "trabajar" en Cleopatra y así justificar sus sueldos -nóminas fijas, al viejo estilo- además de cubrir sus dietas, hoteles, chóferes, etc.

Finalmente, Marylin muere y su película queda definitivamente cancelada. Y Cleopatra milagrosamente se termina y se estrena, pero no da ni un 10% de lo previsto. Apenas consigue que el estudio no quiebre, si bien se queda en los huesos, endeudado, y teniendo que despedir a casi toda su plantilla para años posteriores.

Es en ese momento que Hollywood se percata de la fragilidad del sistema olipólico, y surge un nuevo modelo de negocio: los estudios se deshacen de las plantillas fijas. Contratan "por película". Al mismo tiempo, se centran en la comercialización de los films y dejan de lado la idea de "producir". Eso prefieren externalizarlo con "productoras independientes" atadas al estudio. Así surgen el modelo de Zoetropee o Lucas Films, etc., que son independientes pero con contratos con las mayor. Son ellos los que proponen los proyectos y asumen gran parte de los riesgos -seguros, avales y demás-. ¿Y que hace el estudio? Dejan atrás la vieja idea de producir con su propio dinero, y se van a Nueva York, donde crean los fondos de inversión cinematográficos. ¿Qué ventaja tiene esto?

Supongamos que un estudio pone 100 millones en una película de su dinero y es un fracaso -como Cleopatra-. Puede perder 60 o 70 millones. Pero si coge 1000 millones de inversores particulares y hace 10 películas, entras en un esquema de probabilidades donde pueden garantizar una rentabilidad promedio, pues el fracaso de una te lo compensa el éxito de otra. Así, una "Guerra de las Galaxias" -10 millones que generan 300 millones- te puede compensar ella sola tres pelis fracasadas donde cada una pierden 30 millones. Esa estadística se puede vender financieramente: Invierta con nosotros y obtenga (casi garantizado-con una estadística de 20 años), entre un 10-15% de beneficio. Y así es como funciona actualmente el modelo. Ahora bien, esto ha originado cuatro cuestiones que, para mí, han estrangulado la creatividad de Hollywood --que sólo empieza a recuperarse con las plataformas, como explico más adelante-.

1) Estos "fondos de inversión" exigen historias que "garanticen el éxito". Entonces, siempre prefieren apostar por "sagas" y no por producto original y arriesgado. Tampoco aceptan proyectos si el actor principal no es "bancable". O sea, que tiene una trayectoria de éxito garantizado, tipo Cruise o Pitt. Aversión total al riesgo.

2) Esos fondos seleccionan los proyectos con reuniones donde se reúnen 20 ejecutivos en un despacho. La decisión es "democrática", es decir, que siempre gana el proyecto más convencional, el que gusta "a casi todos". Las obras de arte relevantes nunca caen en esa categoría: la gente las adora o las detesta. Lo que "gusta a todos" suele ser lo mediocre. Pero además, surge la figura del "nay sayer" profesional. Si apruebas un proyecto y sale bien, nadie te lo agradece. Pero si apruebas un proyecto y sale mal, estás despedido. Así que la manera más segura de mantener tu puesto como ejecutivo en esas reuniones es sistemáticamente decir que no. Salvo que estés ante una obra "indiscutible", por ejemplo, la 8ª entrega de Misión Imposible o la 5ª de Piratas del Caribe (con Johny Depp, claro). En otro caso, NO, NO, y NO.

3) El proyecto, así configurado, necesita la aprobación de los "investors" de Nueva York. Eso implica presentar un casting, una ficha técnica, un storyboard, un libro de localizaciones y el libro de arte. Todo eso debe ser revisado por la junta de inversores y firmado en el acuerdo de inversión con el estudio. ¿Y eso que supone? Pues que si un director, en medio del rodaje, decide cambiar un plano, o el tonalidad de una chaqueta, o la posición de una silla, NO PUEDE, porque altera el storyboard aprobado. Dicho cambio requiere reunir de nuevo a la junta de inversores en Nueva York, plantearles la modificación, y añadir una adenda al acuerdo autorizándolo. O sea, un tema que puede llevar semanas. En la práctica ¿qué sucede? Se le dice al director: "No. Límítate a filmar el storyboard aprobado". Imagina la cantidad de momentos maravillosos e improvisados, -que se planteaban en el viejo Hollywood- y que ahora son literalmente imposibles por esta burrocracia da repelús.

