El hilo del avión se parte entre el montaje y la mili
Cuarenta mensajes entre el 30 de septiembre y el 2 de octubre y la conversación se ha partido en tres. La teoría del montaje se hace dueña de la página, alguien entra a contar cómo fue la reducción por dentro y, a media tarde, dos foreros se enganchan por otra cosa y ya no sueltan el tema del vuelo. La última respuesta ya no habla del avión. El tramo abre con el escepticismo puesto: la primera línea pone en duda hasta la palabra pasajeros.
Qué se ha sabido
Aquí no hay enlaces, no hay tuits, no hay una sola fuente. Lo que aparece es una versión nueva del asalto a la cabina, sin respaldo: el piloto abrió la puerta con las últimas fuerzas que le quedaban; al copiloto no lo redujeron cuatro, sino el primero que entró; los demás llegaron después y solo ayudaron a inmovilizarlo con los cables de unos cascos. Quien suelta eso sostiene que el héroe real es ese primer pasajero y que los otros tres son comparsas. Otro forero responde a la misma pregunta, cómo se entra en la cabina, diciendo que abrió el piloto herido.
También circula un cálculo: con la mayoría de israelíes a bordo y la instrucción militar que se les supone, fácilmente podía haber
50 personas capaces de plantarle cara a un atacante. De ahí sale el argumento más repetido del tramo, que el secuestrador eligió el peor avión posible. Un participante lo resume en que ya se ve
para qué vale la mili. Otro añade que el servicio militar son
tres años. Nada de eso lo dice la investigación: son cuentas de foro.
Las dudas van por otro lado y tampoco traen nada. Hay quien huele al Mosad en el asunto, quien sostiene que el primer ministro abraza al héroe en plena campaña electoral, quien llama al episodio una obra de teatro impagable y quien directamente afirma que el avión no existe. Un participante sube la apuesta al absurdo: el mundo entero, dice, es una creación del Mosad. Otro ironiza con que además sabían pilotar un avión entero, como si el mérito fuera el problema. Y hay quien pide condecoración para los cuatro y mano dura para el copiloto. Todo sin una prueba.
Dónde está la bronca
El primer choque es de lógica pura: cuatro personas contra un atacante. Un forero sostiene que eso pasa continuamente en cualquier otro país y no entiende el asombro. Rocky Balboa le contesta con retranca: claro, todos los días, y en aviones más aún. Ahí entra Simio no Mata simio y le da la vuelta al relato: no fueron cuatro, fue uno, y los demás solo llegaron a sujetar. El giro deja a los dos discutiendo sobre una versión que ya no es la que circulaba.
El segundo choque es el de siempre y se lleva media página: montaje o no montaje. Un forero lo dice en mayúsculas, todo falso, todo un montaje, y compara el episodio con un disparo que roza una oreja en campaña. Quienes no lo compran responden con sorna, llevando la sospecha al extremo: que el avión es un holograma, que el mundo entero es cosa del Mosad. Y está el sarcasmo de los billetes de tres euros pagando el café al bajar, que resume mejor que nada el tono de esa parte del hilo. Nadie aporta nada que sostenga lo que afirma.
Y luego está la bronca que no es sobre esto. A partir de media página, dos participantes se enganchan por el papel de
Israel, por el Gobierno español y por Marruecos, y el vuelo desaparece. Se acusan de complicidades, de creerse conspiraciones y de servir a según qué intereses; uno llega a negar la existencia del Estado de Israel y el otro responde con los reptiles. Nada de eso tiene fuente y nada tiene que ver con el aterrizaje. Es la parte del hilo que se cae sola.
Qué cambia respecto a antes
Antes se discutía qué pasó. Ahora se discute quién tiene mejores pasajeros. La acusación de montaje pasa de ser una línea suelta a ser el tono general: se da por hecho que hay un guiño electoral detrás. Aparece por primera vez la instrucción militar como explicación de por qué el atacante falló, y también la versión de que hubo un solo responsable de la reducción, no cuatro. Y entra un asunto que no estaba: la pelea geopolítica entre foreros, que le come terreno a los hechos. Nadie ha cambiado de opinión, pero el que puso el detalle de los cables de los cascos dejó a los demás sin su versión de los cuatro héroes.
La cifra que nadie comprueba
De la gente que iba a bordo solo unos pocos tienen nombre en el relato. Los mensajes manejan números redondos y contradictorios:
50 posibles reservistas,
tres años de servicio, cuatro o uno según quién cuente, y hasta siete u ocho aviones al día como chiste. Ninguno sale de la investigación en curso. Son estimaciones de foro, y en el hilo se usan como si fueran datos.
El tramo acaba sin resolverse y con la conversación ya en otro sitio.