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De que estáis operados, os habéis roto, habéis tenido, etc.
De la fimosis al linfoma: radiografía de nuestros males
Hay una pregunta que en España se responde con más sinceridad que la declaración de la renta: ¿de qué te han operado? Un recuento abierto en un foro de consumo acumula 114 respuestas y 612 días de conversación. El resultado es un catálogo de averías humanas que va de lo banal a lo grave sin transición. Cornetes, vesícula, ligamentos, hernias, próstatas, miopías, apendicitis. Y, entre medias, un linfoma no hodgkiniano de grado 3 estadio IV diagnosticado con 28 años.
El arranque lo pone un relato que mezcla lo quirúrgico con lo doméstico. Oídos tocados, vista esperando al taller, cornetes operados —con el matiz de que no son los de la marca de helados—, vesícula fuera, ligamento de la mano roto, un sinus pilonidal y una bola de grasa extirpada en la espalda. Hasta ahí, el historial de cualquier español de mediana edad. Lo que convierte el mensaje en literatura es el episodio de los muslos: una dermatitis o abrasión en la cara interna del muslo, contraída jugando al fútbol, que durante semanas le pegaba las sábanas a la piel y le arrancaba capas al levantarse de la cama. Fiebres altas, filetes al aire y la tentación de llevar las botas a analizar.
Qué se opera de verdad en España: cornetes, vesícula y rodillas de titanio
El listado de intervenciones que se acumula en la conversación dibuja un patrón. Los cornetes y el tabique desviado aparecen varias veces, con un aviso recurrente: la operación es sencilla, el postoperatorio es un castigo. «Menudo postoperatorio de puta mierda tiene esa operación», resume alguien que también se operó para dormir sin tapones en la nariz. La vesícula, la apendicitis, las hernias inguinales y umbilicales, el hidrocele y la fimosis completan el bloque de cirugía programada. Uno de los intervinientes lo resume con retranca: está «en el club de los capullos libres».
Las rodillas y los tobillos son otro capítulo. Un participante acumula más de 500 saltos en paracaídas, varios aterrizajes duros, un golpe contra una manga de viento que se llevó por delante la rodilla y una pierna fracturada en accidente de moto. Antes de los 40 lo dejó. Otro suma más de veinte esguinces jugando al fútbol de forma semiprofesional, hasta el punto de que ya ni iba al médico porque vendaba mejor que ellos. Y un tercero lleva una rodilla «destrozada y rehecha de titanio», además de tibia, peroné, dos metatarsianos, un diente y varias costillas fisuradas. Todo de patadas y puñetazos.
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El linfoma de los 28 años y la quimio con Cardhu
El tramo más duro llega cuando alguien rompe el tono de comedia. «Linfoma no hodking de grado 3 estadio IV con 28 años. Aparte de eso, nada más», escribe. Hoy tiene 46 y está limpio. Su relato del diagnóstico arranca con un dolor de espalda que el médico despachó como lumbago. Pirulas, una semana bien, luego nada. Al mes había probado todos los antiinflamatorios del mercado y solo le funcionaba el toradol. Un TAC encontró el bicho en la espalda.
Seis ciclos de quimioterapia. En el primero, con rituximab, desapareció todo, pero le dieron los otros cinco igualmente. Lo cuenta sin dramatismo: dos días hecho una mierda, como una resaca, sin pelo y con catéter. De aquel ingreso recuerda dos escenas. Una enfermera que, al ajustarle el suero, se apoyó sobre él de una forma que provocó una reacción fisiológica que todo el equipo comentó a la mañana siguiente. Y una sesión de quimio con un amigo y una botella de Cardhu a chupitos, que define como la mejor que tuvo. Al día siguiente, no tanto.
Negligencias médicas: cuando el error se paga en el juzgado y en el cuerpo
No todo el hilo es anécdota quirúrgica. Hay dos relatos de errores médicos con consecuencias permanentes. Una participante cuenta que una meningitis bacteriana contraída en el parto, atribuida a un fallo en la epidural, le dejó un 40% de sordera en cada oído, una perforación de estómago y la necesidad de audífonos. Otra relata que la operaron de un angiomiolipoma renal que todo el equipo de urología del hospital público universitario diagnosticó como carcinoma. Salió de quirófano con el riñón «de milagro». Después le dijeron que era benigno y que no debían haberla operado.
La primera llegó al Supremo. Adeslas elevó el caso y el tribunal concluyó que ella había contratado privadamente al anestesista, así que pagó costas. Su versión es que el seguro le daba el dinero y ella pagaba las facturas, todas a su nombre, aunque los profesionales figuraban en el cuadro de la aseguradora. «La justicia que no mira lógica ni nada más», resume. El episodio de la córnea es otro calvario: una úlcera herpética por virus de la varicela que obligó a lijarle la córnea y reaparecía cada mes con la bajada de defensas. Un año hasta que un par de gammaglobulinas lo cerraron.
Tumores, riñones y próstatas: lo que aparece en los controles
Los tumores aparecen en varios tramos. Uno de los relatos más detallados es el de un participante al que detectaron tumores en la vejiga tras orinar sangre de forma esporádica, cada tres o cuatro meses durante un par de días. En la intervención vieron que el problema estaba en el uréter y acabaron extirpando el riñón derecho. Lo pillaron a tiempo gracias a que su médica de cabecera se empecinó y no necesitó quimio. Desde entonces, controles con cistoscopia cada seis meses. En la última revisión, algo de la próstata no gustó y le citaron para febrero. «A ver», escribe. La respuesta que recibe es la única posible: «No va a ser nada».
