España en el Sáhara: tolerancia con la esclavitud y oportunidad perdida
Hasta bien entrados los años 50, la Administración española en el Sáhara Occidental archivaba documentación bajo epígrafes como «trata de negros» y «asuntos negros». El historiador Von Riné señala que los saharauis continuaban traficando con esclavos negros durante esos años, y el debate sobre si España fue demasiado permisiva con estas costumbres reaparece a la luz de los archivos coloniales. En Mauritania, vecina del Sáhara, la esclavitud no se abolió hasta 1981, lo que contextualiza la complejidad de la región.
La cuestión no es solo moral. Detrás de la «tolerancia» española late una realidad geopolítica: el Sáhara Occidental estaba dividido en dos subprovincias, Saguia el Hamra y Río de Oro, y su valor estratégico era enorme. Algunos analistas sostienen que España desaprovechó la oportunidad de desarrollar Villa Cisneros hasta convertirla en un puerto industrial y turístico comparable a una «Nueva Bahía de Cádiz», asentando población europea y generando una economía pujante. En lugar de eso, el territorio fue abandonado a Marruecos tras la Marcha Verde, perdiendo un enclave que podría haber sido un «Dubái español».
Los argumentos a favor de la tolerancia colonial se enfrentan con los que destacan que, pese a la permisividad con ciertas prácticas, el Frente Polisario respondió con ataques armados contra barcos pesqueros españoles ya en los años 70. La tensión nunca fue unilateral. El balance final, con los datos disponibles, apunta a que España optó por una administración ligera, sin transformar profundamente la sociedad saharaui, y que esa decisión tuvo consecuencias tanto humanitarias como económicas. Hoy, el Sáhara Occidental sigue sin resolver su estatus, y los archivos coloniales esperan a quienes quieran escarbar en una historia que aún colea.