4) Los fondos exigen que las películas estén "aseguradas" con los famosos completion bond que ya mencioné. Entonces, son los ejecutivos del seguro los que estudian el proyecto: ¿Director viejo o con problemas de salud? No aseguramos. Eso impide que gente como Scorsese pueda hacer películas aunque esté en perfectas condiciones. ¿Actor conflictivo o drojata? El seguro lo rechaza, lo que aleja del cine a las personalidades más extremas u originales, que normalmente eran los más brillantes, como Marlon Brando o Johnny Depp. ¿Rodaje en exteriores donde puede haber un problema geopolítico o catástrofe natural? El seguro lo rechaza... etc. Así que, al final, el seguro sólo asegura las películas que se puedan rodar en entornos protegidos, con actores controlados y condiciones ideales, perdiéndose por el camino cualquier proyecto un poco "arriesgado". Por ejemplo, "Quien mató a Baby Jane" hoy no podría rodarse, porque las actrices principales eran demasiado viejas y podrían haber perecid en el rodaje. Lawrence de Arabia tampoco, pues Peter O'tool era un alcohólico que podía caerse del distribuidor ilegal y partirse el cuello, etc. etc.

Por suerte, las plataformas tipo Netflix han venido a cambiar el paradigma de nuevo y suponen una especie de regreso al viejo sistema. Una plataforma tiene "garantizada" la taquilla mediante la cuota y, por lo tanto, puede hacer como los viejos estudios: producir 100 guano para rellenar, y centrarse en 10 "grandes producciones". Entre las 100 guano, como no importan tanto, puede colarse una obra original y romper la pana. Por eso, se pueden ver productos tan originales como Breaking Bad, que luego ensanchan los límites de la creatividad.

Sublimes ambos posts. Muchas gracias. Siempre dejaba para otro día buscar info sobre cómo funcionaba y funciona hollywood. Pero creo que has sintetizado todo y nos has ahorrado a todos horas de buscar en webs que expliquen las cosas a medias.

Sobre el punto 3 de no cambiar absolutamente nada del storyboard aprobado por el fondode inversión
Respecto a la financiación, también el los 60 ocurre un cambio radical:

Antiguamente, los estudios hacían 100 películas al año, pues no había televisión y todo el mundo iba al cine cada tarde, echasen lo que echasen. Eso garantizaba una recaudación media por película barata que hacía que el estudio pudiera permitirse hacer 5 o 6 grandes películas (es decir, muy caras) al año, y si dos salían mal, no pasaba nada. Se compensaba con el resto de ingresos garantizados.

Pero la llegada de la televisión cambia radicalmente las cosas. La gente ya no va al cine "obligados" cada tarde, sino que selecciona lo que quiere ver, que normalmente son aquellas "grandes películas" (en tecnicolor, con grandes estrellas, con escenarios naturales, etc.), que marcan la diferencia con el típico telefilm en blanco y zain que puedes ver "gratis" en la tele.

Los estudios se vuelcan, pues, en hacer "grandes producciones". Es decir, menos películas, pero más caras y con mucha más promoción. Y aquí llegan los problemas. En 1961, por ejemplo, la 20th Century Fox sólo estaba produciendo dos películas: Cleopatra, con Elizabeth Taylor, y Something’s Got to Give, con Marylin Monroe. Cleopatra absorbió casi el 95% del dinero del estudio, mientras que la de Marylin apenas recibió un 5%. Pero sucedieron dos cosas que casi llevan al estudio a la quiebra: La peli de Marylin se suspende por el comportamiento errático de la actriz, y también Cleopatra se retrat indefinidamente por una neumonía persistente que obligó a trasladar el rodaje a Roma y volver a rodar el 30% de la película, incluyendo volver a reconstruir todos los carísimos decorados. Pero además, como prácticamente no había nada más que hacer, el estudio trasladó a Roma a cientos de técnicos y productores, para "trabajar" en Cleopatra y así justificar sus sueldos -nóminas fijas, al viejo estilo- además de cubrir sus dietas, hoteles, chóferes, etc.

Finalmente, Marylin muere y su película queda definitivamente cancelada. Y Cleopatra milagrosamente se termina y se estrena, pero no da ni un 10% de lo previsto. Apenas consigue que el estudio no quiebre, si bien se queda en los huesos, endeudado, y teniendo que despedir a casi toda su plantilla para años posteriores.