El mismo patrón se repite en otro mensaje: hernia inguinal, prótesis en C-6/C-7 y nefrectomía del derecho por tumor. «Por ahora, voy ganando. Eso sí, fracturas ninguna», sentencia. La próstata, de hecho, es una de las protagonistas involuntarias del hilo. Uno bromea con que debe tenerla «de puta madre» por la actividad que lleva. Otro atribuye su problema prostático a «follar demasiado». La realidad estadística de la conversación es menos divertida: es el órgano que más citas médicas pendientes genera.
Autolesiones, accidentes domésticos y otras formas de acabar en urgencias
Hay un subgénero propio: el de las heridas autoinfligidas por impaciencia. Un participante tenía un quiste pilar encima de la oreja. Como era aficionado a quitarse costras y granos con alfileres, y había visto muchos vídeos de la pimple popper, una tarde cogió un cúter y unas pinzas y se puso delante del espejo. Dejó el lavabo «como una escena de SAW». Dos semanas después, bronca de la cirujana cuando le quitaron el quiste, ya vacío. La carnicería, al menos, sirvió para algo.
Otro perdió medio dedo por el portazo de un enfermo mental. Lo cogió del suelo, lo puso en hielo y fue al hospital con él. Se lo reimplantaron completo y funcional, aunque con artrosis de por vida. Un tercero se rompió el tercer metacarpiano de la mano derecha al darle un puñetazo al cristal templado de un banco en Gran Vía. El cristal retumbó entero. Lo cuenta con una mezcla de orgullo y arrepentimiento: no merecía la pena. La respuesta que recibe es un consejo de templanza: «Hay que templar, y no lo digo por el cristal».
El hilo se cierra sin conclusión, como la sanidad misma. Queda un gallego que no ha sido operado de nada y toca madera. Queda un asturiano con tendinitis del Aquiles de sus tiempos de gimnasio soviético. Queda alguien que pasó seis meses con la muñeca fracturada jugando al voleibol. Y queda la pregunta de fondo, la que nadie formula pero sobrevuela las 114 respuestas: si esto es lo que la gente cuenta cuando se le pregunta, ¿qué es lo que no cuenta?
💬 LO QUE DICEN LOS FOREROS
«Linfoma no hodking de grado 3 estadio IV con 28 años. Aparte de eso, nada más.»
— Scarjetas · diagnóstico de linfoma
«Futbol de manera semi-profesional. Esguinces más de 20. Al final ni iba al médico porque sabia ya como vendarlos mejor que los médicos.»
— wxyz · esguinces en fútbol semiprofesional
📊 OPINIONES
Peso aproximado de cada postura en el debate. No es una encuesta.
La sanidad pública funciona pese a todo45%
Hay negligencias que quedan impunes35%
La mayoría de males son evitables20%
📌 DATOS
Linfoma no hodgkiniano de grado 3 estadio IV diagnosticado a los 28 años
Más de 500 saltos en paracaídas antes de los 40 años
Más de 20 esguinces jugando al fútbol de forma semiprofesional
Sordera del 40% en cada oído por meningitis bacteriana en el parto
Seis ciclos de quimioterapia, el primero con rituximab
❓ PREGUNTAS FRECUENTES
¿Se puede reimplantar un dedo amputado?
Sí, si se conserva bien y se acude rápido al hospital. Un participante cuenta que perdió medio dedo por un portazo, lo recogió del suelo, lo puso en hielo y lo llevó al hospital. Se lo reimplantaron completo y funcional, aunque le quedó artrosis. La clave es no sumergirlo en hielo directo y llegar cuanto antes a un centro con cirugía de mano.
📅 EVOLUCIÓN
Inicio del hiloUn participante abre el recuento con su historial: cornetes, vesícula, ligamento, sinus pilonidal y una dermatitis en los muslos contraída jugando al fútbol
Primeras respuestasSe suman hernias inguinales, próstatas, miopía, apendicitis y fracturas de dedos; aparece el primer caso de linfoma
Tramo intermedioLlegan los relatos de negligencias: meningitis en el parto con 40% de sordera y una operación de riñón innecesaria
Tramo avanzadoSe detallan tumores de vejiga con nefrectomía y controles de próstata pendientes; se suman autolesiones domésticas y accidentes
CierreEl recuento termina con quien no ha sido operado de nada, quien dejó el paracaidismo antes de los 40 y quien pasó seis meses con la muñeca fracturada
💬 POR QUÉ PARTICIPAR
✓El relato completo de la quimio con Cardhu a chupitos y la enfermera que provocó una reacción involuntaria: dos escenas que no aparecen en ningún informe médico
✓El detalle de cómo acabó en el Supremo el caso de la meningitis por epidural y por qué la paciente pagó las costas
✓La lista completa de operaciones y fracturas que acumulan los participantes, desde cornetes hasta una rodilla de titanio
Este es un resumen del hilo. La discusión completa incluye 114 respuestas con datos, fuentes y análisis que solo están disponibles para usuarios registrados. Crea tu cuenta en 30 segundos para acceder al debate completo y participar.
Descargo de responsabilidad: Este artículo recoge testimonios personales sobre experiencias médicas y no constituye consejo sanitario. Ante cualquier duda sobre salud, consulte a un profesional.
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Esto es un resumen. El hilo original está entero ahí dentro.