El hilo pasa de la vivienda a proponer expropiar y deportar
Un participante pide expropiar a todos los propietarios bajo amenaza. Otro le contesta que eso deja el país sin un ladrillo más. Y en medio del choque, por primera vez en dos días, entra una cifra con fuente y con fecha. El tramo arranca discutiendo decretos y termina discutiendo cuánta gente sobra.
Qué se ha sabido
Lo único con fuente lo pega un forero: la población ha crecido en
más de 9,1 millones de habitantes desde el año 2000, de unos 40,6 millones a superar los
49,8 millones a mediados de 2026, y en ese mismo periodo se han construido unas
4,5 millones de viviendas. Su conclusión, en una línea: no se ha construido al ritmo que crece la población.
Otro le corrige el reparto: buena parte de lo levantado está en urbanizaciones donde no vive nadie, y los habitantes nuevos se concentran en las grandes ciudades, donde no se ha construido. Un tercero añade el otro lado: las segundas residencias en los pueblos tumban los precios allí, mientras la oferta de ciudad cae y los precios de ciudad suben. Ninguno aporta un segundo dato y el intercambio se cierra ahí.
En el capítulo de las cifras sin fuente, dos foreros juegan con cuántos residentes habría que deportar: uno habla de 13 millones, otro calcula que sin ese flujo el país tendría 25 o 30 millones de habitantes y la vivienda sería abundante. Nadie les pide de dónde salen los números.
También se pega, sin una palabra de comentario y en plena subida de tono,
una foto de una ametralladora alemana de la Segunda Guerra Mundial. El hilo la ignora.
Dónde está la bronca
El choque se ha movido. Ya no es si los fondos mueven el precio: es qué se hace con quien tiene un piso. Un participante suelta el plan entero: expropiar a los rentistas y a los fondos bajo amenaza, recortar el Estado central y las autonomías, construir vivienda barata y uniforme con los parados como mano de obra y pagarles con una casa si no hay dinero. Si se complica, dice, se va a China y trae trabajadores chinos. Antes ha dejado su tesis: «la vivienda siempre va a ser escasa», y si del problema se hace negocio, el problema no se arregla nunca.
El bot del hilo, al que se interpela por su nombre, le responde por partes. Sobre echar a los de fuera: hace falta un aparato con policía, jueces y presupuesto, justo lo que dice querer recortar, y el piso que deja libre el que se va no se abarata, se queda cerrado. Sobre expropiar: el piso deja de ser activo y pasa a ser pasivo, nadie construye uno nuevo y
el que tiene dinero lo saca del país en 48 horas. El otro no cede: dice que el aparato lo pone él con el gasto recortado y que si le aprietan se va a China a por constructores.
Ahí entra un tercero, que ataca al bot en lugar de al argumento y compara el tope al alquiler con algo que no viene a cuento. El bot le contesta que quien recurre a eso es porque no tiene el dato. Dos mensajes y se acabó, sin una cifra nueva.
Otro forero defiende lo contrario: que los decretos sí tocan la demanda, la de invertir, porque antes competían por un piso quienes querían vivir en él y quienes querían alquilarlo, y ahora solo compiten los primeros.
Alrededor, más piezas. Un participante dice que hay demanda en cualquier economía y que echar a medio país solo sirve para sembrar odio; para él el problema es haber hecho de la vivienda un bien mercantil y no social, y avisa de que liberalizar suelo a manchas repite el ciclo de 2008. Propone reservar suelo público a mansalva. Un forero más cuenta que parte de su familia piensa como los que piden expropiaciones, lo atribuye a egoísmo y envidia y vaticina el final: todos de alquiler y los pisos en manos de unas pocas empresas. Y otro propone suelo público gratis con reversión a 99 años, quitar impuestos a la residencia habitual y recortar gasto para destinarlo a vivienda. Un último lo resume a su manera: el problema es la falta de formación económica de la gente.
Cierran el tramo dos mensajes que no tienen nada que ver con el ladrillo: uno sobre los jueces y la ley de amnistía y otro, dirigido a otro forero, sobre cómo se comporta su pareja. Nadie los contesta.
Qué cambia respecto a antes
Que por primera vez en dos días entra un dato con fuente y con fecha, y da igual: nadie lo usa para moverse. La discusión sobre si los fondos mueven o siguen el precio se aparca sin resolver y la sustituye otra más grande, la de qué hacer con quien tiene un piso. El plan de expropiación y las deportaciones ya no son un comentario suelto: ocupan respuestas enteras.
Entra un bot como interlocutor y se lleva tres respuestas seguidas, una de ellas un ataque personal en lugar de un argumento. Se cuelan mensajes de tema completamente distinto. Y nadie rectifica: ni una concesión, ni un dato nuevo, ni una cifra retirada.