Es en ese momento que Hollywood se percata de la fragilidad del sistema olipólico, y surge un nuevo modelo de negocio: los estudios se deshacen de las plantillas fijas. Contratan "por película". Al mismo tiempo, se centran en la comercialización de los films y dejan de lado la idea de "producir". Eso prefieren externalizarlo con "productoras independientes" atadas al estudio. Así surgen el modelo de Zoetropee o Lucas Films, etc., que son independientes pero con contratos con las mayor. Son ellos los que proponen los proyectos y asumen gran parte de los riesgos -seguros, avales y demás-. ¿Y que hace el estudio? Dejan atrás la vieja idea de producir con su propio dinero, y se van a Nueva York, donde crean los fondos de inversión cinematográficos. ¿Qué ventaja tiene esto?

Supongamos que un estudio pone 100 millones en una película de su dinero y es un fracaso -como Cleopatra-. Puede perder 60 o 70 millones. Pero si coge 1000 millones de inversores particulares y hace 10 películas, entras en un esquema de probabilidades donde pueden garantizar una rentabilidad promedio, pues el fracaso de una te lo compensa el éxito de otra. Así, una "Guerra de las Galaxias" -10 millones que generan 300 millones- te puede compensar ella sola tres pelis fracasadas donde cada una pierden 30 millones. Esa estadística se puede vender financieramente: Invierta con nosotros y obtenga (casi garantizado-con una estadística de 20 años), entre un 10-15% de beneficio. Y así es como funciona actualmente el modelo. Ahora bien, esto ha originado cuatro cuestiones que, para mí, han estrangulado la creatividad de Hollywood --que sólo empieza a recuperarse con las plataformas, como explico más adelante-.

1) Estos "fondos de inversión" exigen historias que "garanticen el éxito". Entonces, siempre prefieren apostar por "sagas" y no por producto original y arriesgado. Tampoco aceptan proyectos si el actor principal no es "bancable". O sea, que tiene una trayectoria de éxito garantizado, tipo Cruise o Pitt. Aversión total al riesgo.

2) Esos fondos seleccionan los proyectos con reuniones donde se reúnen 20 ejecutivos en un despacho. La decisión es "democrática", es decir, que siempre gana el proyecto más convencional, el que gusta "a casi todos". Las obras de arte relevantes nunca caen en esa categoría: la gente las adora o las detesta. Lo que "gusta a todos" suele ser lo mediocre. Pero además, surge la figura del "nay sayer" profesional. Si apruebas un proyecto y sale bien, nadie te lo agradece. Pero si apruebas un proyecto y sale mal, estás despedido. Así que la manera más segura de mantener tu puesto como ejecutivo en esas reuniones es sistemáticamente decir que no. Salvo que estés ante una obra "indiscutible", por ejemplo, la 8ª entrega de Misión Imposible o la 5ª de Piratas del Caribe (con Johny Depp, claro). En otro caso, NO, NO, y NO.

3) El proyecto, así configurado, necesita la aprobación de los "investors" de Nueva York. Eso implica presentar un casting, una ficha técnica, un storyboard, un libro de localizaciones y el libro de arte. Todo eso debe ser revisado por la junta de inversores y firmado en el acuerdo de inversión con el estudio. ¿Y eso que supone? Pues que si un director, en medio del rodaje, decide cambiar un plano, o el tonalidad de una chaqueta, o la posición de una silla, NO PUEDE, porque altera el storyboard aprobado. Dicho cambio requiere reunir de nuevo a la junta de inversores en Nueva York, plantearles la modificación, y añadir una adenda al acuerdo autorizándolo. O sea, un tema que puede llevar semanas. En la práctica ¿qué sucede? Se le dice al director: "No. Límítate a filmar el storyboard aprobado". Imagina la cantidad de momentos maravillosos e improvisados, -que se planteaban en el viejo Hollywood- y que ahora son literalmente imposibles por esta burrocracia da repelús.

4) Los fondos exigen que las películas estén "aseguradas" con los famosos completion bond que ya mencioné. Entonces, son los ejecutivos del seguro los que estudian el proyecto: ¿Director viejo o con problemas de salud? No aseguramos. Eso impide que gente como Scorsese pueda hacer películas aunque esté en perfectas condiciones. ¿Actor conflictivo o drojata? El seguro lo rechaza, lo que aleja del cine a las personalidades más extremas u originales, que normalmente eran los más brillantes, como Marlon Brando o Johnny Depp. ¿Rodaje en exteriores donde puede haber un problema geopolítico o catástrofe natural? El seguro lo rechaza... etc. Así que, al final, el seguro sólo asegura las películas que se puedan rodar en entornos protegidos, con actores controlados y condiciones ideales, perdiéndose por el camino cualquier proyecto un poco "arriesgado". Por ejemplo, "Quien mató a Baby Jane" hoy no podría rodarse, porque las actrices principales eran demasiado viejas y podrían haber perecid en el rodaje. Lawrence de Arabia tampoco, pues Peter O'tool era un alcohólico que podía caerse del distribuidor ilegal y partirse el cuello, etc. etc.

