Saqueos tras la DANA: la vecina que rompió el silencio
Una mujer fuera de sí, en directo, señalando a los saqueadores de las zonas arrasadas por la riada. El vídeo corre de móvil en móvil y ha hecho algo que ningún informe oficial ha conseguido: poner encima de la mesa la pregunta incómoda. ¿Quién saquea cuando no hay nada que saquear? La respuesta, según un usuario que cita estadísticas de casos similares, no encaja con el relato amable que se vende desde algunos despachos.
El detonante fue una conexión televisiva en la que una vecina, al borde del llanto, denunciaba que «los extranjeros están robando todo». La frase, reproducida sin filtros, ha incendiado las redes y ha reabierto un debate que llevaba meses en punto muerto: el de la relación entre flujos migratorios, delincuencia y capacidad del Estado para mantener el orden en una emergencia.
Qué dicen los datos sobre los saqueos tras la DANA
Los números que circulan en los canales de seguridad apuntan a un patrón incómodo. Según un usuario que cita estadísticas de casos similares,
el 90% de los saqueadores no son de la zona. Llegan de fuera, aprovechan el caos y se marchan antes de que llegue la autoridad. Es el mismo modus operandi que en un centro comercial tras una final de fútbol, pero con la diferencia de que aquí no hay cámaras ni seguridad privada que valga.
El relato de los hechos es crudo. Un hombre con un taller en la zona arrasada llegó a su nave y se cruzó con gente saliendo con maletines de herramientas y testadores. No era supervivencia. Era saqueo puro y duro. Los detenidos por estos hechos, según las cifras que se manejan, superan la treintena, y la mayoría no residía en los municipios afectados.
Hay quien sostiene que estos datos son una sobrerrepresentación estadística, que la emergencia saca lo peor de todo el mundo y que criminalizar a un colectivo entero es un atajo injusto. En contra pesa el argumento de que, si el 90% de los saqueadores viene de fuera, el problema no es la emergencia: es quién llega y con qué intenciones.
El pulso político: de la solidaridad al «que trabajen los que puedan»
El debate ha derivado en algo más grande. Una parte de los intervinientes sostiene que el Estado ha priorizado la acogida de migrantes sobre la protección de los españoles. «Primero los de casa», resume una corriente que ya no se corta. Otros responden que la mayoría de los migrantes que están en la zona están paleando fango y acarreando sacos terreros para construir diques, y que generalizar es de necios.
La discusión ha escalado hasta el punto de que algunos piden
ley marcial para los saqueadores: detención en el sitio, sin contemplaciones, y a dormir al fango. Es la versión dura de la seguridad, la que no pasa por el filtro de los derechos procesales cuando la catástrofe ha borrado hasta las calles.
En el otro extremo, hay quien recuerda que España es el mayor exportador de ingenieros y médicos de Europa y, al mismo tiempo, el mayor importador de mano de obra no cualificada. El cálculo es simple: si los que se van son los mejores y los que llegan no siempre son los que más aportan, el saldo neto no cuadra. Y mientras tanto, la impresora del BCE sigue pagando la fiesta.
La pregunta que nadie responde: ¿dónde está la ayuda internacional?
Uno de los argumentos más repetidos es el de la asimetría. Cuando hay una catástrofe en otro país, España manda operativos y ayuda humanitaria. Cuando la catástrofe es aquí, la ayuda internacional brilla por su ausencia. Marruecos envió ayuda, según se ha publicado, y El Salvador mandó 300 rescatistas y suministros. De la Unión Europea, poco o nada.
La queja no es nueva, pero en esta ocasión ha encontrado un altavoz inesperado: la señora de la televisión. Su intervención ha sido reenviada miles de veces, y no solo por los habituales. Hay quien dice que es la única persona que ha dicho la verdad en prime time. Hay quien dice que es una racista propagando bulos. Y hay quien, simplemente, se limita a mirar los vídeos de las joyerías reventadas a mazazos y saca sus propias conclusiones.
La discusión no se cierra. Los saqueos han dejado detenidos, vídeos y una pregunta flotando en el aire: si el 90% de los que roban en una catástrofe no son de la zona, ¿qué porcentaje de los que ayudan tampoco lo son? Nadie ha dado todavía esa cifra.