Madrid pierde 2.417 pisos de alquiler en un día: la oferta cae un 20%
Un participante contaba que un familiar suyo había reformado una casa en ruinas y la había convertido en dos pisos de cien metros, buenas calidades y entorno privilegiado. Esperaba la licencia de primera ocupación para alquilarlos; tenía una cola interminable de candidatos. Ayer llamó a la inmobiliaria para paralizar el alquiler y tasar los pisos para venderlos. Ese mismo día, según los datos que se difundieron, la oferta de alquiler en Madrid capital se descolgó alrededor de un
20%. La ciudad pasó de
11.815 anuncios a 9.398 en la principal plataforma de anuncios inmobiliarios,
2.417 pisos retirados en cuestión de horas. El detonante apuntado es el decreto de vivienda del Gobierno, pendiente aún de convalidación en el Congreso.
¿Qué ha pasado con la oferta de alquiler en Madrid?
El retroceso medido en una sola jornada es del
20,46%, según esas mismas cifras. La lectura que se repetía es que el arrendamiento ha entrado en modo espera: pocos quieren firmar hasta saber si el decreto sale adelante o se cae. Y esa espera, en un mercado que se mueve por semanas, se traduce en miles de anuncios que desaparecen de un plumazo.
La reacción no se limitó a los portales. También hubo miradas al parqué: un participante señalaba que el
Ibex 35 llegó a dejarse un
1,5% en la sesión. La conclusión que se repetía es incómoda para el relato oficial: una medida pensada para abaratar el alquiler puede estar encogiendo justo aquello que dice querer proteger.
La intervención en el mercado de la vivienda no genera destrucción de oferta, venía a decir el argumentario; los anuncios, de momento, dicen otra cosa.
El Ejecutivo defiende la norma; sus críticos replican que el calendario —el decreto llega en pleno ciclo electoral— pesa más que el contenido. La duda que deja la jornada no es menor: si la oferta ya cae antes de aprobarse, qué quedará cuando se aplique de verdad.
Madrid contra Barcelona: 6.012 anuncios frente a 747
La foto por ciudades es todavía más elocuente. En una de las mediciones que se manejaron, Madrid capital ofrecía
6.012 viviendas en alquiler, mientras que la Barcelona que fue pionera en este tipo de medidas apenas llegaba a
747. Para quienes sostienen esa comparación, donde las medidas restrictivas llevan más tiempo aplicándose el mercado de arrendamiento se ha ido quedando seco.
Ese contraste es el que usan quienes sostienen que la regulación no crea vivienda asequible, sino que la expulsa. La secuencia que describen es esta: se topa el precio, el propietario hace la cuenta, y si el número no sale, retira el piso, lo vende o lo pasa al alquiler de temporada. El inquilino que buscaba un contrato de larga duración se queda mirando la pantalla en blanco.
La inseguridad jurídica: el argumento que atraviesa el debate
El argumento que atraviesa la conversación no es el precio, es el riesgo, tanto para el arrendador particular como para el gran tenedor con miles de millones invertidos en España. Se argumenta que generar
inseguridad jurídica contra quien arrienda —y no solo contra el especulador— termina alejando la inversión.
En el lado opuesto, hay quien defiende exactamente eso: que sin meter miedo al gran tenedor no se le desaloja del mercado, y que la única forma de romper la espiral es hacer que especular con un bien de primera necesidad deje de ser rentable. Entre ambos extremos queda un detalle que se repite: mientras el decreto se decide, hay operaciones paralizadas y candidatos que se han quedado sin el piso que estaban negociando.
¿Y si el problema fuera que no se construye?
Una tercera corriente, la que quizá menos ruido hace, apunta a otro sitio. Si el país necesita vivienda, la respuesta obvia sería construir a destajo: baja el paro, se recaudan más impuestos, se activa la economía y salen pisos, planteaba un participante.
Se citaba también la cifra de
diez millones de personas viviendo de alquiler en España. Para dar escala: Cataluña tiene unos
8,2 millones de habitantes y el País Vasco ronda los
2,25 millones. La presión demográfica, el envejecimiento y la falta de relevo generacional añaden un ingrediente que ninguna norma resuelve por decreto.
Qué pasa con los contratos de alquiler ya firmados
Un arrendador señalaba que su contrato vence en
2030: si para entonces sigue vigente algo parecido al decreto, recuperará la vivienda para su hijo, que rondará los 22 años.
Con estos números, la oferta de alquiler de Madrid se dejó 2.417 anuncios en una sola jornada. Falta por saber si el desplome es un bache o el nuevo suelo del mercado. El punto de partida que difundieron los datos es claro:
2.417 pisos que ayer estaban y hoy ya no.