Por suerte, las plataformas tipo Netflix han venido a cambiar el paradigma de nuevo y suponen una especie de regreso al viejo sistema. Una plataforma tiene "garantizada" la taquilla mediante la cuota y, por lo tanto, puede hacer como los viejos estudios: producir 100 guano para rellenar, y centrarse en 10 "grandes producciones". Entre las 100 guano, como no importan tanto, puede colarse una obra original y romper la pana. Por eso, se pueden ver productos tan originales como Breaking Bad, que luego ensanchan los límites de la creatividad.

Sublimes ambos posts. Muchas gracias. Siempre dejaba para otro día buscar info sobre cómo funcionaba y funciona hollywood. Pero creo que has sintetizado todo y nos has ahorrado a todos horas de buscar en webs que expliquen las cosas a medias.



¿A qué se dedicaba harvey weinstein exactamente? Decían que "compraba" películas independientes en el festival de Sundance y luego las estrenaba en cines. También que quitaba trozos, vamos que las editaba.



Sobre el punto 3 de no cambiar absolutamente nada del storyboard aprobado por el fondo de inversión, hay algunas situaciones que cambiaron. En los 90, en la peli favorita de toda charo, pretry woman, Richard Gere cerró una caja de un anillo inesperadamente y Julia Roberts se rió espontáneamente. ¿ Ese tipo de cosas entiendo que si ocurren, el director lo manda a revisar?



Sobre los seguros que comentas, recuerdo que en terminator 3 cambiaron al actor que interpretaba a John Connor, eduard forlong, en la segunda película porque la aseguradora no lo quería. O que a Jackie Chan nadie lo asegura por hacer él mismo escenas arriesgadas.
 
¿A qué se dedicaba harvey weinstein exactamente? Decían que "compraba" películas independientes en el festival de Sundance y luego las estrenaba en cines. También que quitaba trozos, vamos que las editaba.

Harvey producía con su productora independiente Miramax. Pero también solía aprovecharse de su enorme influencia con las distribuidoras mayor -casi todas en manos de judíos- para promocionar obras. Compraba los derechos de distribución muy baratos, y les sacaba una pasta orate. Los derechos de distribución le dan derecho a "cortes" para el territorio. No es nada raro. La mayoría de las pelis americanas se "cortan" en China por razones de sarracena ---besos, camas, etc.


Sobre el punto 3 de no cambiar absolutamente nada del storyboard aprobado por el fondo de inversión, hay algunas situaciones que cambiaron. En los 90, en la peli favorita de toda charo, pretry woman, Richard Gere cerró una caja de un anillo inesperadamente y Julia Roberts se rió espontáneamente. ¿ Ese tipo de cosas entiendo que si ocurren, el director lo manda a revisar?

Todo lo que no implique un cambio sobre cosas ya acordadas, es tolerado. Lo que mencionas es un detalle de puesta en escena. No altera el encuadre, ni el escenario, ni es vestuario. Lo que no puedes hacer, por ejemplo, es que ella iba con un traje rojo, y ahora decides que el traje es verde. Eso es un cambio en el libro de arte, y necesita autorización.

El director tiene la palabra final sobre qué toma se elige. Pero depende. Hay estrellas tan poderosas que pueden, por contrato, exigir un número de planos o el tipo de encuadre, diga lo que diga el director. Eso se le concede por contrato. Por ejemplo, puedes exigir: Mínimo 30 primeros planos. Ningún plano donde se me vea la tripa o que tengo unos kilos de más, ningún desabrigado, etc. O lo contrario: Un escena donde luzca tableta.

El director pinta cada día menos, y nada que ver con Europa donde es una especie de semidios.

Sobre los seguros que comentas, recuerdo que en terminator 3 cambiaron al actor que interpretaba a John Connor, eduard forlong, en la segunda película porque la aseguradora no lo quería. O que a Jackie Chan nadie lo asegura por hacer él mismo escenas arriesgadas.

Totalmente lógico. Las primas que paga Cruise son brutales por eso mismo. Imagina una peli que de media tiene 1000 técnicos, y que haya que pagarles a todos sus sueldos, así como a todos los proveedores, y garantizar el lucro cesante a los inversores, porque Tom se ha quedado parapléjico en un saltito.
 

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